¿Qué informar?
Los ejemplos nacionales de los últimos 15 días lo dejan muy en claro. La necesidad de vender ejemplares y lograr puntos de rating llevó a los diarios, radios y canales de televisión, a cruzar la línea del decoro. Hasta se invitó a los oyentes a participar en una tómbola o multiple choice en torno al responsable de la muerte de Angel Rawson. Si fue el portero, apriete uno; si fue el padrastro, el dos.
Y así.
Pero previo al show, hay una elección de priorización del tema, que obliga a preguntarse porqué esa muerte va a la tapa, y tantas otras no. Porqué la joven de clase media y escuela privada, desaparecida en alguno de los palermos de moda, concita tanta atención; y las de las villas, muertes cotidianas, abusos recurrentes, sólo un sueltito en páginas interiores, y pares.
Si el morbo explica esa situación presione uno; si el discurso fácil sobre la inseguridad se impone, apriete dos.
El ejercicio nos obliga a mirar nuestra ciudad.
Qué pasó esta semana, qué se priorizó informativamente, qué, por consecuencia, se postergó u ocultó, de qué se habló y qué pasó desapercibido.
El mismo día que la ciudad recordó -o parte de ella, y gracias a algunas voluntades y pocos medios-, que hace tres años el Estado rionegrino asesinó a tres chicos-jóvenes, el mismo día, en una pelea en el pobre playón deportivo de un pobre barrio del pobre Bariloche, dos hermanos, jóvenes-chicos, pobres, caían muertos a cuchilladas.
Dos jóvenes muertos. Así como al pasar. Dos vidas menos.
Si cree que ellos se lo buscaron porque seguro son vagos y qué hacen a esa hora jugando al futbol, presione uno; si la culpa es de los padres que no progresan porque no quieren y seguro viven de planes, apriete dos.
Minimizado por los medios, nosotros los medios, a un drama familiar o un problema de inseguridad; la semana estuvo periodísticamente ganada por la elección del señor del sentido común del medio pelo barilochense como candidato a Diputado Nacional del radicalismo; las patinadas por la nevada y la estéril discusión de cada año sobre si alegrarnos por la postal y el turismo que vendrá y derramará, o las consecuencias de la lluvia y la nieve en los barrios, las patas frías en el agua; los preparativos de la Fiesta de la Nieve; y los actos por el día de la Bandera.
Y así pasó otra semana en los medios.
Si los consume acríticamente y traga todo lo que le ofrecen, presione uno; si cree que todavía es capaz de un mínimo acto de rebeldía como oyente, espectador o lector, apriete dos.
Por Santiago Rey