Compañeras de brecha y obstinación
El Movimiento peronista se caracterizó por integrar sectores políticos e ideologías disímiles y hasta antagónicas. Encarnó la "unidad nacional" de izquierdas y derechas, con un amplio margen de elasticidad y matices, alejado de la regimentación propia de la doctrina ortodoxa. Si bien no se aleja de su tradición verticalista y orgánica, el peronismo alude a una masa orgánica completamente heterogénea, y su poder de organización. En otras palabras, la denominada "unidad de concepción".
Algunos fervientes defensores de esos preceptos desacreditaron la decisión de la Senadora Nacional Silvina García Larraburu de prescindir de participar -ella y su sector- de las elecciones internas del Partido Justicialista previstas para el próximo 7 de septiembre.
Esa abstención, es sólo un tramo más en el trenzado hilo de rivalidad y puja de liderazgo que une a García Larraburu y la Intendenta Martini. La disputa entre ambas dirigentes se remonta a la época en la que militaban en dos líneas opuestas de la agrupación kirchnerista La Cámpora, cuando se enfrentaban abiertamente.
A partir de la baja de García Larraburu de la interna del PJ, una vez más, se visibilizó la fisura en el vínculo. Con esa determinación, Larraburu transparentó que no estaba dispuesta a secundar a Martini como congresal en la lista de "consenso", y que la Intendenta, no aceptó correrse un ápice del espacio de poder que construyó por una concatenación de hechos azarosos y provocados, en casi una misma proporción. En rigor, la senadora pretendía que el sector de Martini liderara el tramo de la lista para la Unidad Básica y ella encabezaría el de congresales.
Pero ese no fue el ofrecimiento, y Silvina no se encuadró con lo dispuesto por Martini, y respaldado por el Senador y Presidente de la fuerza a nivel provincial, Miguel Pichetto. Larraburu nunca dudó, nunca hubo acuerdo. A la parlamentaria, sus propios allegados definen como "light" y, sin embargo, en este caso, se sublevó. Y tal como reconoció Pichetto, sólo le "informó su decisión".
El Gobierno de Martini, en tanto, aseguró ignorar la determinación de Larraburu hasta último momento. "Desconozco porqué la senadora se bajó de la lista. No hemos tenido una conversación al respecto de eso. Ella debe responderlo, porque la que se bajó de la lista es ella", dijo días atrás la Intendenta, visiblemente incómoda con la consulta de ANB.
Lo cierto es que en la reunión desarrollada en la oficina de la Delegación Bariloche del Ministerio de Trabajo de la Nación, donde se cerró la lista, el sector de Silvina no estuvo presente. De esa forma, la parlamentaria puso en juego su territorialidad ganada, pero evitó desgastarse en una interna por un corto período, ya que las autoridades derivadas de estos comicios sólo ejercerán su cargo hasta diciembre de 2015. El año próximo, en cambio, una interna podría tener mayor justificación.
En el camino hacia ese desafío, Martini tendrá la oportunidad de construir su reelección en territorio, es decir incentivar el voto 'identitario’ peronista. Y pelear por un espacio de poder en una Provincia que ahora posa sus curiosos y burlones ojos en Bariloche -el mayor padrón electoral de Río Negro-, pero mantiene sus intereses en el Alto Valle.
Sobre la compulsa de poder a través del mecanismo de la internas, la intendenta recalcó que "nosotros estamos preparados siempre. En mi caso pasé en todo los cargos vía internas, abiertas y cerradas".
Ese dato que subraya Martini, cristaliza la desafiante interpretación del Gobierno sobre la decisión de García Larraburu. "Silvina no jugó porque perdía como en la guerra. Y cedió ese espacio de poder", confió una altísima fuente del Ejecutivo a ANB.
Esa lectura, adscribe que cualquier sector que se precie de tal, si se propicia el escenario para internas, tiene que participar. Consideran que una depuración mediante ese legitimador mecanismo resulta menos nociva para el partido. "Nosotros estábamos dispuestos a ir a internas", arriesgó la fuente con acceso directo al despacho de la Jefa Comunal.
