Cierre de comercios en Neuquén: por qué las grandes cadenas ya no pueden sostener sus locales | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

Neuquén

Cierre de comercios en Neuquén: por qué las grandes cadenas ya no pueden sostener sus locales

La caída del consumo, los elevados alquileres y el aumento de los costos operativos complican al sector comercial. Desde el gremio advierten por la pérdida de puestos de trabajo y el crecimiento de la informalidad.
Crece el cierre de comercios.
Crece el cierre de comercios.

El cierre de comercios de reconocidas cadenas nacionales comenzó a generar preocupación en Neuquén capital. Aunque la ciudad mantiene un importante movimiento económico vinculado con la actividad petrolera y el crecimiento de Vaca Muerta, cada vez son más los locales que bajan sus persianas o modifican su modalidad de atención. Detrás de estas decisiones aparecen dificultades que afectan tanto a las grandes empresas como a los pequeños comerciantes.

La situación quedó reflejada en los últimos días con el cierre definitivo de una sucursal de Vea y los cambios en la atención de Red Megatone, que comenzó a trabajar con las persianas bajas y bajo una modalidad vinculada principalmente con las ventas por internet. Los casos se suman a otros locales comerciales que permanecen cerrados, especialmente en sectores del centro y del Bajo neuquino.

Para conocer qué está pasando con el comercio de la ciudad, Ramón Colo Fernández, secretario general del Centro de Empleados de Comercio de Neuquén, analizó el escenario y señaló que la caída del consumo es uno de los principales factores detrás de los cierres. También mencionó el peso de los alquileres, los servicios y los gastos necesarios para mantener un establecimiento abierto.

La caída del consumo, una de las principales causas

Fernández explicó que el comportamiento de los consumidores cambió considerablemente durante los últimos meses. En particular, advirtió que las compras de alimentos dejaron de realizarse con la misma frecuencia y volumen que antes.

Según describió, cada vez son más habituales las compras fraccionadas y de productos puntuales, en lugar de las grandes compras mensuales que anteriormente realizaban muchas familias. Esa modificación impacta directamente en la facturación de los comercios.

El dirigente gremial indicó que el ticket promedio en algunos establecimientos se ubica por debajo de los 20.000 pesos, un dato que refleja las dificultades que atraviesan los consumidores para sostener sus gastos habituales.

En ese contexto, explicó que las empresas realizan evaluaciones financieras para determinar si les resulta conveniente mantener abiertas determinadas sucursales. Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir los costos fijos y las expectativas de rentabilidad, algunas optan por cerrar.

Sin embargo, Neuquén tiene una particularidad que agrava el escenario: el elevado costo de los alquileres comerciales. Fernández sostuvo que, en muchos casos, los locales funcionan en propiedades alquiladas y que los valores que se pagan en la capital provincial son considerablemente superiores a los de otras ciudades del país. Por eso, una actividad comercial que en otro lugar podría resultar rentable puede convertirse en un negocio difícil de sostener en Neuquén.

A pesar del crecimiento poblacional, la crisis económica afecta a los comercios de Neuquén.

 

Neuquén crece, pero mantener un comercio es cada vez más caro

La situación genera una contradicción: Neuquén es una de las ciudades que más crecimiento registra por el desarrollo energético y la llegada de nuevos habitantes, pero ese movimiento no se traduce necesariamente en mejores condiciones para todos los rubros comerciales.

El secretario general del Centro de Empleados de Comercio consideró que la capital provincial tiene una dinámica diferente a la de otras localidades, principalmente por el movimiento económico que genera toda la región de la Confluencia.

En ese sentido, destacó que la actividad de la construcción continúa siendo uno de los sectores que mantiene movimiento y genera un efecto positivo sobre determinados comercios. Sin embargo, aclaró que ese dinamismo no alcanza para compensar las dificultades que atraviesan otros rubros.

También mencionó que el costo de vida y de funcionamiento comercial es más elevado que en otros puntos del país. A los alquileres se suman los servicios, el transporte, la logística y los gastos necesarios para mantener una empresa en funcionamiento.

El dirigente recordó que, durante una reunión gremial realizada en Mendoza, también recibió información sobre el cierre de sucursales de la cadena Libertad en esa provincia. Para Fernández, esto demuestra que las dificultades no son exclusivas de Neuquén, sino que forman parte de un escenario económico que afecta a diferentes regiones.

Los comercios del Bajo neuquino son los más afectados.

