CLIMA

El Niño pone bajo vigilancia a las represas de la región: qué puede pasar con los ríos y embalses de Neuquén y Río Negro

Las lluvias y nevadas de los últimos meses permitieron recuperar las reservas de agua después de años de sequía. Sin embargo, los pronósticos de nuevas precipitaciones intensas obligan a reforzar el monitoreo de las cuencas.

El fenómeno climático de El Niño vuelve a poner el foco sobre los ríos y las represas de la Patagonia. Los pronósticos meteorológicos para los próximos meses anticipan condiciones que podrían favorecer episodios de lluvias intensas, mientras los organismos responsables del manejo del agua mantienen un seguimiento permanente de los caudales y los niveles de los embalses.

En las cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro, la situación presenta dos aspectos: por un lado, una recuperación importante de las reservas hídricas después de varios años de sequía y, por otro, la necesidad de anticiparse a posibles crecidas vinculadas con precipitaciones extraordinarias.

Según informó la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), las lluvias y nevadas registradas entre mediados de julio y septiembre permitieron mejorar considerablemente los niveles de almacenamiento de agua.

Esta recuperación representa una noticia favorable para el abastecimiento y la disponibilidad del recurso durante los próximos meses, aunque también exige una administración cuidadosa de los embalses ante eventuales aumentos de caudal.

Qué dicen los informes sobre El Niño

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó, en su informe de octubre de 2026, que el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) atraviesa una fase cálida de fuerte intensidad.

De acuerdo con los modelos climáticos analizados por el organismo, existe una probabilidad del 100% de que esta fase se mantenga durante el trimestre octubre, noviembre y diciembre, con perspectivas de intensificación.

El Niño es un fenómeno natural relacionado con el calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, capaz de modificar los patrones de circulación atmosférica y alterar la distribución de las precipitaciones en distintas regiones del planeta.

Sin embargo, sus efectos no son iguales en todo el territorio argentino. En la Patagonia, el comportamiento de las lluvias y nevadas depende también de otros factores atmosféricos y de las características particulares de cada cuenca.

Por ese motivo, los especialistas advierten que no es posible establecer una relación directa entre la intensidad de El Niño y una crecida determinada de los ríos regionales.

Cómo están las represas de la región

La AIC mantiene un monitoreo constante de los aportes de agua y de las erogaciones de los embalses que integran el sistema hidroeléctrico regional.

El secretario técnico del organismo, Horacio Collado, explicó que las precipitaciones acumuladas y la saturación de los suelos están generando aportes sostenidos hacia los ríos.

En el caso del río Neuquén, el organismo informó el 19 de octubre que los caudales se encontraban entre los 500 y 550 metros cúbicos por segundo, con una previsión de mantener las erogaciones por debajo de los 600 metros cúbicos por segundo.

La AIC también comunicó ajustes en las descargas desde el dique compensador El Chañar, con el objetivo de conservar capacidad de regulación y atenuar posibles crecidas.

La situación requiere especial atención porque el río Neuquén dispone de un único embalse principal para regular sus caudales, lo que limita el margen de maniobra ante determinados eventos hidrológicos.

En la cuenca del Limay, donde se encuentran importantes aprovechamientos hidroeléctricos, la operación coordinada de los embalses permite administrar los aportes de agua y reducir el impacto de las variaciones de caudal aguas abajo.

¿Existe riesgo para las represas?

Uno de los principales interrogantes frente a la posibilidad de lluvias extraordinarias es la seguridad de las grandes represas de la región.

En este sentido, el Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP) informó que no se registran indicios de peligro vinculados con estas instalaciones.

La información fue difundida por el Gobierno de Neuquén el 21 de octubre, después de una reunión de organismos técnicos y autoridades provinciales para evaluar los posibles efectos del fenómeno climático.

Durante ese encuentro se señaló que los ríos y embalses presentan condiciones normales y que el sistema se encuentra preparado para afrontar este tipo de situaciones.

Las autoridades aclararon que las medidas adoptadas tienen carácter preventivo y no responden a un escenario de inundación generalizada.

Qué puede ocurrir en Río Negro y la región cordillerana

El comportamiento de los ríos Limay y Neuquén resulta especialmente importante para Río Negro, ya que ambos confluyen para dar origen al río Negro.

Las variaciones en los aportes de agua y las descargas de los embalses pueden influir en los caudales que circulan por las localidades ubicadas aguas abajo.

En la región cordillerana, incluida el área de Bariloche, las precipitaciones y los deshielos constituyen variables fundamentales para comprender la evolución de la cuenca del Limay.

Por eso, el seguimiento de los pronósticos, las lluvias acumuladas, las nevadas y los niveles de los lagos y embalses será determinante durante los próximos meses.

Aunque El Niño puede modificar las condiciones generales del clima, no implica necesariamente que todas las localidades patagónicas vayan a registrar lluvias extraordinarias ni que se produzcan inundaciones.

 

Prevención y monitoreo permanente

Ante este escenario, el Gobierno de Neuquén conformó un comité preventivo integrado por organismos provinciales, fuerzas de seguridad y equipos científico-técnicos.

El objetivo es identificar las zonas más vulnerables, fortalecer la coordinación con los municipios y anticipar posibles contingencias vinculadas con tormentas intensas, granizo, actividad eléctrica y precipitaciones concentradas en períodos breves.

La AIC, por su parte, continúa actualizando la información sobre caudales, pronósticos meteorológicos y operación de los embalses.

El escenario para los próximos meses combina así una recuperación hídrica favorable después de la sequía con la necesidad de mantener la vigilancia frente a eventos climáticos extremos.

Por el momento, los informes oficiales no indican una situación de peligro estructural en las represas. La principal recomendación de los organismos técnicos es continuar con el monitoreo y la prevención, ya que la evolución de las precipitaciones determinará el comportamiento de los ríos durante el resto de la primavera y el verano.

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