2026-09-05

¡Qué ternura y cuánto talento!

VIDEO| Ema Amelie: la pequeña de cinco años que enterneció a la estación Perito Moreno con su zapateo

Ema Amelie Ampuero, una dulce niña de Villa La Angostura, conquistó el corazón de una parrilla rural en Perito Moreno al ritmo del folklore, demostrando que la pasión y el arte no entienden de límites ni de géneros.

El viento frío de la Patagonia suele contar historias de silencios e inmensidades, pero los fines de semana en la vieja estación Perito Moreno, a 32 kilómetros de Bariloche por la ruta 23, el aire se llena de un calor diferente. Allí, en el paraje rural que alberga a la tradicional parrilla Los Juntos, el bullicio de los turistas y vecinos se mezcla con el aroma irresistible del cordero asado, las empanadas caseras y los acordes que celebran el reencuentro.

Algunos comensales llegan cansados pero felices tras descender del Tren Patagónico, maravillados por la transición mágica entre la cordillera y la estepa. Sin embargo, el verdadero milagro de esa jornada no llegó sobre rieles, sino sobre los pequeños pies de una bailarina gigante de apenas cinco años.

Su nombre es Ema Amelie Ampuero, una nena sumamente cariñosa y respetuosa oriunda de Villa La Angostura, que lleva el folclore en el alma desde que tenía apenas dos años. Ema empezó a bailar por iniciativa propia, simplemente porque la danza la hace feliz. En la calidez de su hogar, devorando videos en YouTube, descubrió un día a un grupo de mujeres que zapateaban con fuerza y elegancia.

En ese instante, con la lucidez y determinación de la infancia, comprendió una gran verdad: las niñas también pueden hacer tronar la tierra con sus botas, el zapateo no es un territorio exclusivo de los varones. Desde entonces, la danza se convirtió en su compañera inseparable, tanto que a cada rincón del mundo al que viaja lleva consigo sus prendas de baile, porque vestir esa tradición es lo que más ama en la vida.

La magia estalló en Los Juntos cuando Vanina Gómez acarició las primeras notas de su acordeón. Sin dudarlo, vistiendo su ropa típica, Ema salió a la pista de baile dispuesta a entregar su arte. Aunque comenzó su camino en el folklore "zarandeando", aquella tarde demostró el fruto de su tenacidad y de lo que aprendió al ver a otra nena zapatear: sus pequeños pies repicaron con una fuerza y un ritmo que dejaron atónitos a todos los presentes.

Con la guía de sus profesores Martín Flores y Roxana Quintupuray en la agrupación El Reencuentro, Ema ha pulido un talento que va mucho más allá de la técnica; es pura emoción que brota de su tierno zapateo.

Su pasión es tan inmensa que, con solo cuatro años, su familia realizó rifas y diversas actividades de venta para costear los viáticos y cumplir su gran sueño de viajar al Festival de Doma y Folklore de Jesús María en Córdoba. Al verla bailar en la estepa, con su sonrisa brillante y su carisma arrollador, los ojos de los comensales se llenaron de lágrimas de emoción. Al finalizar, con la dulzura que la caracteriza, Ema dejó un mensaje sabio para todos los que aman la danza: "Nunca es tarde para aprender a bailar"

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