2026-01-22

Atención

H3N2: cómo identificar los síntomas y cuándo consultar al médico

Este tipo de influenza A provoca cuadros respiratorios de inicio brusco y puede derivar en complicaciones graves en grupos vulnerables.

La gripe H3N2, una variante del virus de la influenza A, vuelve a encender las alarmas sanitarias por su capacidad de generar cuadros más intensos que otros tipos de gripe estacional. Este virus, que circula anualmente a nivel mundial, se transmite a través de gotitas respiratorias expulsadas al hablar, toser o estornudar, y también por contacto con superficies contaminadas.

Los síntomas aparecen de manera repentina y pueden resultar incapacitantes. La fiebre alta, que suele superar los 38 grados, es uno de los signos iniciales más frecuentes y viene acompañada de escalofríos, malestar general y un cansancio extremo que persiste incluso después de que la temperatura corporal vuelve a la normalidad. A diferencia de un resfriado común, esta sensación de agotamiento puede extenderse por varios días.

Los principales síntomas de la gripe H3N2 incluyen:

  • Fiebre alta (generalmente superior a 38 °C)
  • Tos seca persistente que dura hasta dos semanas
  • Dolor de garganta con molestias asociadas
  • Dolores corporales y musculares.
  • Fatiga severa y debilidad.
  • Dolores de Cabeza
  • Nariz que moquea o congestionada
  • Escalofríos y sudoración

El dolor muscular y articular generalizado es otra característica distintiva de la H3N2. Muchos pacientes reportan molestias intensas en piernas, espalda y brazos que dificultan las actividades cotidianas. A esto se suma un dolor de cabeza persistente, que puede variar de moderado a severo, junto con síntomas respiratorios como tos seca, dolor de garganta y congestión nasal. La tos tiende a intensificarse con el paso de los días, mientras que la secreción nasal y los estornudos, aunque presentes, son menos comunes que en los resfríos.

En niños y adultos mayores pueden aparecer además síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos o diarrea, aunque estos son menos habituales en adultos jóvenes. Precisamente estos grupos etarios, junto con las gestantes y personas con enfermedades crónicas, conforman la población más vulnerable ante esta variante de influenza.

El riesgo de complicaciones graves es el aspecto más preocupante de la gripe H3N2. La neumonía, las infecciones bacterianas secundarias y la descompensación de enfermedades preexistentes pueden derivar en hospitalizaciones e incluso fallecimientos, lo que hace indispensable la vigilancia médica ante síntomas persistentes o severos.

Ante la sospecha de contagio, los especialistas son categóricos: no automedicarse. El reposo, la hidratación abundante y el aislamiento son las primeras medidas a tomar. Se recomienda usar mascarilla si se convive con otras personas y evitar acudir al trabajo o lugares concurridos para no propagar el virus. Si los síntomas son intensos, duran más de tres días o el paciente pertenece a un grupo de riesgo, la consulta médica se vuelve imprescindible para un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado.

La prevención sigue siendo la mejor herramienta contra la gripe H3N2. La vacunación anual es fundamental, ya que las cepas virales cambian cada temporada y la inmunización reduce significativamente el riesgo de infección y complicaciones. El lavado frecuente de manos con agua y jabón elimina virus de superficies, mientras que cubrirse la boca y nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar disminuye la dispersión de partículas virales en el ambiente.

Mantener ambientes cerrados bien ventilados, evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas gripales y sostener hábitos de vida saludables completan el conjunto de medidas que pueden marcar la diferencia entre un invierno tranquilo y uno marcado por esta variante de influenza que no debe subestimarse. (ANB)

 
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