2025-02-07

Donaciones

La comunidad universitaria de El Bolsón colabora con los damnificados

Desde la sede de la UNRN, en la vecina localidad, se organizó un espacio de contención y ayuda para acompañar a quienes combaten el avance del fuego. Asimismo el lugar se ha convertido en un centro de recepción de donaciones.

En el edificio de la Universidad Nacional de Río Negro ubicado en calle San Martín 2650 de El Bolsón, unas 50 personas, entre estudiantes, docentes y nodocentes, participan de esta acción solidaria acompañando a los afectados por los incendios.

Se abrieron las puertas, y además de un espacio de contención para los daminificados, se reciben donaciones y se clasifican, se fracciona la nafta en bidones y se le coloca aceite 2T.

Además se arman los paquetes para llevar a los puntos de distribución. También, desde el edificio de la universidad, convertido en un centro de operaciones solidario, se gestionan las necesidades con las otras instituciones involucradas en el operativo y se planifican las compras.

Mónica Muñoz, docente y directora de la Licenciatura en Diseño Artístico Audiovisual, contó que desde el inicio del incendio, cuando se enteraron de que se habían quemado casas de estudiantes y había docentes evacuados, se organizaron con una planificación “para cubrir los turnos presenciales en la sede de San Martín. Es así que la universidad permaneció abierta para todo este trabajo y para contener a la gente que necesitaba un espacio. Eso se sintió mucho los primeros días. La gente que había perdido su casa necesitaba un lugar para poder tranquilizarse o hablar”.

Paola Pizzingrilli es la directora de la Tecnicatura en Producción Vegetal Orgánica y es una de las encargadas de llevar el registro de compras realizadas con las donaciones de fondos recibidas. Cuenta que las necesidades surgieron de tres tipos de demandas, “primero, de las personas que se acercaron a la universidad, principalmente pidiendo guantes, medias de algodón y borcegos. Fuimos con estos pedidos a Cáritas y ellos habían recibido las mismas demandas, pero ya no tenían nada”.

“Lo otro viene de instituciones como el CEA3 y de la escuela 118 del Mallín, desde donde nos llegaron pedidos. Y la otra parte de la demanda era del CIC (Centro Integrador Comunitario), donde reciben pedidos y realizan gran parte de la cocción y el armado de viandas” agregó.

La red implica la participación directa de la comunidad en la lucha contra el fuego, “también están los contactos y grupos de WhatsApp, donde hay docentes y estudiantes que están en territorio y piden elementos para combatir el fuego, por ejemplo, motobombas. Los mismos estudiantes que están participando en ese frente nos hacen llegar las necesidades. Por último, se acercaron las personas que habían perdido sus casas o que el fuego les había llegado cerca y debían volver a enfriar el terreno. Necesitaban ayuda, herramientas o calzado para poder trabajar sobre las cenizas calientes” mencionó.

La red de ayuda está anclada en la relación de años, surgida tanto de prácticas académicas del estudiantado en las chacras locales como de los proyectos de extensión y las investigaciones sobre producción agroecológica u otros aspectos del cuidado del medioambiente.

“Nosotros conocemos cuáles son los lugares donde la gente de Mallín acude normalmente –dice Carlos Rezzano, docente e investigador jubilado de la Licenciatura en Agroecología y muy activo en esta cruzada–. Esto es gracias al trabajo de campo que realizan cotidianamente nuestros estudiantes cuando visitan o trabajan en las chacras. Por ello, conocemos los lugares de participación habitual en territorio, y esos lugares son los que estamos utilizando como espacios de distribución”.

Carlos es uno de los que puso su vehículo para distribuir donaciones y viandas. “Estamos haciendo dos o tres salidas por día a esos sitios, llevando las donaciones fraccionadas y las viandas” explicó. (ANB)

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