2025-08-20

Búsqueda

Nació en Bariloche, la dieron en adopción y desde hace años, busca a sus progenitores

Marcela Sibilla no vive en la ciudad, pero volvió por segunda vez, en un intento de recuperar parte de su historia. 

“Yo lo intuía, pero nunca me lo dijeron. A los 20 años me enteré por una señora que pasó por la calle y me lo dijo”, relató Marcela Sibilla al referirse a su origen, su familia, su nacimiento y una adopción de la que supo ya siendo adulta. 

La mujer actualmente tiene 56 años. Vivió toda su vida en Buenos Aires, es jubilada docente y tiene dos hijas. Recuerda que desde chica sintió que algo no cuadraba en su familia e incluso hizo terapia de adolescente por una mezcla de emociones y sentimientos que acarreaba, a los que años después, les encontró respuesta.

Fue este encuentro fortuito, que no sabe explicar, con una mujer “muy muy mayor” en una noche de octubre, la que confirmó lo que ella presentía: sus padres no eran sus progenitores. Desde allí, comenzó un derrotero en búsqueda de información y de datos que permitieran reconstruir algo de su origen. 

Lo que fue encontrando en el camino, le confirmó que había nacido en Bariloche, “aproximadamente el 16 de octubre” en estado de desnutrición, y que los progenitores, cuyos nombres serían Marta Parra y Antonio José Lira,  la habrían nombrado Adriana Lira. 

Marcela Sibilla vive en Buenos Aires y tiene 56 años. Foto: gentileza.

En la búsqueda de información, se topó con distintas irregularidades que la confundieron aún más. Ante un pedido de información al hospital de Bariloche, en el año 1969, el entonces director interino, Belisario Castro, contestó diciendo que no había ningún registro del nacimiento de una beba en esa época, con esos datos filiatorios, aunque en el acta de adopción se confirmaba que había nacido aquí.

En el expediente al que tuvo acceso, encontró que en octubre del 1969  se presentó “la Sra. Cecilia María Juana Rabut de Chambre, vocal del equipo de Adopción del Movimiento Familiar Cristiano, quien presenta a la niña Adriana, nacida en el hospital regional de San Carlos de Bariloche el 16 del presente mes. No se sabe si ha sido inscripta"

En el mismo documento explican que "la niña fue traída desde Bariloche, a pedido de la Sra. De Sustaita, voluntaria de dicho hospital quien habiéndose enterado de la obra que realiza el equipo de adopción y ante la imposibilidad de ubicar en esa localidad a los menores que se encuentran abandonados en los hospitales, se puso en comunicación telefónica con la Sra. De Linck responsable del equipo de adopción, a fin de informarle que en un avión de la compañía Argentina de Transportes Aéreos viajaría la niña. La misma llegó a Buenos Aires el día 21 del presente mes”.

Aparentemente, según pudo reconstruir y acorde a lo que le relató una persona en el hospital, en la época en la que nació “había monjas en la parte de maternidad, donde estaban las cunas. Eran tres y ellas serían las encargadas de entregar a los bebés en adopción".

Ante la necesidad imperiosa de saber de su origen, Marcela intentó hablar con sus padres adoptivos, pero no obtuvo mayores datos. La mujer recordó que su madre adoptiva nunca la aceptó ni la trató con amor, sino que solo tuvo buena relación con su padre, aunque este le dijo que no tenía información sobre su nacimiento. 

La mujer nació en Bariloche en octubre de 1968. Foto: gentileza.

“Mi madre adoptiva era amiga de la directora del equipo de adopción”, recordó atando cabos de una historia larga y con muchos baches. “Ella estaba muy enojada porque yo buscaba a mi mamá biológica”, agregó.

No sé qué pasó con mis padres biológicos, no los puedo juzgar, nunca lo hice”, contó y añadió que luego de intentar interiorizarse en lo que pasó, también barajó la posibilidad de que no haya sido una decisión de sus progenitores. En una visita al hospital zonal, incluso, hubo una persona que le manifestó que “sacaban muchos bebés de Bariloche”.

En 2009 realizó su primer viaje a Bariloche y lo recuerda como un momento muy movilizante. Este año retornó y si bien lo vivió de otra manera, no dejó de tener esperanzas de encontrar otro dato más.

“En 2009 sí creía que podía encontrar a mis progenitores con vida. Ahora ya no creo, pero quiero cerrar una etapa de mi vida, porque uno tiene derecho a saber sus orígenes, conocer sobre nuestros antecedentes, la salud, entre otras cosas”, indicó. (ANB)

Te puede interesar