Alto Valle
Malvina, el puma bebé que sobrevivió a una tragedia en la Ruta 40 y encontró refugio en Bubalcó
La historia del pequeño puma que logró sobrevivir al atropellamiento de su madre en la Ruta 40 sigue conmoviendo a la región. Después de semanas críticas, atención veterinaria permanente y un traslado clave para su recuperación, el cachorro inició una nueva etapa en la Fundación Bubalcó, donde un equipo especializado trabaja para acompañar su crecimiento y definir cuál será su futuro.
El hecho que marcó su vida ocurrió el 2 de abril sobre la Ruta 40, entre Bariloche y Villa La Angostura. Ese día, un automovilista encontró a una hembra de puma atropellada a la vera del camino. Junto a ella había tres cachorros sin vida. Pero al acercarse, descubrió que un cuarto ejemplar todavía respiraba. Lo abrigó, lo asistió y comenzó así una cadena de cuidados que involucró a vecinos, veterinarios, personal del Parque Nacional Nahuel Huapi y, más tarde, a la Fundación Bubalcó.
En un principio se creyó que el cachorro era hembra y fue bautizado como Malvina. Sin embargo, luego se confirmó que se trata de un macho. En Bubalcó comenzaron a llamarlo Archi, por Archipiélago, aunque su historia ya había quedado asociada al nombre con el que se lo conoció públicamente. Más allá de esa aclaración, lo importante para quienes lo cuidan es su evolución: está estable, come bien y responde favorablemente, aunque todavía no está fuera de riesgo.
“Está muy favorable. Ahora estamos en proceso de que esté un poco más gordito, observando sobre todo el tema del ojo y también su comportamiento”, explicó Paula Rajneri, fundadora de Bubalcó, en diálogo con ANB. El seguimiento es permanente porque se trata de un animal muy pequeño, de no más de 60 días de vida, que atravesó una situación extrema desde el momento de su nacimiento.
Malvina, con el peluche que viajó desde Bariloche.
Un cachorro que necesita cuidados todo el día
El pequeño puma llegó a Bubalcó luego de haber atravesado semanas muy delicadas. Había nacido prematuramente, sobrevivió al impacto que mató a su madre y a sus hermanos, y necesitó alimentación especializada. Además, presentó una lesión e infección severa en uno de sus ojos, por lo que debió ser atendido por la médica veterinaria especialista en oftalmología animal María Graciela Beveraggi, en Bariloche.
Según explicó Rajneri, el cachorro no perdió el ojo, pero sí la visión de ese lado. Esa situación exige nuevos controles porque el animal todavía no logra cerrar correctamente el ojo y eso puede generar complicaciones, como infecciones o lesiones por el ingreso de tierra u otros elementos.
“Pudo no perder el ojo, pero perdió visión. Ahora estamos evaluando algunas cuestiones, si tienen que ver con que no ve de un ojo y pierde profundidad, o si hay algo más”, detalló. Por eso, el monitoreo no es solo veterinario, sino también comportamental. Cada movimiento, cada reacción y cada avance son observados por el equipo.
El cachorro se alimenta con mamadera, pero desde hace algunos días también comenzó a recibir pequeñas porciones de pollo y carne roja. “Está comiendo superbien. En ese sentido, todos son avances positivos. Va avanzando muy bien para lo traumática que fue su situación”, señaló Paula.
Sin embargo, remarcó que la buena evolución no significa que el peligro haya pasado. “Siempre decimos que está muy bien, pero eso no quiere decir que esté libre de riesgos. Es un animal muy bebé, muy chiquitito, y las circunstancias de nacimiento fueron sumamente traumáticas”, explicó.
Un espacio calefaccionado, sin contacto con otros animales
En Bubalcó, el cachorro permanece en un ambiente cerrado, calefaccionado y especialmente preparado para su edad y condición. No está junto a otros animales y tampoco se lo expone de manera innecesaria. Tiene una cuchita y conserva algunos peluches que habían sido llevados por el equipo de Parques, principalmente para mantener olores conocidos en esta etapa de adaptación.
“Está sin mezclarse con otros animales. Permanece en un lugar calefaccionado, monitoreado constantemente. Todavía no está para dejarlo solo, es muy chiquito”, contó Rajneri.
