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Confesión de parte

Para descifrar lo sucedido el pasado jueves durante la designación del Juez de Faltas, basta con remontarse a las últimas horas del miércoles. Contrarreloj, los concejales buscaron "antecedentes personales" que pudieran revertir el desenlace final: Contín nombrado Juez de Faltas. Quién pagará el costo político de la derrota del Gobierno. Cuánto influyó el escenario electoral de 2015 en la votación del único concejal que cumplió el pacto con Martini. Por Carolina Cohen.
19/05/2014 00:00 Hs.
Confesión de parte
Confesión de parte

Era un secreto a voces que desde el Centro Cívico se impulsaba a Marcos Miguel como próximo Juez de Faltas de Bariloche. En el momento en el que Gustavo Contín fue removido del cargo por disposición de la Intendenta, sin fundamentos explicitados, era inconcebible que pudiera volver al puesto. Pero el ex Juez de Faltas se presentó al concurso de todas formas: "Sé que no soy el candidato favorito", ironizó Contín en rueda de prensa, luego de su tumultuosa salida a la que el abogado adjudicó un "trasfondo político".

Cercano al Gobierno desde su intenso trabajo por la revocatoria de mandato del ex Intendente Omar Goye, el joven abogado, castañonista, y miembro de la Junta Electoral Municipal, Marcos Miguel, era "el candidato" al puesto. Que Contín volviera a ser designado –había sido nombrado por Goye en abril de 2012-, implicaba para Martini rectificar su decisión política de apartarlo, y perder la posibilidad de tener a uno de los suyos en un área clave para el Municipio. En ese esquema, el Juzgado de Faltas Número 1 -espacio en el que se trabaja sobre las habilitaciones y clausuras comerciales a través de un estrecho vínculo con Inspección General-, debía manejarse políticamente, y sin estorbos.

Así también lo interpretó Contín, quien atribuyó al avance en su investigación por publicidades irregulares en Catedral, su apartamiento forzoso del cargo, según figura en el acta del Tribunal Evaluador, que reveló ANB.

Ese esclarecedor documento, evidenció el amplio margen de las calificaciones y antecedentes entre ambos candidatos. El puntaje asignado a Contín en el examen, la entrevista y el cotejo de antecedentes, casi duplicó al obtenido por Miguel. En consonancia, las observaciones del Tribunal Examinador fueron más que contundentes en su inclinación por el removido Juez de Faltas. El acta, además, explicitó el alto grado de autonomía de los funcionarios oficialistas que integraron esa Comisión, quienes desoyeron el implícito (o explícito) mandato de la Intendenta.

El intransigente y sus cómplices

En cambio, los concejales oficialistas, incluyendo a Mauro González (PVC), intentaron hasta último momento acatar la orden del Ejecutivo. Ante la visibilización del contenido político del proceso -a partir de una nota de ANB- sobre la tentativa de minimizar el resultado del concurso para Juez de Faltas, priorizando una cuestión política y no de mérito, los ediles oficialistas se pusieron a trabajar contrarreloj. Reuniones, presiones, negociaciones y ofrecimientos de prebendas fueron protagonistas de las jornadas que preludiaron la votación en el Concejo.

Incluso, el pasado miércoles por la noche, horas antes de la votación prevista para el día siguiente, continuaban las llamadas telefónicas al Colegio de Abogados con el objetivo de desempolvar antecedentes "personales" y "comprometedores" de Contín. Hurgaron, rascaron y patalearon, pero no encontraron nada espinoso.

Sin embargo, no fue suficiente. El viernes, un día después de la sesión en el Concejo en la que se definió nombrar a Contín como Juez de Faltas, según pudo conocer ANB, ingresó al Colegio de Abogados un pedido para ampliar la certificación sobre posibles sanciones aplicadas a Gustavo Contín por el Tribunal de Ética y Disciplina. La petición fue firmada por Mauro González.

Cronológicamente, llegó la hora de la votación, y decepcionados -excepto por Ramón Chiocconi (FpV), quien desde el inicio bregó porque sea respetado el resultado del concurso y la evaluación- los tres concejales del Frente para la Victoria votaron por Contín. Que Alejandro Ramos Mejía y Edith Garro no hayan esgrimido argumentos, ratifica que emitieron ese voto a favor de Contín, sólo porque la clarificación de la 'intencionalidad' política del proceso, lo volvió inexcusable.

Otro hecho que revela el deliberado intento por politizar la designación se vincula al funcional "voto negativo" de Mauro González, quien con un argumento falaz rectificó su participación como vicepresidente del Tribunal Evaluador, que definió ubicar a Contín sobre Miguel en el orden de mérito y avaló que ambos contendientes llegaran a la instancia de votación. En rigor, el día clave del concurso González se ausentó. El día que se evaluó y entrevistó a los aspirantes a Juez de Faltas, y se confeccionó el acta con las observaciones sobre cada uno, el concejal y vicepresidente del Tribunal Examinador no estuvo presente. De hecho, su firma es la única ausente en el acta emitida por la Comisión.

