La montaña de todos: 90 alumnos de Desafío Bariloche vuelven a esquiar en Catedral | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

Inclusión

La montaña de todos: 90 alumnos de Desafío Bariloche vuelven a esquiar en Catedral

Durante las primeras dos semanas de septiembre, 90 alumnos participarán del programa de esquí adaptado de Fundación Desafío Bariloche en Cerro Catedral. Serán dos grupos de 45 alumnos, acompañados por seis instructores: tres de la Fundación y tres provenientes de Aspen. El acompañamiento de Cerro Catedral vuelve a hacerse concreto en 2026 con el otorgamiento de los pases para alumnos e instructores, como parte de un compromiso sostenido con la comunidad de Bariloche.
08/09/2026 19:52 Hs.
Foto gentileza
Foto gentileza

Hay momentos que pueden parecer pequeños, pero que para quien los vive significan muchísimo.

Un alumno llega a la montaña, se prepara, se coloca el equipo y escucha las indicaciones de su instructor. Encuentra el equilibrio y comienza a deslizarse. Puede ser su primera bajada o una más dentro de un proceso que lleva años.

Cada experiencia es diferente.

Y justamente ahí está una de las claves del esquí adaptado: no existe una única manera de esquiar, porque tampoco existe una única manera de vivir la montaña.

Durante las primeras dos semanas de septiembre, 90 alumnos de Fundación Desafío Bariloche volverán a encontrarse con la nieve en Cerro Catedral. Serán dos grupos de 45 participantes cada uno, acompañados por seis instructores: tres de la Fundación y tres provenientes de Aspen, en el marco de un intercambio que vincula a ambas comunidades de montaña.

Para hacer posible esta experiencia, Cerro Catedral otorgará los pases correspondientes a alumnos e instructores durante las dos semanas de actividad.

Pero la historia es mucho más grande que esos pases.

Una historia que nació en Bariloche

Fundación Desafío Bariloche tiene más de tres décadas de trayectoria en el desarrollo del esquí adaptado.

Sus orígenes se remontan a comienzos de los años 90, cuando sus fundadoras, Reni Viaene y Virginia Debita, comenzaron a desarrollar la actividad en Bariloche, inicialmente junto a alumnos de la Escuela Especial N.º 6.

Desde entonces, la organización construyó una trayectoria dedicada a generar oportunidades de acceso al deporte y a los ambientes naturales. La Fundación informa que más de 2.100 alumnos han accedido a sus clases y que se han brindado más de 3.000 clases, con la participación de cientos de voluntarios.

Su programa social contempla un abordaje integral que incluye clases, equipos, traslado, ropa, merienda y pases.

Detrás de esos números hay personas que llegan por primera vez a la nieve, otras que vuelven cada temporada y un equipo de instructores que desarrolla nuevas herramientas para acompañar a cada alumno.

No hay una única manera de esquiar

El esquí adaptado requiere conocimiento, formación y una mirada individual sobre cada persona.

Desafío Bariloche trabaja con diferentes modalidades, entre ellas 4 huellas, 3 huellas, bi-ski, mono-ski, esquí para personas con discapacidad audiovisual y snowboard adaptado, además de equipamiento especializado.

Algunos alumnos esquían de pie utilizando estabilizadores; otros utilizan equipos que les permiten esquiar sentados. En el caso de las personas con discapacidad visual, un guía acompaña el recorrido mediante indicaciones específicas.

Por eso, antes de comenzar una clase hay un proceso de observación y adaptación.

La pregunta no es simplemente si una persona puede esquiar.

Es: ¿De qué manera puede hacerlo?

Qué equipo necesita, qué técnica se adapta mejor y cuál es el próximo paso que quiere alcanzar.

Aprender a esquiar también es ganar autonomía

En el esquí adaptado, el progreso no siempre se mide por la dificultad de una pista.

Puede estar en aprender una maniobra, necesitar menos asistencia, animarse a una bajada o tomar una decisión por sí mismo.

También puede estar en algo tan simple como volver a intentarlo.

El trabajo de los instructores consiste en encontrar, junto a cada alumno, la manera posible de desenvolverse en la montaña. Para eso deben observar, adaptar explicaciones, modificar ejercicios y utilizar diferentes equipamientos.

Y muchas veces también aprenden de sus alumnos.

Porque dos personas pueden llegar al mismo objetivo por caminos completamente diferentes.

En esta experiencia, los protagonistas son tanto quienes enseñan como quienes se ponen los esquíes.

Dos comunidades de montaña que comparten conocimiento

La presencia de tres instructores de Aspen suma una dimensión internacional a la experiencia 2026.

