2026-09-13

Cuentos

Los brotes de la vida

Lectura de domingo. Un texto sobre la pérdida, el silencio y la memoria de lo que fue refugio. Una invitación a preguntarnos si la indignación puede volverse acción antes de que el olvido nos consuma el amor por lo que aún queda.

El silencio marcó el ritmo del tiempo que vendrá. El vacío, ahora, producto del despeje del follaje, generó ausencia y pretende mostrar una postal de la naturaleza que ya estaba y nadie desconocía. Las manos del artista retrataron un adorno estático, visual, representativo de un escenario en silencio; retrataron algo inerte, de lo que se creía muerto.

Siempre el tiempo marcó las estaciones y el ciclo de la vida hacía comprender las etapas puras que iban y venían acompañadas del viento. Hoy es indistinto el momento; ya no serán refugio, ni palabras dichas al oído, serán olvido en el paso del tiempo.

¿Y si la indignación finalmente nos encuentra y nos hace carne en un mismo sentimiento? ¿Y si no dejamos que el olvido nos consuma el amor y el cuidado del que aún queda en nuestro espacio? Ellos eligieron darle otro destino a lo que estaba vivo, nosotros podemos elegir el movimiento, lo que debe fluir con el tiempo.

La luz potente que ya no frena nos cegará si no reprobamos con agudeza tanta barbarie junta que nos retrae y nos aleja de la luz sana que no lastima y frena naturalmente. El alimento del viento en otoño no será saciado como no serán saciados los susurros al oído en su reparo.

Ahora buscan las bandadas de pájaros sus nidos, que no encontrarán y que no entienden de acciones hirientes del hombre, siempre el hombre. No puede haber olvido en el brillo de los brotes del presente; donde vieron muerte, debió seguir habiendo vida y refugio del amor naciente.

 

Fin.

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