Voluntarias se suman a la tarea de confeccionar pelucas oncológicas | ANBariloche
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Octubre rosa

Voluntarias se suman a la tarea de confeccionar pelucas oncológicas

Pelos al Viento organizó cuatro encuentros, en el marco del mes de la prevención del cáncer de mama, para sumar personas que quieran ser parte esta movida solidaria.
12/10/2025 10:06 Hs.
Los encuentros continuarán después de octubre, en Casa Macacha cada 15 días. Fotos: Marcelo Martínez.
Los encuentros continuarán después de octubre, en Casa Macacha cada 15 días. Fotos: Marcelo Martínez.

Es fin de semana. Los pasillos del hospital zonal están silenciosos, pero en una sala, se escuchan voces de mujeres y el característico sonar de las máquinas de coser. Allí, en el aula magna, una docena de personas está manos a la obra. El trabajo consta de coser pelo para armar pelucas oncológicas y las impulsoras, son las chicas de Pelos al Viento. 

En el mes de concientización y prevención del cáncer de mama, este grupo que nació hace cinco años y pelea contra las dificultades que conlleva hacer algo de corazón, sin dinero ni intereses de por medio, decidió hacer una actividad especial también.

Pelos al Viento surgió por un diagnóstico de cáncer. Maru Rovero, contrario a dejarse desanimar por la situación, decidió hacer algo. Por ella, y por tantas personas que atraviesan distintos tipos de cáncer que además de atacar a la salud, afectan al ánimo, a la autoestima, a las ganas de salir a la calle por el miedo de ser miradas distinto. 

Por casualidad, o por el destino, según lo que prefiera creer cada uno, se encontraron. Maru compartía terapeuta con Marcia, otra chica que sentía el deseo de hacer algo por el otro. Fue la persona con la que hacían terapia la que las conectó y juntas pusieron en marcha el proyecto de crear pelucas oncológicas, algo que no se hacía en Bariloche. 

El trabajo es minucioso pero de fácil aprendizaje. Foto: Marcelo Martínez.

El camino en estos años no ha sido fácil. A la falta de un espacio propio, se suma, muchas veces, la falta de voluntarias. “Es entendible porque todas tienen su vida y a veces se complica”, dice Maru. Pero contrario a desanimarse, siguieron adelante.

En el trayecto hicieron eventos para cortar el cabello y obtener donaciones, recibieron aportes para comprar algunos elementos y sumaron ayuda. Este año, recién pudieron concretar un proyecto presentado en reiteradas ocasiones ante el hospital zonal, para poder contar con un espacio en el edificio, para enseñar a nuevas voluntarias. 

“Soy paciente oncológica y me di cuenta de que las pelucas que tenían en el hospital estaban muy arruinadas, así que dije “algo tenemos que hacer” y presentamos el proyecto en el marco del mes de concientización sobre el cáncer de mama”, contó Maru en el aula magna del nosocomio.

Así, los cuatro sábados de octubre serán destinados a capacitar y poner en práctica el armado de cortinas de cabello, que luego puedan ser una peluca destinada para alguien que lo necesite. 

Cada sábado de octubre, entre las 10 y las 16 horas, realizan cortinas de pelo que luego serán pelucas oncológicas. Foto: Marcelo Martínez.

En la sala, hay unas doce mujeres y casi el mismo número de máquinas de coser. No es un grupo ni una actividad exclusiva para mujeres, pero son las que se suman. Hasta el momento, no han tenido hombres interesados en ser parte de la actividad. 

“Yo seguía al grupo porque en 2018 mi hermano de 14 años se fue por cáncer”, cuenta Michelle mientras en una de las máquinas de coser, pasa a un lado y otro, una cortina de cabello color castaño oscuro. La joven recordó la pérdida familiar con dolor, pero también remarcó que le dejó como enseñanza, el ayudar a otros. “Siento mucho la presencia de mi hermano mientras estoy haciendo esto” dice y añade que “es poder darle un mimo a alguien que la está pasando mal”. 

El sábado 4 fue el primer encuentro y había muchas más mujeres. “Fue muy emocionante porque nos tomamos un tiempo para contar nuestras historias. Había pacientes oncológicas, otras que perdieron a un ser querido por cáncer… Terminamos llorando, abrazadas todas juntas”, contó Maru.

Teresa está en la punta de otra mesa concentrada en su labor. “Había escuchado sobre este trabajo y tuve la oportunidad de venir. No es difícil, se puede aprender”, afirma contenta. 

Voluntarias manos a la obra en el aula magna del hospital zonal. Foto: Marcelo Martínez.

La solidaridad prima en el grupo, por más distintas que sean las historias. Patricia encabeza un grupo con el que cocina para ayudar a gente con bajos recursos y no conforme con esto, quería seguir dando una mano. Conocía a las chicas de Pelos al Viento y se acercó, junto a una parte de la gente con la que elabora viandas. 

“Perdí a una compañera por cáncer. Eso me tocó mucho, era una chica joven”, relata Liliana en la punta de la mesa. “Vi el anuncio. Tenía una máquina de coser que no uso mucho y tiempo libre. Nadie sabe qué puede pasar en la vida, nadie está libre de atravesar algo así y ayudar o hacer algo por el otro, es lo que más llena”. 

En el grupo hay peluqueras, costureras con conocimientos previos o gente que simplemente tenía ganas de ser parte de un grupo que se puso al hombro una tarea digna de admirar. “Soy amiga de Marcia, hace tiempo quería ser parte, así que hace un par de meses me sumé”, contó Fran mientras ayuda a una de las chicas. 

De 10 a 16 horas, durante los sábados de octubre, se dedicarán a armar, primero, las cortinas de cabello, que luego, después de un minucioso trabajo, se pueden convertir en pelucas. También arman "casquetes" que son cortinas de cabello que se colocan en un gorro o turbante y tienen una producción más rápida para entregar cuando las contacta alguna persona que lo necesita. 

Las encargadas de limpiar las donaciones y separar lo que no es utilizable. Foto: Marcelo Martínez.

De muchas donaciones, tienen que separar por color de cabello y luego por tonalidad, para que una peluca quede lo más uniforme posible. Verónica y Pilar estuvieron encargadas de este trabajo este sábado. Peinaban cada coleta de cabello, descartando los más cortos, que pueden complicar la tarea.

Las integrantes de Pelos al Viento están contentas, porque cuando termine octubre, no terminarán los encuentros. Hace poco, desde Casa Macacha se contactaron para ofrecerles el espacio. Ahora, cada 15 días, tendrán ese lugar en Pasaje Gutiérrez para desplegar sus máquinas, el cabello y poner manos a la obra. (ANB)

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