El intercambio entre Aspen y Bariloche alrededor del esquí adaptado incluye capacitaciones, intercambio de instructores y experiencias compartidas en torno a esta disciplina.

El vínculo se desarrolló en ambas direcciones: profesionales de Bariloche viajaron a Aspen para capacitarse, mientras instructores de Aspen llegaron a la Patagonia para trabajar junto al equipo local.

Más que una visita, la presencia de los tres instructores de Aspen representa conocimiento que viaja entre dos comunidades de montaña y vuelve a encontrarse en la pista.

Ese intercambio permite compartir metodologías, experiencias y nuevas herramientas para acompañar a los alumnos.

2026: nuevas tecnologías, nuevas posibilidades

Este año, Desafío Bariloche incorporó la primera silla TetraSki de Argentina, actualmente la única disponible en el hemisferio sur.

El equipo fue donado por la Universidad de Utah y está diseñado para permitir que personas con tetraplejia o lesiones medulares severas puedan esquiar con mayor independencia. La TetraSki ya fue utilizada por personas en Cerro Catedral.

La incorporación de esta tecnología muestra que el esquí adaptado no solamente se sostiene: evoluciona.

Nuevos equipos, capacitación, intercambio internacional y experiencia permiten ampliar las posibilidades de quienes llegan a la montaña.

Y Bariloche es parte de ese proceso.

El compromiso de Catedral: hacer posible el acceso

Para que estas dos semanas puedan suceder hay una pieza fundamental: el acceso a la montaña.

El acompañamiento de Cerro Catedral a Fundación Desafío Bariloche forma parte de un compromiso sostenido con la comunidad de Bariloche. En 2026, ese compromiso vuelve a hacerse concreto con el otorgamiento de los pases para los 90 alumnos y los seis instructores que participarán del programa de esquí adaptado durante las primeras dos semanas de septiembre.

No se trata solamente de facilitar un acceso.

Se trata de hacer posible que un grupo de personas pueda llegar a las pistas, encontrarse con sus instructores, utilizar los equipos adaptados y desarrollar allí un proceso de aprendizaje, deporte y autonomía.

El valor del compromiso está en todo lo que ese acceso permite que suceda: que un alumno vuelva a esquiar, que otro pueda hacerlo por primera vez, que un instructor acompañe un nuevo proceso de aprendizaje y que una persona pueda descubrir nuevas posibilidades en la montaña.

Por eso, el acompañamiento de Catedral no es una acción aislada. Es una manera concreta de acompañar el trabajo de una organización que nació en Bariloche y que hizo de la montaña un espacio de aprendizaje, deporte y encuentro.

Catedral, parte de una comunidad de montaña

Cerro Catedral forma parte de la identidad de Bariloche. Alrededor de la montaña se construye una comunidad integrada por clubes, escuelas, instructores, deportistas, trabajadores, organizaciones y familias.

Fundación Desafío Bariloche es parte de esa comunidad.

Y esta experiencia permite mirar también hacia el futuro.

Una montaña que evoluciona no solamente incorpora infraestructura y tecnología. También amplía las experiencias que pueden desarrollarse en ella.

El esquí adaptado reúne justamente esos elementos: conocimiento, capacitación, innovación, intercambio y compromiso.

Pensar la montaña hacia adelante también significa trabajar para que cada vez más personas puedan encontrar en ella un lugar propio.

90 alumnos, seis instructores, una misma montaña

Durante la primera semana de septiembre serán 45 alumnos. Durante la segunda, otros 45.

Los acompañarán seis instructores: tres de Fundación Desafío Bariloche y tres de Aspen.

No todos tendrán el mismo nivel, utilizarán el mismo equipo o buscarán lo mismo. Algunos estarán aprendiendo; otros, perfeccionando. Para alguno quizás sea su primera vez.

Pero todos compartirán algo esencial: la posibilidad de estar en la montaña.

Fundación Desafío Bariloche pondrá más de tres décadas de experiencia. Los instructores de Aspen aportarán conocimiento construido a través del intercambio. Las nuevas tecnologías seguirán ampliando las posibilidades.

Y Catedral asumirá un compromiso concreto: otorgar los pases para que alumnos e instructores puedan desarrollar el programa durante las primeras dos semanas de septiembre.

Porque una montaña también se construye con las personas que la viven.

Y si Catedral es parte de Bariloche, acompañar a quienes encuentran en ella un espacio para aprender, hacer deporte, ganar autonomía y disfrutar también es una manera de crecer con la comunidad.

La tecnología cambia. Los equipos evolucionan. El conocimiento se comparte.

Pero hay algo que permanece: las ganas de estar en la montaña.

Una montaña que es de todos. (ANB)