Chos Malal

Chos Malal incorporó butacas azules en los colectivos para personas con autismo

La iniciativa surgió de una mamá que buscaba mejorar los viajes de su hijo y ahora se extendió al transporte urbano para ofrecer espacios más tranquilos y seguros.

El transporte urbano de Chos Malal incorporó dos butacas azules destinadas prioritariamente a personas con trastorno del espectro autista (TEA). La propuesta nació de la experiencia de una vecina de la ciudad, que decidió transformar una dificultad cotidiana de su hijo en un proyecto para mejorar la accesibilidad y promover una mayor comprensión de las necesidades de quienes tienen esta condición.

La iniciativa fue impulsada por Andrea Koenig, quien comenzó a pensar en una alternativa después de observar las dificultades que atravesaba su hijo Fran al momento de viajar en colectivo. Para él, encontrar un lugar determinado dentro de la unidad era fundamental para sentirse cómodo y poder realizar el trayecto con mayor tranquilidad.

Según contó la mujer, su hijo salía de la escuela después de estar expuesto a numerosos estímulos, como ruidos, luces y movimientos. En ese contexto, necesitaba encontrar un espacio que le transmitiera seguridad y le permitiera regularse antes de continuar con las actividades del día.

A partir de esa experiencia personal, decidió sentarse a escribir un proyecto al que llamó "Butacas Azules". Aunque al principio no tenía demasiadas herramientas para desarrollar una propuesta formal, comenzó a plasmar lo que vivía junto a su hijo y la necesidad de encontrar una solución concreta.

"Empecé a escribir, escribir lo que me salía, como podía", recordó Koenig sobre aquellos primeros pasos.

Cómo logró llevar el proyecto a los colectivos

La posibilidad de concretar la iniciativa apareció de manera inesperada. Koenig contó que un día, mientras trabajaba, atendió a uno de los choferes del transporte urbano de Chos Malal. A partir de esa conversación pudo establecer contacto con el responsable del servicio y acercarle su propuesta.

En ese encuentro explicó la situación que atravesaba Fran y por qué era importante que pudiera contar con un lugar específico dentro del colectivo. Su pedido fue concreto: incorporar dos asientos azules en la parte trasera de las unidades, destinados prioritariamente a personas con autismo.

"Cuando le dije: 'Mirá, necesito dos asientos azules al final del colectivo porque pasa esto con Fran', le conté la historia y le expliqué que le podíamos cambiar el día a ese niño", recordó.

La propuesta encontró una respuesta favorable y finalmente se concretó con la incorporación de las butacas identificadas con el color azul.

Un espacio seguro para viajar con tranquilidad

El objetivo de la iniciativa va más allá de identificar dos asientos dentro de los colectivos. Busca ofrecer una alternativa para aquellas personas con TEA que pueden experimentar dificultades frente a determinados estímulos del entorno, especialmente en espacios compartidos y durante los desplazamientos cotidianos.

Para algunas personas dentro del espectro autista, los sonidos fuertes, las luces, el movimiento y la cantidad de pasajeros pueden generar situaciones de sobrecarga sensorial. Contar con un lugar previamente identificado puede ayudar a que el viaje resulte más previsible y tranquilo.

Koenig explicó que disponer de ese espacio puede marcar una diferencia importante en la jornada de un niño. En el caso de su hijo, llegar a casa después de la escuela sin atravesar una situación de desregulación representa una mejora en su bienestar y en la manera de continuar el día.

"Es muy importante que suba y tenga su lugar seguro y viaje tranquilo, porque así va a continuar el día. A veces ese momento de desregulación te cambia el día", expresó.

La incorporación de las butacas azules en Chos Malal representa una respuesta concreta a una necesidad que muchas familias pueden experimentar al utilizar el transporte público. También es el resultado de una iniciativa que surgió de una situación cotidiana y que, a partir de la decisión de una madre de buscar una solución, logró convertirse en una propuesta de alcance comunitario.

De esta manera, el transporte urbano de la localidad sumó una medida de accesibilidad que apunta a contemplar distintas necesidades de los pasajeros y a generar condiciones para que más personas puedan trasladarse con comodidad, seguridad y tranquilidad.

 

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