sábado 21 de mayo de 2022

Fiebre del oro blanco

Litio: ¿fortuna o infortunio para Argentina?

En el noroeste de Argentina, la carretera hacia el Altiplano zigzaguea a una vertiginosa altitud de 4.000 metros. Es un paisaje de colosales farallones de lava, conos volcánicos y profundos barrancos. Una nueva columna de Néstor Vidal.

miércoles 08 de diciembre de 2021
Litio: ¿fortuna o infortunio para Argentina?

Por Néstor Vidal*

Unas asustadizas vicuñas, parientes de la llama, se alejan del tráfico con sus endebles extremidades. Y sobre la cresta de la montaña se ve una vasta y cegadora extensión de algo mágicamente blanco: la cuenca rica en litio de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc.

El cartel hecho a mano que da la bienvenida a los visitantes no deja lugar a dudas: "No al litio". "NO AL LITIO. Sí al agua y a la vida en nuestros territorios", es el cartel que recibe a los visitantes de Salinas Grandes, en la provincia de Jujuy, al norte de Argentina.

"Litio para hoy, hambre para mañana"

A principios de este año, la compañía minera canadiense involucrada en actividades de exploración abandonó la zona luego de que los manifestantes bloquearan la carretera principal que atraviesa las salinas.

Verónica Chávez dice que en su tierra no hay lugar para la explotación de litio.

"Litio para hoy, hambre para mañana", dicen las señales de los activistas.

"Para nosotros, Salinas Grandes es como una madre sagrada", dice Verónica Chávez, quien es la presidenta de su pueblo, Santuario Tres Pozos, una de las 33 comunidades indígenas en esta área, la mayoría de ellas en la provincia de Jujuy. “Tenemos que respetarla porque me cuida a mí, a mi familia y a mis hijos. Y cuidó de mis ancestros. Así que sentimos un profundo respeto hacia este entorno, no hay lugar para la explotación del litio".

Esta es una de las regiones más áridas de la Tierra. Así que, más allá de los vínculos culturales y espirituales que los pueblos indígenas tienen con las salinas, hay una gran ansiedad sobre la demanda de agua dulce.

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"Sabemos que las empresas de litio usan millones y millones de litros de agua dulce", dice Chávez, "Así que, ¿qué pasará con nuestros animales, con nuestras vidas, con las vidas de nuestros nietos en el futuro?".

La extracción minera de litio en Argentina requiere perforar profundamente en el salar para llegar hasta la salmuera (agua saturada de sal) que contiene el mineral que alimenta nuestros celulares, computadoras y autos eléctricos.

El agua salada se bombea a unas enormes piscinas en la superficie y se deja evaporar durante meses, resultando en una solución rica en litio.

El agua dulce se usa entonces para producir y extraer carbonato de litio, el polvo blanco que se exporta al extranjero, a las fábricas de baterías, a partir de esta solución. Para impulsar un auto Tesla Model S eléctrico se necesitan 45 kg de carbonato de litio. Y para producir una tonelada de carbonato de litio -dependiendo de la instalación- se evapora aproximadamente medio millón de litros de salmuera y se usan 30.000 litros de agua dulce.

Más dinero, menos agua

En contraste con el enfrentamiento entre las comunidades y la industria minera en Salinas Grandes, a dos horas en auto en dirección oeste, hacia la frontera con Chile, queda el salar de Olaroz Cauchari, en donde ya se produce litio.

Sales de Jujuy es la "joint venture" encargada de extraer litio en Olaroz Cauchari.

Sales de Jujuy, un proyecto empresarial conjunto entre la firma australiana Orocobre, la japonesa Toyota y la compañía minera del gobierno provincial de Jujuy- es una de las dos minas en operación en Argentina.

El año pasado, la planta produjo unas 14.000 toneladas de carbonato de litio. Solamente en términos de agua dulce, la fábrica podría haber utilizado el equivalente a más de 150 piscinas olímpicas.

Algunos residentes de la zona han notado un cambio en su suministro de agua desde que llegaron los mineros.

"Hay mucha menos agua en los pozos y en los canales de riego. Estamos preocupados", dice Tomasa Soriano quien cría cabras y cuida a 97 llamas.

Soriano vive en Huáncar, un pequeño pueblo de calles de tierra y en su mayoría edificios de adobe en los alrededores de la inmensa blancura de Olaroz Cauchari.

Franco Lamas es un minero de sal tradicional en Salinas Grandes, la comunidad que rechazó a las empresas.

El litio ha aportado una gran mejora económica a estas comunidades, que viven una de las regiones más ignoradas de Argentina. El marido de Soriano trabaja para una compañía de exploración minera. Pero cuando no está trabajando en la escuela local, cuidando de sus cinco hijos o atendiendo a sus animales, ella también tiene que aprender sobre el agua.

"Puede que tengamos menos agua por el cambio climático", dice ella. "Pero también sospechamos que la industria del litio, los mineros, usan mucha cantidad de agua dulce". La teoría es que cuando la salmuera se bombea desde debajo del salar, el agua dulce de los laterales de la cuenca gravitará para llenar el espacio dejado por la salmuera extraída, por lo que quedará menos agua para cultivos, animales y personas.

*ANALISTA DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN FORENSE, CIENCIA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

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