Pagó por un piso de porcelanato líquido que quedó "gomoso como un chicle" y deberán indemnizarla | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

Justicia civil

Pagó por un piso de porcelanato líquido que quedó "gomoso como un chicle" y deberán indemnizarla

La casa quedó inhabitable. La clienta sostuvo que no podía caminar por la vivienda porque sus zapatos se adherían al piso. Un fallo judicial condenó al colocador y ordenó el pago de una indemnización.
01/06/2026 09:50 Hs.
El colocador del porcelanato deberá pagar una indemnización a la mujer. Foto: ilustrativa.
El colocador del porcelanato deberá pagar una indemnización a la mujer. Foto: ilustrativa.

Una obra que prometía renovar el piso de un departamento en Bariloche terminó siendo una pesadilla para su propietaria. La mujer contrató la colocación de porcelanato líquido, transfirió el dinero para los materiales y abonó parte de la mano de obra, pero el revestimiento nunca secó como debía. El material quedó "gomoso, como un chicle", al punto que cada paso hacía que las suelas del calzado se adhirieran al piso.

El hecho ocurrió en octubre de 2023. Según relató la demandante, el colocador le había asegurado que el producto estaría seco entre 12 y 15 horas después de su aplicación. Sin embargo, al día siguiente el piso seguía blando, no cubría toda la superficie y el acabado distaba del que motivó la contratación.

Pero el problema no fue solo estético. La mujer sostuvo que su casa se volvió inhabitable porque no podía caminar por los ambientes sin que el calzado quedara pegado al material. Ante la urgencia, reclamó una solución al trabajador.

El colocador le dijo que iba a reclamar contra la empresa proveedora de los materiales y que luego le devolvería el dinero, aunque le advirtió que eso podía llevar tiempo.

Mientras esperaba una salida, la clienta tuvo que reorganizar su vida cotidiana fuera de la vivienda y buscar una solución por sus propios medios. Terminó invirtiendo nuevamente dinero: compró porcelanato en bloque y contrató a otro profesional para retirar el material defectuoso. La reparación tampoco fue inmediata: debió hacerse por tramos para permitir el secado y adaptarse a la disponibilidad del nuevo colocador, que aceptó trabajar los fines de semana.

El conflicto llegó al fuero Civil de Bariloche mediante una demanda por daños y perjuicios. El trabajador fue notificado, pero no se presentó a contestar el reclamo, por lo que fue declarado en rebeldía. Esa falta de respuesta permitió tener por reconocidos los hechos expuestos por la mujer.

El juez dio por acreditada la existencia de la contratación, el pago de materiales y mano de obra, el resultado defectuoso de la obra y la necesidad de contratar a otra persona para corregir el problema. También se valoró la prueba informática que confirmó las transferencias realizadas.

En consecuencia, la Justicia Civil condenó al trabajador a indemnizar a la clienta por los daños materiales y el daño moral que sufrió a raíz de una obra fallida que alteró por completo el uso de su vivienda.