La fundadora de Bubalcó explicó que el acuerdo con Parques Nacionales es brindarle una guarda temporaria mientras se define cuál será el espacio permanente para su vida. Esa decisión no es sencilla. Un puma que no puede regresar a la naturaleza necesita instalaciones especiales, personal capacitado, sistemas de seguridad y un entorno adecuado para desarrollarse de la mejor manera posible.
“Nosotros lo vamos a cuidar mientras se le busca un espacio permanente. Puede que sea Bubalcó o puede que no. El lugar que tenemos para pumas está ocupado por dos ejemplares que se criaron juntos y ya tienen casi dos años”, indicó.
Esos dos pumas llegaron desde Catamarca, después de un viaje de miles de kilómetros. El dato muestra una realidad poco visible: conseguir un hogar para animales silvestres que ya no pueden volver a la naturaleza es una tarea compleja y muchas veces urgente.
“Un puma adulto no puedo tenerlo porque el espacio está ocupado. Por ahora ofrecemos una guarda temporaria. Vamos a seguir cuidándolo mientras sea chiquito, pero más adelante habrá que ver cómo se resuelve dónde va a vivir”, sostuvo Rajneri.
Una tragedia que sirve para hablar de las rutas y la fauna silvestre
La historia de este cachorro conmueve porque tiene nombre, rostro y una imagen difícil de olvidar: un puma bebé que quedó solo al costado de una ruta, después de que su madre y sus hermanos murieran atropellados. Pero para Bubalcó, esa historia también permite hablar de un problema mucho más grande.
“Lo de Malvina es una tragedia. Pero su historia sirve para hablar de algo que es común a la especie: el atropellamiento de fauna silvestre en las rutas argentinas”, expresó Rajneri.
La fundadora de Bubalcó remarcó que este tipo de hechos ocurre con frecuencia, especialmente en caminos que atraviesan ambientes naturales. Por eso insistió en la necesidad de respetar las velocidades máximas y circular con mayor atención.
“Pasa todo el tiempo y necesitamos más conciencia. A veces uno conecta desde lo emocional, ama a un individuo, y desde ahí empieza a cuidar a toda la especie”, señaló.
Para Rajneri, cada animal que llega al parque tiene una historia individual, pero también representa una problemática más amplia: el mascotismo, la caza furtiva, los incendios, el comercio ilegal y los atropellamientos. “Las historias de los individuos que viven con nosotros son particulares, pero también son universales a la especie”, explicó.
Bubalcó desde el aire.
Qué es Bubalcó y cómo trabaja
La Fundación Bubalcó está ubicada en Río Negro y lleva tres décadas vinculada al trabajo de conservación. El parque cuenta con 34 hectáreas en la Patagonia argentina y actualmente alberga alrededor de 400 animales, aunque durante 2025 llegó a proteger a unos 500. La mayoría son aves, pero también hay mamíferos y otras especies que requieren cuidados específicos.
Según detalló Rajneri, cerca del 40% de la población actual del parque proviene de rescates: animales víctimas de mascotismo, caza furtiva, incendios, comercio ilegal o situaciones de cautiverio previo. Muchos llegaron desde zoológicos que cerraron en distintos puntos del país; otros fueron entregados por personas que los tenían en sus casas; y algunos nacieron y crecieron en cautiverio, por lo que ya no pueden vivir en libertad.
“Nuestro rol principal es ser refugio para animales que no pueden volver a la naturaleza. Cuando recibimos animales, el objetivo es que se queden para siempre, que este sea realmente su hogar”, explicó la fundadora.
Bubalcó trabaja sobre cuatro ejes: refugio, conservación, rescate y educación. El primero es el más visible: brindar un lugar seguro y digno a animales que no tienen posibilidad de regresar a su hábitat natural. Pero el proyecto también incluye programas de conservación de especies autóctonas, intervenciones en casos de fauna silvestre que necesita ayuda y un fuerte trabajo educativo con escuelas y visitantes.
“Llegaste acá, esta es tu casa”
Uno de los principios que guía el trabajo del parque es evitar traslados innecesarios. Para Bubalcó, cada animal que llega necesita estabilidad, rutinas y un espacio donde pueda desarrollar comportamientos lo más cercanos posible a su naturaleza.
“Cuando un animal llega, la idea es: listo, llegaste acá, esta es tu casa. No andar moviéndolo de un lado para otro”, resumió Rajneri.
