2016-07-31

Falleció Héctor Pichín Torres, montañés pionero de Bariloche y San Martin de los Andes

Fue uno de los más apasionados cultores de los Andes. Amigo y socio de Otto Meiling, trabajó en la construcción de refugios y manejó algunos. Fue uno de los impulsores del desarrollo de Chapelco. También brilló en Caviahue y Penitentes.

Héctor Pichín Torres, pionero de la montaña y del esquí en Bariloche y San Martín de los Andes, falleció ayer a los 83 años de edad en la localidad neuquina, en donde vivía hace mucho tiempo.

No fue un deportista del esquí o el andinismo, pero dejó como pocos en esos ámbitos una huella indeleble. Pionero y amigo de pioneros, disfrutó mucho y trabajó fuerte en las montañas de San Carlos de Bariloche, San Martin de los Andes y Mendoza.

En las montañas de nuestra ciudad escribió páginas de gloria junto a Otto Meiling, Manolo Puente, Vicente Ojeda y otros legendarios montañistas en las décadas del ’30 al ’60.

El periodista Toncek Arko, biógrafo de Otto y continuador en esa tarea de su padre Vojko, recordó que Pichín fue amigo y socio del pionero cordillerano en el refugio Berghof, donde desarrolló algún tiempo su administración, en épocas en las que funcionaba allí la Escuela de Esquí Tronador y una fábrica de esquís.

Agregó que también Torres fue concesionario del refugio Emilio Frey, en el cerro Catedral, y que junto a Manolo Puente construyó el refugio Otto Meiling, entre los glaciares Castaño Overo y Alerces del cerro Tronador.

Con gorro, junto a Puente en la construcción del refugio Meiling, y en la montaña, su pasión. 

“Siempre estuvo vinculado al Club Andino Bariloche (CAB), y pese a que no era un deportista, esquiaba, andaba por la montaña y conocía todo eso como los mejores, porque ponía toda su pasión en ello”, afirmó Arko.

Vicente Ojeda, uno de los presidentes del CAB más importantes de la historia, lo recordó por su extraordinario aporte en la entidad señera del montañismo.

“Una de las tareas más importantes fue en la construcción del Refugio Knapp, en la base del cerro Catedral, del que fue concesionario”, destacó, para repasar su gran proyecto de Chapelco.

Además Ojeda sorprendió: “Pichín era tipógrafo de oficio, y en San Martín de los Andes puso una pequeña imprenta”, señaló. Habría que indagar si en los ´70 aún trabajaba con los “tipos” de plomo o comenzó directamente con el offset u otras tecnologías.

Arko, al igual Ojeda y otros amigos y compañeros de andanzas en la montaña, comenzaron a perderle de a poco el rastro cuando marchó a San Martín de los Andes en los años ’70, para encabezar su gran obra: el complejo de deportes invernales del cerro Chapelco.

Allá, junto a William “Billy” Reynal (fallecido recientemente, creador de la empresa Sol Jet y también concesionario de los medios en Catedral) y Pablo Ronsenkjer (ex esquiador deportivo y ex presidente de la Federación Argentina de Ski y Andinismo, FASA), emplazaron desde cero un centro de esquí que se convirtió con el tiempo en uno de los principales del continente.

Corresponden a dos viejas notas del diario La Nación, hermosas reseñas de Pichín:

En dos artículos el diario porteño recordó su condición de ex rugbier de Deportiva Francesa y de “más perdurable gerente de montaña que tuvo Chapelco”.

“También comandó el ahora alicaído Penitentes (y hasta hace poco en Caviahue)”, y señaló luego que “se instala en San Luis, lejos del esquí. Pero deja la marca en la nieve: su hijo hizo la temporada invernal como instructor en Andorra y seguirá sus pasos”.

Otra nota de 2005, sobre el centro de esquí de Penitentes (Mendoza), titulada “Torres, el otro pionero”, señaló que “el otro gran veterano que tiene Los Penitentes es Héctor Pedro Pichín Torres (72), jefe del cerro y de los medios de elevación”.

“Fue el alma mater y responsable durante mucho tiempo del complejo invernal del cerro Chapelco, en San Martín de los Andes. De hecho puede considerárselo el creador de la infraestructura que hoy posee ese complejo neuquino, a partir de 1974, con la administración de Guillermo “Billy” Reynal, ex dueño de Austral Líneas Aéreas”.

“Pichín Torres podría estar jubilado y tranquilo en su casa. ‘Pero cómo se aleja uno de un gran amor... éste es nuestro hábitat’, explica en un alto de las tareas”.

“Cuando dejó de trabajar en la Patagonia, Torres se trasladó a la cordillera mendocina. Un “hombre de montaña” en estado puro, al que sólo le faltó nacer entre la nieve; por una paradoja, nació en plena ciudad de Buenos Aires”, concluyó La Nación.

Un grande de verdad. (ANB)

Te puede interesar