martes 15 de junio de 2021

A UN AÑO: PENSAR LA CUARENTENA

Martín Fierro y el Coronavirus

Un año atrás los argentinos debieron modificar radicalmente sus costumbres y sus medios de vida. Por el avance del coronavirus, el mundo parecía otro. Pero, finalmente, cómo llegamos hasta acá y hacia dónde vamos como sociedad.

viernes 19 de marzo de 2021
Martín Fierro y el Coronavirus

Por Daniel Natapof.

No surgieron nuevos gobiernos tecno-sanitario-dictatoriales como preveían algunos gurúes del apocalipsis, no sobrevino el fin del capitalismo como algunos melancólicos desearon y tampoco surgieron novedosas formas de solidaridad colectiva como lo manifestaban algunos románticos. Por supuesto, como siempre ha sucedido, ha habido una enorme cantidad de héroes anónimos que en todo el planeta han hecho hasta lo imposible por todos nosotros.

El mundo hizo lo que pudo y actuó sobre las bases ya conocidas, las potencias hegemónicas en general  aplicaron sus recursos económicos, capacidades científicas y tecnológicas, sus institutos de investigación, su ingeniería social, a fin de resolver todo lo más rápido posible. Los resultados han sido disímiles y aún ninguna evaluación seria y final puede ser realizada. Pero esencialmente, el mundo siguió funcionando como de costumbre… aunque en una situación atípica para esta generación. Y a no dudar que en cuanto a la recuperación económica, los países ricos seguirán siéndolo y los del tercer mundo continuaremos en la periferia.

Sin dudas, no puede soslayarse la capacidad científico-tecnológica-industrial que permitió desarrollar una vacuna para un virus como el Covid-19 en tiempo récord, así como las capacidades de ciertos Estados, como es el caso emblemático de Israel, para desarrollar estrategias logísticas excepcionales para  vacunar rápidamente a su población. Los resultados obtenidos no deben ignorarse, tampoco los estrafalarios experimentos sociales y políticos de “outsiders” anti científicos como Trump y Bolsonaro, que previsiblemente han tenido efectos nocivos en el primer caso y devastadores en el segundo.

Quedan muchas cuestiones a revisar: la ética de ciertos protocolos de atención médica; los criterios de inversión pública (la inversión en “camas” junto a la formación y retención de médicos no suele ganar elecciones cuando las cosas están en calma); la decisión política de avanzar en bloques regionales priorizando aspectos comerciales, descuidando la coordinación y conformación de bloques sanitarios; el desarrollo de fondos comunes a nivel supra nacional con mayor capacidad financiera para poder actuar rápidamente ante la irrupción de futuras pandemias; la imprescindible inclusión de cientistas sociales en los gabinetes de expertos, las medidas de administración social no pueden ser resueltas solamente por médicos y abogados! Se requieren psicólogos, antropólogos, sociólogos, entre otros.

Por otro lado, hay numerosos aspectos  a indagar de los cuales venimos teniendo noticias: agravamiento de otras patologías, muchas severas, por falta de atención o de concurrencia a los centros de salud; incremento de cuadros de depresión; el teletrabajo, y todas sus consecuencias: modificación de rutinas, reducción de gastos, impacto desconocido en la productividad laboral, consecuencias psicológicas y numerosos etcéteras; y toda una gama de nuevas conductas vinculadas a cambios de hábitos sanitarios que impactan sobre las pautas culturales, ¿Será una afectación temporal o permanente? ¿Se trata de cambios evitables, deseables? 

¿Y el impacto en vidas, en la salud físico-psíquica y en la situación social de los grupos en situación de vulnerabilidad? Adultos mayores, niños, niñas y adolescentes en situación de pobreza, personas con discapacidad, grupos étnicos en situaciones de riesgo, pacientes con diferentes patologías prevalentes; no es una lista exhaustiva, pero quién se hará cargo de ver cómo y de qué manera las transformaciones sanitarias y sociales los ha afectado o dañado?

Además de la reactivación económica, fundamental por cierto, es imprescindible mirar hacia el futuro del continuum de esta pandemia y del posible advenimiento de otras, y esencialmente, proteger a los desprotegidos, eso para empezar por algún lado. Es decir, se hace hoy más necesario que nunca el desarrollo de perspectivas estratégicas a nivel de los estados nacionales (especialmente en los nuestros), con un planeamiento ágil y dinámico, que pueda adaptarse al entorno cambiante, pero sin dejar a nadie por el camino...

En nuestro país el inicio de la cuarentena nos encontró con fotos inesperadas que entusiasmaron a la población, un efímero momento de unión nacional en pos de combatir un enemigo común. Eso duró un tiempo que fue bueno pero breve… Por ahora, eso no ha cambiado en Argentina y una vez más vuelve a tener vigencia el Martín Fierro, “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean los devoran los de afuera”.

 

*Licenciado en Sociología. Presidente de ASRA – Asociación de Sociólogos de la República Argentina.

Te puede interesar
Últimas noticias