Al emitir su "voto negativo", sin mover un músculo y sentado a la derecha del verdadero ideólogo de la estrategia, González sólo se limitó a decir que ninguno de los candidatos "cuenta con todas las aptitudes y antecedentes para cumplir el cargo de Juez de Faltas". Y proclamó: "Mi posición es votar por Bariloche, mi voto es negativo", frase taxativa que se parece demasiado a una provocación.

Por otra parte, en el breve discurso que precedió su votación, el edil justificó su análisis -por fuera del concurso- de antecedentes personales, para definir por uno de los candidatos. "No es poco serio, como indicó el Presidente del Concejo, pedir antecedentes personales, uno siempre pide ese tipo de información en el sector privado, y aún más en un concurso público", contraatacó.

Resulta paradójico, entonces, que González haya decidido acompañar en lista de adhesión (colectora) al removido Intendente Omar Goye y su pesado prontuario. Al momento de esa determinación, sobre Goye pesaba la presunción de ser deudor del Municipio, y el procesamiento por malversación de fondos al policlínico Arbos. Causa, por la que recientemente fue condenado a cuatro años de prisión, e inhabilitación para ejercer su profesión de contador.

Sin dudas, los débiles argumentos del concejal, su lineal análisis político y comunicacional, y su contradictoria retórica y accionar, lo convirtieron en el fusible de Martini, a quien rindió pleistesía de manera constante. Alguien debía inmolarse por la causa. Contín no podía ser votado Juez de Faltas por unanimidad o la designación se convertiría en un pronunciamiento. Para eludir eso, se expuso al más débil.

González no tiene un sello partidario para intentar renovar su banca en 2015. Alinearse a Martini y ser más martinista que los concejales del Frente para la Victoria, es una de sus únicas perspectivas de continuidad política. Pero, a la hora de las definiciones, será el Partido Justicialista y sus propias alineaciones las que primarán. Es probable, incluso, que Martini ya tenga colmada la lista de acompañantes para ser reelecta en 2015. Después de todo, los favores se acumulan, y las devoluciones pendientes también.

Está por verse, en los próximos meses, si el impopular sacrificio de González tuvo sus frutos, o si el concejal sólo se limitará a pagar de manera desdoblada el costo político de su voto. El "daño colateral" ya está hecho. González horadó su imagen personal ante la opinión pública, y frente al propio partido vecinalista que le sirvió de catapulta a la concejalía. Los gestos, siempre los gestos.

La Intendenta, por su parte y en diálogo con ANB, instó a los concejales a que voten "por el más apto, en función del Concurso" de Oposición y Antecedentes. Así, Martini puso en un aprieto público a los concejales oficialistas que, puertas adentro, lidiaban con la real pretensión de la jefa comunal.

Sin dudas, con un bloque de concejales dividido en propósitos, el debate por el Juez de Faltas recrudeció la siempre latente interna Martini-Chiocconi, que sólo se corrió del ojo público, por un pacto de orden superior, al menos hasta 2015.

Cuando ya todo estaba perdido, la bancada oficialista funcionó de manera corporativa, y cambió su voto, inclinándose por Contín, y asumiendo la dura derrota política para el Gobierno. Dejar que sólo Chiocconi votara por Contín lo posicionaba políticamente, y transparentaba el conflicto interno. No era una opción.

Politización

Dos concejales que participaron de la tentativa de sujeción de "lo institucional" a las razones políticas oportunistas, Alejandro Ramos Mejía y Mauro González, desdeñaron al periodismo riguroso por anticipar sus maniobras y arrebatarles la estrategia. González incluso admitió que la designación del Juez de Faltas es "totalmente política. Debería sorprender si no estuviera politizada".

El edil nunca comprendió la gravedad de sus dichos. Politizar la designación, es decir, otorgarle preponderancia de la política por sobre la idoneidad, aptitud y competencia –aspectos que de acuerdo al resultado del concurso recaían por amplio margen en Contín- merma en la institucionalidad e implica una manipulación del concurso con el objetivo de obtener rédito político, en un marco de oportunismo acomodaticio. De tratarse sólo de una decisión política, como lo interpreta el concejal, la designación sería directa, a cargo del Ejecutivo, y no puesta a consideración de los diversos bloques en el Deliberante. Si el nombramiento debiera quedar sólo al arbitrio de un criterio político, no sería necesario un concurso de antecedentes y capacidad profesional, y luego someterlo a votación del Concejo. Sólo se consultaría al bloque oficialista para que definiera por simple mayoría partidaria. Con los números en la mano, y la marcada diferencia entre puntajes, que prevaleciera la cuestión política partidaria y gubernamental en la decisión resultaba, al menos, deshonesto.

La política al servicio de la política. Distinto es el protagonismo de la política, en el centro de la escena, en tanto participación, garantía de intervención ante el avance de las corporaciones económicas, movilización popular, entre otros atributos.