2016-10-10

¿Es posible terminar con las chaquetas amarillas?

Se aproxima el verano y comienzan las molestias ocasionadas por este insecto que no sólo pica y muerde, sino que también afecta a la producción de frutas.

La llegada del verano significa también, la aparición de las chaquetas amarillas, esos insectos molestos que invaden los asados, arruinan la producción de frutas finas y pueden ocasionar graves problemas de salud con picaduras. Métodos para tratar de combatirlas hay muchos pero ¿Es posible terminar con ellas de una vez por todas?

En esta época, las que comienzan a aparecer son las reinas, por eso es fundamental lograr encontrar los nidos para evitar la reproducción y aparición masiva durante el verano. Según explicó Maité Masciocchi, investigadora del Conicet e integrante del Gepi (Grupo de Ecología de Poblaciones de Insectos), las reinas se diferencian por ser “más grandes  y torpes”.

Aparecen en esta época y hacia mediados de noviembre desaparecen para retornar nuevamente en enero con todas las crías ya convertidas en obreras. Masciocchi indicó que durante la primavera buscan hidratos de carbono, por lo que atacan directamente a las flores y frutas que comienzan a florecer, buscando azúcares. Una vez entrado el verano, su búsqueda está orientada a las proteínas, por lo que se sienten atraídas por las carnes.

También es el momento en el cual buscan el lugar donde harán su nido, y con un trabajo minucioso por demás, construyen sus casas que suelen estar divididas en “pisos”, y cada uno cumple su función.

Ahora bien, hay chaquetas amarillas, hay abejas y hay avisas de papel, ¿cómo se diferencian? Cada especie, obviamente, tiene sus distintivos.

Las chaquetas amarillas son una especie exótica que se introdujo en Argentina en 1980. Según explicó la investigadora, llegaron por dispersión natural, es decir, volando, contrario a lo que sucedió en Chile, donde aparentemente llegaron en cargamentos de madera. Hay dos especies conocidas como Vespula Germánica que apareció en la zona de Andacollo varias décadas atrás y la Vespula Vulgaris que apareció hacia 2010.

Por otro lado, las avispas de papel o Polistes Dominula  es muy similar a la chaqueta amarilla y tienden a ser confundidas, pero esta especie es más esbelta y pequeña, además de que no es carroñera por lo que no la atrae la carne.

Recientemente, en Chile se difundió una campaña para lograr controlar las plagas de chaquetas amarillas. “Atrapa la reina” se denominó esta operación que básicamente apunta a implementar una trampa casera y económica que consiste en un cebo hecho con una botella plástica con dos o tres agujeros en la parte superior y en su interior una mezcla de 100 centímetros cúbicos de agua y 100 centímetros cúbicos de vinagre de manzana.

“Quedamos muy sorprendidos con la campaña chilena porque hasta ahora nunca habíamos escuchado la utilización de vinagre para controlar este insecto”, señalo Masciocchi y añadió que “realizaremos pruebas para determinar su eficiencia, pero cualquiera puede probar en su casa, no es una trampa peligrosa ya que no utiliza venenos”.

Debido a que en esta época las reinas se encuentran en búsqueda de hidratos de carbono, las trampas que usualmente se utilizan, poniendo carne como cebo, no son las más eficaces. “Ahora hay que atacar al nido, para evitar la reproducción”, explicó la investigadora.

En este sentido, lo mejor es tratar de encontrar dónde ubicaron el nido, que suele ser subterráneo y bien temprano en la mañana o durante la noche poner insecticida en la entrada. “Siempre hay que ir protegidos. En lo posible con algún sombrero y un tul, sobre todo en la zona de las vías respiratorias”, remarcó la mujer. Otra de las opciones es embeber un trapo en combustible y taponar la entrada, sin prenderlo fuego “ya que el olor que despide va a matar a los insectos dentro”.

Generalmente estas trampas se deben repetir unas dos o tres veces en cada nido, para asegurarse un resultado positivo.

Las avispas tienen una mandíbula muy grande, por lo que además de picar con el aguijón, muerden. La picadura puede generar problemas de salud muy graves, sobre todo en personas con problemas alérgicos, ya que el aguijón está conectado a la glándula veneno y es liso, por lo que pueden picar reiteradas veces.

Se las suele confundir con las abejas, pero estas son “más marrones y no tienen patrones negros y amarillos”. Al picar, este insecto se muere debido a que el aguijón aserrado está conectado a su sistema digestivo.

Las chaquetas amarillas son insectos “muy flexibles” lo que hace más complicado su control, según determinó Masciocchi. Desde el Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) trabajan de manera conjunta con Nueva Zelanda, donde se llevan a cabo pruebas constantemente para terminar con este insecto. “Las trampas son las mismas que acá, y que en todo el mundo”, indicó.

Actualmente, uno de los proyectos a trabajar está relacionado con las feromonas, ya que las chaquetas se sienten atraídas por esta sustancia química. “Creemos que es posible erradicarla por completo, pero nos va a llevar un tiempo y mucho trabajo”, finalizó la investigadora. (ANB)

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