El esclarecimiento de un homicidio gracias a un lente de contacto | ANBariloche
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Forense

El esclarecimiento de un homicidio gracias a un lente de contacto

El análisis forense del reconocido caso de Janet Abaroa en Estados Unidos.
01/09/2024 00:00 Hs.
En 2014, Raven Abaroa se declaró culpable de homicidio voluntario y fue condenado a 123 meses de prisión. Foto: ilustrativa.
En 2014, Raven Abaroa se declaró culpable de homicidio voluntario y fue condenado a 123 meses de prisión. Foto: ilustrativa.

Las lentes de contacto han tenido una relevancia poco frecuente en juicios y/o investigaciones. Después de 5 años de entierro, se recuperaron restos orbitales de un cuerpo exhumado y posteriormente se identificaron como una pieza clave de evidencia material en un juicio por asesinato. 

Los materiales del caso exhumado se evaluaron en condiciones de laboratorio y se determinó que eran restos de lentes de contacto. 

Se realizaron estudios de fractura de lentes de contacto y simulación de entierro para proporcionar una corroboración adicional de los hallazgos físicos de los restos de lentes de contacto exhumados. 

Esta evidencia material fue fundamental para proporcionar una prueba fáctica que refutara el testimonio del acusado en el juicio por asesinato. 

El 26 de abril de 2005, entre las 8 y las 9 de la noche, Janet Abaroa se estaba preparando para ir a la cama, según el testimonio de su marido, Raven Abaroa. Según esta declaración, el señor Abaroa abandonó entonces el domicilio para acudir a un partido de futbol cercano. Cuando volvió, sobre las 22:45 de la noche, encontró el cadáver ensangrentado de su mujer embarazada y llamó al 911. La causa de la muerte que se determinó fueron dos puñaladas en el torso. Los padres de la víctima decidieron enterrarla en un terreno familiar, en el Brown’s Mill Cementery. 

El marido rápidamente fue el principal sospechoso del caso. Sin embargo, el mismo se convirtió en un “cold case” debido a la falta de evidencias físicas conectándolo con el crimen.

No obstante, años después, tras chequear el inventario del caso, un nuevo detective encontró que las lentillas de la víctima no estaban en su estuche. Los miembros de la familia le habían dicho a la policía que ella se quitaba las lentillas justo antes de dormir. Sin embargo, Raven Abaroa contó que su mujer se había quitado las lentillas ya antes de marcharse él, y que llevaba sus gafas justo antes de dejar la casa. Debido a esta discrepancia, la oficina del fiscal del distrito ordenó una exhumación para determinar si las lentillas estaban todavía en los ojos de Janet.

Es aquí donde se encuentra la particularidad de este caso, dado que no existía una metodología determinada para proceder en estos casos. Los forenses tuvieron que, en primer lugar, idear un protocolo de extracción de los restos de las lentillas de los ojos de la víctima, a la vez que planificaban las prueba a realizar para saber si estos restos correspondían realmente a lentillas, y no eran elementos extraños o propios de la descomposición. Por último, tuvieron que contactar con la empresa creadora de lentillas, solicitando un ejemplar de estas con los cuáles poder hacer pruebas para comprobar si la degradación de estas se correspondía con las de la víctima.

Tras realizar múltiples pruebas, se encontró que, efectivamente, Janet Abaroa había sido enterrada con sus lentillas puestas, lo cual demostraba una incongruencia en la declaración de su marido. Este, aunque no se declaró como culpable, aceptó que las pruebas chocaban con su declaración, y que en este caso sí que existían pruebas de que él había mentido. Finalmente, fue juzgado y declarado culpable de homicidio.

¿Por qué representa un hito importante en esta investigación? En primer lugar, porque demuestra la importancia de la constante actualización de las ciencias forenses para hacer frente a la peculiaridad de cada caso. 

En segundo lugar, porque fue el primer caso en el cual el análisis de unas lentillas pudo ser útil para determinar la culpabilidad de un individuo. Por último, porque a raíz de este caso se creó el primer protocolo de examinación de lentillas de contacto, sentando así el precedente para continuar realizando análisis forenses en esta línea. (ANB)