 

Qué pasará con los trabajadores de Bea y Red Megatone

Uno de los puntos que más preocupa al gremio es la situación laboral de quienes pierden sus puestos de trabajo como consecuencia de estos cierres. En el caso de Vea, Fernández explicó que la empresa avanzó con el cierre de la sucursal y que nueve trabajadores recibieron la indemnización correspondiente. Además, mencionó que otros empleados decidieron permanecer en la estructura laboral de la firma.

El representante sindical señaló que las desvinculaciones se realizaron con el pago del 100% de las liquidaciones, en un proceso en el que intervinieron representantes gremiales y delegados para acompañar a los trabajadores.

La situación de Red Megatone presenta otra modalidad. Según explicó Fernández, la empresa llegó a ofrecer inicialmente un acuerdo equivalente al 60% de la indemnización, en cuotas. Sin embargo, durante las negociaciones se consiguió una propuesta del 80%, con una menor cantidad de pagos.

La firma dejará de funcionar con la modalidad tradicional de atención al público y continuará con las ventas a través de internet. Para eso, mantendrá un espacio destinado al despacho de productos, con una estructura reducida de aproximadamente tres empleados.

Este cambio refleja una transformación que también se observa en otros sectores: las empresas buscan reducir los gastos de funcionamiento y concentrar sus operaciones en canales de venta digitales.

La mayoría de los comercios funcionan en locales alquilados.

 

La preocupación por la edad y la falta de empleo

Fernández advirtió que la pérdida de puestos de trabajo puede tener consecuencias especialmente difíciles para quienes llevan muchos años dentro de una empresa.

Según indicó, la edad promedio de los empleados del sector comercial no supera los 30 años, aunque también existen trabajadores con dos décadas de antigüedad. Para estos últimos, la posibilidad de conseguir rápidamente otro empleo puede resultar mucho más complicada.

El dirigente planteó que las personas que quedan desvinculadas no necesariamente encuentran oportunidades en otras empresas privadas y tampoco tienen garantizada una alternativa en el sector público. Frente a esa realidad, señaló que algunos trabajadores terminan buscando ingresos por cuenta propia, muchas veces mediante actividades informales y sin aportes jubilatorios ni cobertura social.

En ese sentido, cuestionó que el crecimiento del trabajo independiente sea presentado como una alternativa sencilla para quienes pierden su empleo. Consideró que detrás de cada trabajador existe una familia y una serie de responsabilidades que no siempre pueden sostenerse con una indemnización.

También advirtió que el dinero recibido por una desvinculación puede servir para atravesar un período sin ingresos, pero no garantiza una solución laboral a largo plazo.

Los trabajadores están preocupados por su estabilidad laboral.

 

Más informalidad y dificultades para los pequeños comerciantes

Otro de los aspectos que preocupan al gremio es el crecimiento de las relaciones laborales precarias. Fernández sostuvo que, aunque se habilitan nuevos comercios, eso no siempre significa que se generen puestos de trabajo estables.

Como ejemplo, mencionó algunas modalidades de contratación en las que los empleados permanecen apenas 20 días o un mes y luego son reemplazados por otras personas. Según planteó, esta dinámica perjudica la estabilidad de los trabajadores y debilita las condiciones laborales del sector.

El dirigente también señaló que la actividad informal gana terreno frente al empleo registrado y consideró que esto tiene consecuencias sobre el conjunto de la economía.

En su análisis, los pequeños y medianos comercios son uno de los sectores más afectados. Explicó que representan una parte importante de la actividad privada, pero deben afrontar aumentos de impuestos, alquileres y servicios sin contar necesariamente con herramientas suficientes para sostener sus negocios.

Además, mencionó que los costos de logística y transporte representan una dificultad adicional, ya que son gastos que las empresas no pueden eliminar si necesitan trasladar mercadería o abastecer sus locales.

Para Fernández, el problema no se limita a los grandes nombres comerciales que cierran sucursales. También alcanza a los emprendimientos y negocios de menor escala, que deben competir en un contexto de consumo debilitado y costos elevados.

La preocupación del sector, por lo tanto, no pasa solamente por la cantidad de persianas que bajan en las calles de Neuquén, sino también por las dificultades para generar empleo formal y sostener la actividad comercial. Una ciudad que continúa creciendo y recibe inversiones vinculadas con el petróleo enfrenta, al mismo tiempo, un escenario complejo para quienes dependen del consumo cotidiano y del movimiento de sus locales.

 

Temas de esta nota