2014-07-27

Una ofensiva sin fin

Después de casi 19 días de cruentas operaciones aéreas y terrestres en la Franja de Gaza, que han causado la muerte de más de 813 palestinos y han herido a más de 5.200 civiles, el gobierno de Israel comienza a recibir críticas en medios políticos y periodísticos de Estados Unidos.

Una de las últimas críticas ha venido de la ex secretaria de Estado Madeleine Albright, que durante sus años de servicio respaldó incondicionalmente a Israel y su política de ocupación. Albright se ha hecho eco del malestar que causan las imágenes de los bombardeos indiscriminados y ha indicado que Israel puede estar perdiendo la batalla "moral" que siempre ha dicho defender.

"Es difícil discutir el hecho de que, como el primer ministro Netanyahu ha dicho, es verdad que hay inocentes a los que se han colocado en el camino para ser escudos, pero al final, me parece, que eso está dañando la autoridad moral de Israel. Me parece como si ellos (los israelíes) se estuvieran propasando", ha declarado Albright a la CNN.

En concordancia con las críticas de Albright, el secretario de la Asociación de Escritores Palestinos de Gaza, Ahmad Yacoub, describió el Infierno al que su familia se ve sometida y no dudó en afirmar "que el ejército israelí está actuando como un asesino ciego".

En entrevista telefónica con el autor de esta nota y con el colega Ari Lijalad, Yacoub explicó cómo transurre su vida y la de su familia en estos días. Al escucharlo, resulta imposible no recordar al protagonista de La vida es bella.

-Gaza tiene un área de 350 km cuadrados, quiere decir, el área de un barrio de Méjico, de un barrio en el Cairo. Es un pequeño lugar y no es un Estado, no hay un solo refugio público a donde puedan ir mis niños y niñas, los ancianos, los enfermos, no hay una sirena que avise el ataque, no hay servicio para guardia civiles, cruz roja, que sería bastante adecuada a esta agresión indiscriminada y sangrienta. Por eso estamos sufriendo todo en carne propia. No tenemos a dónde ir, no tenemos en dónde protegernos, porque en los tiempos de guerra hay que proteger a los civiles, sin embargo, no tenemos ningún remedio, ningún medio para salvarlos. Nuestros hijos, nuestras familias, están muriendo en las calles, la ambulancia no puede llegar a rescatarlos por la lluvia de bombas y cohetes, bombardeos israelíes. Ayer y hoy fue una masacre completamente sangrienta. Yo no sé si les han llegado las noticias, las fotos, las imágenes de un barrio al norte de la ciudad de Gaza...

-Sí, allí hubo combates cuerpo a cuerpo, ¿no es así?

-No es combate, amigo, es bombardeo a gentes civiles que están en casas, no había ningún combate, los combates están alrededor, en otros lugares. Pero este lugar es una entrada obligatoria para llegar al centro de la ciudad de Gaza, por eso Israel está bombardeando esa zona, preparando la invasión hacia el centro de Gaza. Están utilizando un gas nuevo, parece que somos un laboratorio para el armamento nuevo, un gas que da sentido de pánico, de temor, y para la gente echar a correr, miles y miles de personas comenzaron a correr, no saben a dónde irse y se murieron durante la huida en las calles. Es un genocidio completamente, es parecido al holocausto de los nazis contra los judíos, y sin embargo los Estados Unidos, la Unión Europea, están jugando el papel de ciego y de cómplices a este niño malcriado que se llama Israel.

-¿Cómo le explica la situación por la que usted está atravesando y por la que están atravesando los palestinos, a sus hijos o a los niños, cómo se les explica esto?

