2026-08-28

Fallo

Quiso quedarse con un terreno lindero tras usarlo 35 años, pero la Justicia le negó el reclamo

Un vecino intentó obtener por usucapión un lote de más de 800 metros cuadrados que integró a su vivienda durante décadas, pero no logró probar con documentos el tiempo de ocupación que exigía la ley.

Lo que comenzó como una ampliación natural del patio familiar terminó en un expediente judicial que derivó en un fallo adverso. Un hombre de Bariloche reclamó ante la Justicia la propiedad de un terreno lindero de 806,50 metros cuadrados que, según su relato, utilizaba desde 1988 como parte de su casa. Allí instaló un invernadero, un garaje, un taller de bicicletas y hasta un sistema de riego para sus plantaciones de frambuesas.

Sin embargo, al momento de presentar las pruebas, la documentación no acompañó su versión. El juez a cargo del caso rechazó la demanda de prescripción adquisitiva al considerar que los elementos aportados no lograban acreditar una posesión continua, pacífica y con ánimo de dueño durante el plazo mínimo de 20 años que establece la ley.

Según sostuvo el demandante, en 1987 compró la vivienda donde se instaló con su familia. Al año siguiente, advirtió que el lote contiguo estaba desocupado y comenzó a utilizarlo de manera paulatina. Con el tiempo, levantó un cerco, construyó un invernadero, montó un taller de bicicletas y un garaje, y mantuvo el terreno limpio y ordenado. Además, afirmó haber abonado impuestos y tasas municipales vinculados al inmueble.

El terreno en cuestión, según el título de dominio, pertenecía a una mujer ya fallecida cuyos herederos eran desconocidos. Por esa razón, durante el proceso judicial se publicaron edictos y el Defensor Oficial asumió la representación de los eventuales sucesores.

A pesar de los dichos del vecino, el expediente mostró grietas difíciles de salvar. El juez subrayó que la documentación presentada reflejaba una realidad mucho más reciente que los 35 años invocados en la demanda.

Uno de los aspectos decisivos fue la cuestión impositiva. El reclamante no pudo acreditar pagos de tasas y tributos durante el período exigido para la usucapión. Peor aún: algunos documentos que intentó agregar al expediente, vinculados con multas y servicios municipales, fueron rechazados por haber sido presentados fuera de tiempo.

Los registros municipales tampoco respaldaron su historia. El estado de cuenta del lote seguía figurando a nombre de la titular registral, y los períodos desde 2008 recién fueron abonados el 27 de enero de 2021. Para el magistrado, ese dato resultó revelador: cancelar una deuda atrasada no equivale a demostrar que la persona se comportó como propietaria durante esos años. El pago, explicó, constituye un indicio recién desde el momento en que se efectúa.

Los testimonios aportados por el vecino hicieron referencia a las mejoras realizadas en el lote, pero la sentencia los consideró vagos y sin precisión suficiente para cubrir el extenso período reclamado. Además, el fallo remarcó que una usucapión no puede sostenerse exclusivamente con declaraciones testimoniales.

Incluso el plano de mensura, una pieza clave en este tipo de trámites, jugó en contra del demandante. Aunque el hombre situó el inicio de la posesión en 1988, el relevamiento topográfico fue confeccionado recién en 2021, lo que, a criterio del juez, restó contundencia a su valor probatorio para acreditar una ocupación de tres décadas atrás.

Con todos estos argumentos, el magistrado rechazó la demanda de prescripción adquisitiva. La sentencia, sin embargo, no se encuentra firme, ya que el vecino tiene la posibilidad de interponer un recurso de apelación ante instancias superiores.

El caso dejó en evidencia que, más allá del uso cotidiano y las mejoras visibles en un terreno, la Justicia exige pruebas documentales robustas y continuas en el tiempo para reconocer la propiedad por usucapión, especialmente cuando el título registral pertenece a terceros.

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