El parque cuenta con instalaciones diseñadas para reducir el contacto directo entre las personas y los animales, con sistemas de seguridad de primer nivel y espacios pensados para el bienestar de cada especie. “Las instalaciones se hicieron con mucho amor, pensadas literalmente para que el animal viva bien”, remarcó.
Rajneri aclaró que ningún espacio bajo cuidado humano puede igualar a la naturaleza. Pero cuando un animal ya no puede volver a su ambiente, la responsabilidad es ofrecerle la mejor vida posible.
“A nadie le gusta que un animal esté encerrado. Pero para esos individuos que no tienen otra alternativa, se trata de darles un lugar lo mejor posible, una vida digna”, expresó.
Hectáreas de Bubalcó.
La educación como puente con la comunidad
La fundadora de Bubalcó insiste en que el contacto de la comunidad con los animales debe servir para aprender, no solo para observar. Por eso, la educación es uno de los pilares del proyecto. El parque recibe escuelas, realiza recorridos guiados y abre al público de jueves a domingo con visitas que incluyen explicaciones y espacios para hacer preguntas.
“Las escuelas son nuestro foco. Es muy divertido trabajar con niños, vienen muy informados, preparados, y se generan conversaciones interesantes. Tienen una conexión más natural con el mundo natural”, contó Rajneri.
También señaló que, en un mundo cada vez más urbano, muchas familias se alejaron de la experiencia directa con la naturaleza. Por eso, considera importante que existan espacios donde los chicos y los adultos puedan conocer especies, entender sus historias y comprender las amenazas que enfrentan.
“Si sacás la parte educativa, hay una pata que no se completa. Las historias de los animales que viven con nosotros no pueden quedar en la nada”, afirmó.
Un equipo chico para una tarea enorme
Bubalcó funciona con unas 15 personas fijas y, cuando los casos lo requieren, convoca a profesionales externos o especialistas. Rajneri explicó que ante intervenciones complejas se arman equipos puntuales, como ocurrió con animales que necesitaron atención específica o procedimientos veterinarios de mayor complejidad.
El trabajo cotidiano incluye alimentar a los animales, limpiar los espacios, mantener las instalaciones, observar conductas, preparar enriquecimientos ambientales y realizar controles permanentes. Aunque desde afuera muchas veces se ve solo al animal recuperado, detrás hay una estructura diaria que demanda tiempo, recursos y compromiso.
“Es darle de comer, mantener limpio, preparar enriquecimientos, observar, acompañar. Es el trabajo de todos los días”, resumió.
El sostenimiento económico es uno de los mayores desafíos. La fundación se financia principalmente con las entradas al parque, aportes de su fundadora y donaciones. Por eso, cada visita y cada colaboración tienen un impacto directo en la alimentación, los cuidados, los rescates y el mantenimiento.
“Los visitantes son muy importantes. La entrada es una donación directa a la alimentación, a los cuidados y a los rescates”, explicó Rajneri.
Espacio creado por Bubalcó.
Cómo colaborar con Bubalcó
Quienes quieran ayudar pueden hacerlo mediante donaciones económicas o materiales. Desde Bubalcó explicaron que todo aporte sirve: alimentos, frutas, verduras, carnes, elementos de seguridad, maderas, pintura, materiales para mantenimiento o insumos para mejorar recintos.
Todas las semanas, el equipo compra frutas y verduras en el mercado de Cipolletti, además de pollo y carne roja de proveedores específicos. La alimentación es un punto central para garantizar la salud de los animales y prevenir problemas.
“Todo sirve. No es solo plata. Los materiales sirven un montón, la comida también. Nos da la posibilidad de seguir mejorando los espacios de los animales”, señaló Rajneri.
Para donar dinero, el alias disponible es donacion.bubalco. Luego, se debe enviar el comprobante al correo bubalco@bubalco.com con el asunto “Mi donación”.
En el caso del pequeño puma, la fundación abrió sus puertas aun sin tener resuelto su futuro definitivo. “El espacio es chico, el corazón es grande”, resumió Paula. Esa frase alcanza para explicar el espíritu con el que Bubalcó recibió a un cachorro que llegó marcado por una tragedia, pero que hoy tiene una oportunidad concreta de seguir viviendo.