-La verdad, es muy complicado. Yo no quiero sembrar el odio en mis hijos, yo trato de jugar el papel de payaso al comienzo de cada ataque, cuando las bombas estallan muy cerca de mi casa. Mis hijos brincan, se asustan. Yo tengo tres hijos, uno de 10, una niña de 8 y uno más pequeño de 4. Cuando estalla un cohete cerca, a 100 metros de donde yo vivo, yo vivo en un edificio de 11 plantas en un barrio costero del mar en la ciudad de Gaza, mis hijos brincan, se asustan, tienen cara pálida, amarilla, me miran con ojos sin lágrimas, abren la boca sin gritos, me miran como diciendome "papá haz algo por nosotros", y yo no soy Superman ni puedo hacer nada; sin embargo, me acuerdo que debo proteger, guardar la imagen del padre, y hago un equilibrio y abrazo a los tres, reparto mis besos a ellos, comenzamos a cantar una canción de Timón y Pumba que se llama "Stand by me", comienza con dom dom dom, así, para sacar la rabia de ellos, para sacar lo que ellos han guardado dentro de sí. Ellos saben todo sin que yo les explique, me dicen: "¿Por qué nacimos en un lugar donde hay guerra?, ¿por qué no se pone fin? ¿Por qué no vamos a otro país sin guerra?" y yo digo "todo saldrá bien, vamos a un futuro de paz". Sin embargo, los acontecimientos de a diario me hacen mentiroso frente a mis hijos, cuando ven imágenes en tv, ven los amigos de ellos en pedazos, ven los niños destrozados, ¿qué puedo yo? Yo creo que no tengo ninguna magia para hacerlo. Pienso en el futuro de ellos, qué serán, qué personalidad van a tener, yo no quiero que mis hijos sean criminales, ni antisociales ni paranoicos. Esto es un crimen total contra un pueblo, infancia, contra el futuro de nuestras generaciones. Israel mantiene la ocupación, mantiene la arrogancia, no quiere reconocer el derecho del pueblo Palestino a la emancipación, a la independencia, no quiere reconocer que somos pueblo, que somos unos seres humanos, para ellos somos cucarachas, animales que hay que eliminarnos de la faz de la tierra.

-Ahmad, ¿cuánto pesa la cuestión religiosa en esta situación?

-Para mí no hay ningún palestino culto, creyente o no, que trate al conflicto desde el punto de vista religioso, aquí el conflicto es ocupación, colonización, no tiene nada que ver con las religiones, las religiones son un producto de la zona nuestra, las tres religiones nacieron acá, en esta zona, pues somos representantes de esas tres culturas, no tenemos contradicciones con el tema religioso. Israel usa pretextos religiosos y antisemitas y no sé qué, pero es una situación de colonización que fue prolongada del colonialismo clásico británico después de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy. Y no quiere reconocer el derecho de la independencia del pueblo palestino.

El trasfondo de inmoralidad de la operación militar, también se desprende de las palabras del secretario John Kerry grabadas esta semana por un micrófono que él creía cerrado, cuando aludía a la desastrosa campaña militar de Israel en Gaza.

Para complicar las cosas, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó ayer la creación de una comisión que investigará los presuntos crímenes de guerra que Israel está cometiendo en la Franja. La resolución fue aprobada con los votos de los países árabes, musulmanes, China, Rusia, Latinoamérica y África. Los europeos se abstuvieron y Estados Unidos fue el único que votó en contra.

Mientras desde Washington y Bruselas se le permita continuar con su permanente política de expansión colonial en los territorios ocupados, Netanyahu no la modificará, aunque quizás esté dispuesto a maquillarla para ganar tiempo. Netanyahu quiere una paz a su medida, que es la medida de un político de otra época que nunca ha tenido el menor remordimiento a la hora de humillar a los palestinos.

La resolución del conflicto no depende de los palestinos, que no pueden hacer nada, ni del gobierno de Benjamin Netanyahu que no quiere hacer nada: lejos de esta orgía de sangre, aparece otro gran perdedor: Barack Obama, que es la viva imagen de la impotencia. Se dispara la matanza y el presidente norteamericano expresa su "preocupación" por teléfono a Netanyahu, y cuando éste dé por concluida la operación, hasta deberá agradecérselo. La cuestión de fondo la expresó Netanyahu al afirmar que nunca consentirá que exista un Estado palestino plenamente soberano. Y su justificación se llama Hamás.

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