Incendio
Epuyén, entre el temor y la desesperación
Por Claudia Olate
Don Rodolfo Llanquitru mira hacia el humo parado desde un costado de la calle Los Cóndores. Es un poblador de La Rinconada, uno de los sectores más afectados por las voraces llamas que este miércoles arrasaron con monte, viviendas y animales. “No sé cómo estará mi casa porque no pude llegar”, dice sin dejar de mirar hacia donde el fuego parece consumirlo todo.
La preocupación marca su rostro, pero agradece que su hermano, junto a quien vive, está en el pueblo también. Tiene ovejas en el campo, pero así como desconoce qué fue de su casa, tampoco sabe qué pasó con sus animales. A sus manos y el rostro curtidos por los años y el trabajo, ahora le suma la incertidumbre de no saber con qué se encontrará cuando pueda ingresar al sector donde vive.
“Antes hubo incendios grandes, pero se apagaban más rápidos, no eran así”, afirma mientras a su lado, para un camión cisterna que provee de agua a un tanque colocado sobre la caja de una camioneta.
Rodolfo Llanquitru, uno de los pobladores de La Rinconada. Foto: Marcelo Martínez.
En frente, una familia saca algunas pertenencias de su casa. Un colchón, una caja con distintos elementos, y aguardan la llegada del auto en el que cargarán sus cosas.
Cristian es otro de los vecinos que observa cómo se intensifica el humo y el paso de los medios aéreos, que no cesó pese al viento que no dio tregua en toda la tarde. Cuenta que cuando comenzó el fuego, cerca del mediodía, pensó que era un incendio forestal más, de los que el trabajo de los brigadistas logra extinguir en poco tiempo.
“En menos de media hora vi que iba arrasando con todo. Fui al lago a buscar a mi tía, que vive sola ahí y tiene 75 años, estaba como en shock creo porque no se daba cuenta de lo que estaba pasando”, relata.
La situación se repite. Hubo unas 200 familias evacuadas, entre ellas, el propio intendente José Contreras. “Hay varias casas quemadas, un principio de incendio en la escuela 9, el viento no ayuda”, manifestó el jefe comunal y destacó la labor realizada para socorrer a los evacuados.

El incendio mantuvo en vilo a toda la comarca. Foto: Marcelo Martínez.
En el gimnasio municipal de la localidad chubutense, rápidamente se montó el centro de evacuación. Jorge, una de las personas que se encontraba al frente de las tareas, señaló que unas 65 personas fueron las que llegaron allí para pasar la noche. Si bien el edificio cuenta con espacio para algunos vecinos más, por el momento, mantenían el número de evacuados. Otros tantos habitantes, se refugiaron en casas de vecinos, amigos o familiares.
Pasadas las 18 horas, se cortó el tránsito en la ruta 40, debido a que el fuego cruzó la cinta asfáltica y la visión era nula debido al intenso humo. Un grupo de efectivos policiales se encargó de informar a los automovilistas que intentaban viajar.
Según explicó el responsable de Defensa Civil de Epuyén, más de 140 personas se abocaron al trabajo contra el incendio, que además implicó distintas tareas en el hospital y en distintos puntos de la comunidad.
Los vecinos observan el avance del humo y el fuego. Foto: Marcelo Martínez.
La ayuda llegó de todos los pueblos aledaños. Bomberos Voluntarios, funcionarios, brigadistas y vecinos de la Comarca, pusieron todo a disposición para ayudar a este pequeño pueblo que atraviesa una situación desesperante.
“Hay una unidad con 6 brigadistas y otras que llevaron mangueras y equipamiento. Seguramente habrá más gente para colaborar”, indicó por su parte, el coordinador rionegrino del SPLIF.
Ya llegada la noche, cuando los medios aéreos no pudieron operar más y los brigadistas tuvieron que frenar sus tareas, las llamas fueron visibles desde distintos puntos, avanzando sobre la montaña y el bosque.
Cuando cayó la noche, las llamas fueron visibles desde lejos. foto: Marcelo Martínez.
Los vecinos de Epuyén observaron la situación desde sus viviendas, desde las veredas, en algunas plazas y calles más elevadas que daban un panorama más claro de lo que sucedía. En la ruta 40, un mirador ubicado a unos tres kilómetros del pueblo, fue el lugar que muchas personas eligieron para ser testigos de lo que ocurría. (ANB)