2020-04-20

[FOTOS] A un mes de la cuarentena: imágenes de una ciudad en emergencia sanitaria

Luego de 30 días del Decreto de aislamiento obligatorio, hay conformidad en las medidas tomadas, pero preocupación por el futuro económico: ¿Cómo lo viven los barilochenses?

Con diferencias, los argentinos modificaron en 180° su cotidianeidad a raíz de la cuarentena, una medida sin precedentes que ya cumple un mes en el país.

El aislamiento, la preocupación por un virus que avanza a nivel mundial y una economía afectada drásticamente, pasarnos a ser parte de una agenda compartida sin límites geográficos. Desde hace 30 días, las rutinas laborales, escolares y familiares debieron ajustarse a una realidad inesperada.

Desde mediados de marzo hasta la fecha, las calles comenzaron a verse vacías, los barrios se percibían calmos y la atención en los comercios entraban en un sistema protocolar con sus particularidades.

Saludos con el codo, no compartir el mate y “el distanciamiento social”, comenzaron a formar parte del comportamiento en la vía pública.

Tras el Decreto que estableció el presidente Alberto Fernández para reducir la circulación del coronavirus en la Argentina, los controles comenzaron a desplegarse para garantizar el cumplimiento de las restricciones.

Las primeras medidas a nivel provincial, alcanzaban el receso temporal de la administración pública y ya se establecía una multa a quienes para quienes violen el aislamiento.

También, debate por medio, las clases presenciales en todos los niveles fueron suspendidas y los docentes y directivos se sumergían en la nueva modalidad de las “clases virtuales”.

Muchos trabajadores y empresas, también se vieron en la necesidad de implementar el teletrabajo, y los tutoriales y artículos sobre “cómo establecer tu lugar de trabajo en casa”, fueron los más sugeridos en los buscadores de internet.

Recetas de cocina, clases de gimnasia, elaboración casera del alcohol en gel, libros, películas, series; todo se ponía a disposición de las personas que debían (y deben) quedarse en su casa. Allí, cuando todo comenzó, el plazo de 30 días de cuarentena sólo era un chiste o se reflejaba en los “memes” que no paran de alegrarnos en las redes.

Los sobreprecios y falta de abastecimiento, fueron las primeras denuncias que avanzaron sobre los comercios y mayoristas. Ante esta situación, inmediatamente se dispuso el control y fiscalización de precios máximos y las garantías de que todos los productos esenciales estuvieran en las góndolas. Filas con dos metros de distancia y acceso a grupos reducidos, fueron las postales de los centros de compras.

Volver a casa fue otro de los desafíos que planteó la cuarentena: más de 8000 turistas habían quedado varados en la ciudad, y otro tanto alrededor del mundo, con la necesidad de regresar a su hogar. Con los aeropuertos restringidos y las fronteras interprovinciales e internacionales complicadas, las gestiones avanzaron en la “repatriación” de muchos ciudadanos.

El uso obligatorio del barbijo, la logística a través de la numeración del DNI y el aplauso a los trabajadores que ponen en riesgo su vida, pasaron a ser causa común de todos los argentinos.

En medio de este escenario, las acciones solidarias avanzaron más rápido que el virus: vecinos e instituciones organizaron colectas y se movilizaron para ayudar a quienes más lo necesitan en las circunstancias en que vivimos.

Sin embargo, el aislamiento obligatorio empezó a golpear a los sectores que ya venían golpeados,  allí donde “la cuarentena impide la posibilidad de hacer un trabajo por horas, una changa, que muchas veces es el único ingreso con el que cuenta una familia”.

Hoy la situación avanza con una ciudad definida como “zona con transmisión local de coronavirus”, con 50 infectados activos y un acatamiento a la circulación bastante restrictivo. Sin embargo, los especialistas afirman que el primer mes de cuarentena no sólo sirvió para ganar tiempo y permitirles a los gobiernos prepararse para una eventual explosión de casos de coronavirus, sino que también, coinciden, en que ayudó a bajar la velocidad de transmisión del nuevo virus. (ANB)

 

 

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