Allegados a la Senadora aseveraron a ANB que su prescindencia de la interna "nada tiene que ver con inseguridades respecto a quien sale o no en la foto", y se vincula en realidad a un pedido dirigido a Pichetto –y reproche- de reconocimiento de su trayectoria y constante labor en el peronismo barilochense desde épocas en las que Martini aún no vivía en la ciudad. "Construir cuesta, lo nuestro es esfuerzo y constancia", remarcaron. La política es cruel, y la perseverancia se premia a veces, no siempre.
Los 'martinistas’, en cambio, critican que "Silvina nunca se jugó por su pueblo", al que tanto pregona pertenecer y la prueba está, interpretan, en que jamás se candidateó para la Intendencia de Bariloche.
Estrechos colaboradores de la senadora fueron con munición pesada contra Martini. La consideran "una trepadora", y la definen como una 'sorista’, que se acercó a Pichetto sólo "por conveniencia".
La lectura de esa facción, focaliza en que "a Silvina no la cuidaron. Ahora la llaman todos para justificarse, pero no atiende a nadie", confiaron fuentes de la primera línea de confianza de la senadora, las mismas que reconocieron que García Larraburu "se sorprendió" con el aporte de su soldado y ex concejal, Silvana Camelli, a la lista de "consenso" de Martini.
Pero hoy, no es la única relación quebrada. Por estas horas, el vínculo entre Silvina García Larraburu y el senador Pichetto está fracturado. Lejos quedaron los tiempos en los que la Senadora se plegaba a la imagen de la punta de lanza del peronismo rionegrino.
Tras el anuncio de la baja de García Larraburu, Pichetto intentó recomponer el vínculo con algunos gestos, pero la senadora lo desairó, se recluyó, e incluso se corrió de su condición dialoguista. Ni siquiera le atendió el teléfono y evitó mostrarse con el senador durante su última visita a Bariloche, a modo de ajuste de cuentas. Con el tiempo, se determinará cuán volátil es la situación. "Silvina se le plantó a Pichetto", describieron fuentes irreprochables. Con la baja de "Silvina", Pichetto logró despejar el camino hacia los comicios de 2015, con vistas a un gobierno peronista y alineado con el municipio de Bariloche.
Meses atrás, la senadora se había reclinado momentáneamente sobre el hombro del Gobernador Alberto Weretilneck pero ahora, como muchos otros, se aleja silenciosamente y cierra la puerta.
Weretilneck, por su parte, se metió de lleno en la Interna del PJ barilochense, a través de la lista Marrón, integrada por los sindicalistas enfrentados con el martinismo y que cuenta con el acompañamiento de la figura sigilosa de la Legisladora albertista Arabela Carreras. El dato no sorprende, y responde a la lógica -y la metodología- que el Gobernador ya instrumentó en otras localidades rionegrinas, como Cipolletti, Roca y Viedma.
La imagen, más que mil plataformas de Gobierno
En cuanto a la imagen que ambas dirigentes proyectan al electorado, coinciden en varios puntos. Cierto grado de carisma, seducción política y calidez. Sólo basta con observarlas interactuar con vecinos de la ciudad para definir sus similares perfiles.
Cada dos años, García Larraburu ingresa a una escuela en uno de los barrios de la ciudad para sufragar, y saluda al portero del establecimiento educativo por su nombre, con besos y abrazos. No finge, es política, se ocupa de inventariar nombres y rostros, y vincularlos entre sí. Incluso parece disfrutarlo. Y la humaniza.
A diferencia de la Intendenta (que también suele tener gestos como el mencionado), la senadora no apela a mostrarse con sus hijos como recurso sensiblero.
Martini, en tanto, recurre al humor, y tampoco finge. Se pone y sube arriba de lo que sea para la foto. También parece disfrutarlo. Y su incansable jocosidad, es sincera.
Pero, en términos de balance entre el contenido ideológico y el pragmatismo de "Maru" y Silvina, la proporción en ambas es casi la misma. Incluso, resulta irónico que dentro del peronismo, pertenezcan a sectores distintos, siendo concomitantes. Un binomio inescindible. "Es que no podían estar juntas, son demasiado parecidas. Son la misma cosa", opinó un militante.
Carolina Cohen.