#DIADELPERIODISTA
“Nadie puede decir que tenga una verdad absoluta, sino que la está buscando”
Por Gonzalo Contino
Ante los festejos del Día del Periodista, ANB habló con algunos pioneros de la profesión en la Ciudad. Rodolfo “Pancho” García es el actual director de Radio Nacional Bariloche pero en su trayectoria pasó por diversos medios locales y regionales. Distinguido como “Periodista Decano”, repasó junto a ANB diferentes momentos de su carrera, reflexionó sobre este oficio y analizó cómo fue cambiando a través del tiempo.
ANB - ¿Cómo empezaste en el mundo del periodismo?
RG- Comencé de muy niño porque en mi casa mi papa y mis hermanos escribían en diarios locales en Colon, pronto empecé a hacer mis propias revistas cuando estaba en el secundario. Trabajé en Radio Impacto de Colon con varios programas, uno de ellos de folklore; después pase a otra emisora como periodista deportivo y de temas generales.
Me fui a estudiar a La Plata en tiempos muy duros y llegué a Bariloche para trabajar en LU8. Luego pasé en distintas instancias por Canal 3, antes de Canal 6 y también en medios gráficos, como el Río Negro, donde trabajé 17 años.
Hicimos Gente de Radio, inventamos el Bariloche 2000, hasta me nombraron Periodista Decano, pero no por bueno, sino por viejo.
ANB - Desde que comenzaste hasta ahora, ¿Qué cambios notás como más importantes en este oficio?
RG - Parece haberse perdió una cierta rigurosidad tanto en el uso del lenguaje como en el uso de las fuentes. Esto es algo que se evidencia no solo por la filtración de Fake News sino también por el relajamiento que se puede advertir en el tratamiento de ciertos temas, donde las precisiones no suelen abundar. Sin embargo, creo que hay una generación de jóvenes periodistas que están intentando reforzar la profesión en un momento que el destino del periodismo está puesto en crisis. Hoy muchos, sin tener formación ni trabajo previo, pueden abrir sus propios medios y transmitir sus noticias. A todos nos asombra el recorrido que hace ciertas noticias para llegar a muchísimos destinatarios de una forma más fácil de la que hacemos los periodistas.
Creo que parte de esto tiene que ver con el desgaste que ha sufrido el periodismo a partir de la Dictadura. En esos momentos, por connivencia con ese poder que cercenó las libertades elementales en la noche más negra de nuestra historia, mientras desaparecían periodistas, otros decían “seguimos ganando”.
Ese proceso de distorsión no lo juegan quizá tanto los periodistas, sino los medios como parte de grupos e intereses determinados que van condicionando nuestro trabajo. Hay dueños de medios que defienden la pluralidad de voces, pero cuando eso toca sus intereses, dejan de lado esa pluralidad. Todos nos preguntamos cómo es la mejor manera de determinar la propiedad de los medios, quizá la pregunta queda vieja por que las redes están ocupando ese espacio. En todos los formatos, cualquier persona tiene alcance de producir una información o un bien de circulación de interés.
De todas maneras, inspirándose en Moreno o Belgrano no podemos pensar que el periodista es alguien objetivo que toma distancia de todas las cosas, sino desde las cosas ver quiénes son los que menos voz tienen para dársela. No somos meros observadores, también nos alcanzan las generales de la ley. Nadie puede decir que tenga una verdad absoluta en el bolsillo, sino que la está buscando y prestando oído a las diferentes voces y miradas tratando de desentrañar que hay de eso cercano a la verdad.
Hay una frase que dice que es difícil ser un periodista sin ser una buena persona, pero es muy difícil definir que es una buena persona, pero al menos que sea honesta, que no discrimina, que puede prestar oído a todos.
Otros decían que los periodistas no pueden ganar fortuna, porque eso los aleja de lo que va palpitando el hombre común. Porque desde una cúpula le informaría a los que están luchando a sobrevivir a diario y se ven expuestos a la violencia, al desamparo y tiene razones diferentes. El periodista es un trabajador más que tiene que estar calificado y reconocido por su formación y trabajo, pero tampoco alejado de la realidad.
ANB - ¿Qué rol tienen los medios locales y regionales en un país con la información tan centralizada en Buenos Aires?
RG - Es muy difícil poder romper esa centralidad, y a veces cuesta demasiado entender los por qué para los que tenemos plena conciencia de que es así. Quizá el Bariloche 2000, que luego siguió una trayectoria distinta, buscó eso; darle centralidad a lo local y lo regional.
En esos años estuvo un periodista de la sección internacional del diario El País de Madrid, que era una referencia para todos en ese momento. Él decía que el futuro de los medios debería ser local porque es el que puede ir a los detalles y satisfacer el interés de los lectores.
Eso hoy se cumple a medias. Creo que experiencias como ANB, Bariloche Opina, Bariloche 2000 o hasta mismo El Cordillerano intentan eso, pero cuesta muchísimo. A las propias 49 emisoras de Radio Nacional todavía nos cuesta fortalecernos y recuperar el papel en las comunidades.
ANB - Como director de Radio Nacional ¿cuáles sus los objetivos?
RG - Hoy en día estamos trabajando en el contexto de la pandemia de forma muy limitada. En cuanto a los objetivos, estamos recuperando algunas cosas que la radio no debió perder que es acercar al medio a la realidad del lugar.
Fortalecer la AM que llega los parajes y comunidades rurales y la FM llenarla con una programación local interesante y periodística para sentarse a discutir con las radios líderes. Conectándose con Buenos Aires todo el tiempo mal podría representar los intereses de la zona.
Para esto, contamos con un personal que se ha tomado muy a pecho este desafío, en el contexto que nos toca vivir.