El Bolsón
Panorama desolador: viviendas, bosques y animales fueron arrasados por el fuego
“No tengo nada. Nada”, dice El Pampa en la vereda de lo que hasta ayer, fue su vivienda. El fuego arrasó con todo, en muy pocos minutos y lo único que pudo rescatar luego de décadas viviendo allí, fue una riñonera con sus documentos, su bastón y a su perro. Lo evacuaron y pasó la noche en el Polideportivo, como otras decenas de personas. “Tenía la esperanza de venir y que se haya salvado mi casa, pero no quedó nada…”, reflexiona mientras le corren lágrimas por las mejillas.
Después de las llamas, el panorama en la zona de El Bolsón es desolador. Las columnas de humo siguen marcando los lugares que el fuego arrasó y la extensión castigada por el incendio, es inmensa.
El Pampa es artesano, escultor, pero perdió todas sus herramientas en pocos minutos. Esta mañana recorrió los escombros de lo que supo ser su casa. "Puedo rescatar la cocina a leña y el tacho", analiza mientras mira las cenizas que todavía humean y agradece que sus gallinas y los pollitos sobrevivieron.
El Pampa observa lo que quedó de su vivienda. Foto: Marcelo Martínez.
Todavía no hay precisión sobre la cantidad de viviendas afectadas, pero solo una recorrida por la zona basta para saber que son muchas. Alrededor de la ruta, solamente, hay sectores donde el fuego no dejó nada más que cenizas.
Gloria es de las que volvió a su casa, sin saber con qué se encontraría y la sorprendió lo que ella llamó, “un milagro”. Su vivienda está intacta y no duda en agradecérselo a Dios. No quiere hablar, pero relata brevemente que cuando vieron que el fuego se acercaba, decidieron subirse a la camioneta y escapar. “No nos importaba lo material, dijimos, que sea lo que Dios quiera”. Hoy, regresaron al terreno y solo una pared exterior tiene hollín. No corrió la misma suerte su hermano, un hombre de 60 años, quien perdió absolutamente todo. "Es muy triste, para todos, lo que le pasó a la comunidad es tremendo", dice quebrada por el llanto del dolor compartido.
Durante las primeras horas de esta mañana, el escenario se repetía a lo largo de la ruta. Los camiones de Bomberos Voluntarios que llegaron desde distintos puntos de la provincia, se suman a los vehículos cisterna que cargan agua en los pequeños arroyos que hay a la vera del camino. Los vecinos, hacen lo suyo con baldes, bidones y lo que encuentran, para intentar enfriar un terreno del que emana humo y que hace despertar los miedos de que pueda volver el fuego.
El panorama desolador que deja el fuego. Foto: Marcelo Martínez.
“Fueron 15 minutos. Vimos el fuego a unos kilómetros y en un ratito, lo teníamos encima. No alcanzamos a salvar nada, tuvimos que salir corriendo”, relata Jorge, dueño de un aserradero en el que no quedó absolutamente nada. Lo que supo ser galpones, son ahora, un par de chapas quemadas y torcidas por la temperatura que alcanzaron. Intentaron humedecer la zona, pero el fuego fue más fuerte y arrasó con todo. Un vecino fue el que logró salvar alguna que otra herramienta y encontró unas carpetas con papeles importantes que les guardó.
Oscar, otro vecino de la zona, cuenta que estaba en su trabajo, en Cuesta del Ternero, cuando vio la columna de humo. “Le dije a mi jefe que me iba porque no sabía dónde era”, añade. Llegó justo y gracias al agua que pudo arrojar en los alrededores de su vivienda, no sufrió daños en la estructura. “Pude salvar mi plantación”, dice mientras camina por su terreno y muestra las cerezas, frambuesas, ciruelas y otras frutas que cosecha y vende en la temporada. Con lo que tenía, humedeció también una pequeña cabaña en el terreno de al lado, que logró salvarse. El resto, se convirtió en cenizas.
Oscar alcanzó a salvaguardar su vivienda. Foto: Marcelo Martínez.
Otros vecinos sacaron a sus animales, arrearon caballos por la ruta, para intentar dejarlos a resguardo, con el temor de que se reavive alguno de los numerosos focos que hay en toda la zona, y evitar perderlos en el fuego.
La tristeza es el sentimiento en común. Tanto de aquellos que perdieron todo, como de los que lograron salvar sus viviendas, porque comparten el dolor de una comunidad azotada por un devastador fuego, del que todavía no se pudieron determinar las causas.
“Es horrible vivir algo así, yo lo pasé en Ñirihuau con los incendios del ‘96”, recuerda Miriam, sentada en la entrada de una despensa que alquila y que lograron salvar de las llamas. El lugar donde vivía, no pudo salvarse y solo pudo salir con una valija con algo de ropa, escapando de las llamas que se acercaban con rapidez.
La ayuda llegó rápido a la zona, y de distintas partes. Este viernes, incluso, ya comenzaron a llegar donaciones de diferentes lugares, de vecinos de la región que intentaron poner un granito de arena en una situación desbordante y lamentable para todos.
La gente sacó todo lo que pudo de la zona en riesgo. Foto: Marcelo Martínez.
El gobernador Alberto Weretilneck llegó a El Bolsón cerca del mediodía y junto al intendente, Bruno Pogliano y al coordinador del SPLIF, Orlando Báez, realizaron una conferencia de prensa en la que detallaron el operativo desplegado. Al ser consultado sobre las causas del incendio, el mandatario provincial remarcó que todavía no hay una hipótesis por parte de la Policía y que aguardarán las próximas horas para avanzar al respecto, aunque lo atribuyó al "factor humano", ya que no hubo tormentas que generaran rayos en la zona.
Además de las donaciones, también hubo ayuda de distintos cuarteles de Bomberos Voluntarios, que incluso durante la madrugada, le dieron pelea al fuego que avanzaba vorazmente por el monte, quemando casas, autos, animales y bosques.
Durante la jornada, equipos de trabajo además recorrerán la zona para determinar las pérdidas que generó este incendio, para poder analizar qué estrategia desplegar en la región para ayudar a los habitantes damnificados.
Mientras tanto, el trabajo de brigadistas, bomberos, vecinos y personal de distintas instituciones, continúa sin descanso, enfrentando los numerosos focos que hay y que el viento reanima. (ANB)