2026-09-04

Aprendizaje

Estudiantes del CET 2 completaron sus pasantías en Mi Bus y sumaron su primera experiencia laboral

Los alumnos de 6° Año realizaron 144 horas de prácticas en la empresa de transporte público, donde pudieron aplicar conocimientos de la escuela y enfrentarse a tareas y desafíos propios de un ámbito laboral. Desde la institución y Mi Bus destacaron el valor de la experiencia como instancia de formación y como una posible puerta de entrada al empleo.

Para los estudiantes de una escuela técnica, el último tramo de la secundaria representa mucho más que completar materias. Es también el momento de poner en práctica los conocimientos adquiridos durante años y comenzar a familiarizarse con las exigencias del mundo laboral.

En ese proceso, alumnos de 6° Año del Centro de Educación Técnica N° 2 (CET 2) completaron sus pasantías en la empresa de transporte público Mi Bus, una experiencia que permite a los jóvenes tener un primer acercamiento concreto a un ámbito de trabajo y ampliar su formación más allá de las prácticas realizadas dentro de la escuela.

El profesor Marcos Merino, responsable de las Prácticas Profesionalizantes de Quinto Año y de las Pasantías de Sexto, destacó el aporte que realiza la empresa durante esta etapa de formación.

“Es muy importante el aporte de Mi Bus para los estudiantes, de mucho apoyo cuando están en el último año de estudios. Con las pasantías van ganando autonomía con un perfil de capacidades amplio”, explicó.

La formación que reciben los estudiantes les permite desempeñarse en diferentes áreas vinculadas con la especialidad técnica, entre ellas oficinas técnicas, diseño asistido por computadora, reparación de equipos e instalaciones electromecánicas.

Pero las pasantías también les permiten conocer actividades y dinámicas que no necesariamente pudieron experimentar dentro de la escuela. Merino señaló que los jóvenes pueden incorporarse, por ejemplo, al trabajo de un taller mecánico, además de participar en tareas vinculadas con instalaciones de agua y saneamiento y otras actividades propias de una empresa.

“La idea es acompañar a los chicos, orientarlos para el mundo laboral. En Quinto desarrollan proyectos internos y en Sexto van directo al trabajo, a las actividades y desafíos concretos de cada día en los empleos que van a tener en el futuro”, explicó.

Una experiencia de 144 horas

De acuerdo con la organización establecida por el CET 2, las pasantías de Sexto Año deben completar 144 horas de trabajo en empresas. Este año, la institución cuenta con una matrícula de 65 estudiantes y organiza la experiencia en dos grupos: uno realiza las prácticas durante el primer semestre y el otro durante el segundo.

El esquema se desarrolla a partir de convenios entre la escuela y las empresas, en los que se establecen aspectos como el seguro, las tareas que pueden realizar los estudiantes, los tiempos de permanencia y las responsabilidades del instructor designado por la empresa y del docente que supervisa la experiencia desde la institución educativa.

“Los chicos avanzan y se desarrollan mucho con el trabajo en la empresa”, sostuvo Merino, quien explicó que antes de comenzar se analiza técnicamente la propuesta y se acuerdan las condiciones necesarias para ponerla en marcha.

La experiencia puede tener además una continuidad concreta. En algunos casos, los estudiantes permanecen en la empresa una vez finalizada la pasantía, mientras que en otros reciben referencias que pueden resultar importantes al momento de buscar su primer empleo.

“Muchas veces se quedan trabajando en la misma empresa, a veces la propia empresa pide la extensión de alguna pasantía, y los que hacen la experiencia cuentan con una referencia clave para dar los primeros pasos fuera del colegio, donde seguirán sumando conocimientos y prácticas”, señaló el docente.

Formación que busca responder al mundo laboral

La preparación del CET 2 apunta principalmente a formar técnicos con conocimientos en electromecánica y electricidad, pero incorpora también herramientas vinculadas con montajes, metalurgia, hojalatería y carpintería, entre otros oficios.

Según Merino, esa amplitud permite que los egresados puedan adaptarse a diferentes necesidades del mercado laboral.

“Las incumbencias del título son bastante amplias. Muchos terminan contratados para mantenimiento, por ejemplo, y todos están muy conformes con los resultados. Tienen ductilidad para casi todas las tareas”, afirmó.

Para la escuela, las pasantías completan así un proceso que comienza dentro del aula. Mientras en Quinto Año los estudiantes trabajan en proyectos y prácticas profesionalizantes dentro de la institución, en Sexto se enfrentan a situaciones reales, con horarios, responsabilidades, equipos de trabajo y problemas concretos que deben resolver.

La seguridad como parte de la formación

Desde Mi Bus también destacaron que la experiencia laboral debe estar acompañada por una formación específica en seguridad e higiene.

El responsable de Seguridad e Higiene de la empresa, Matías Vargas, explicó que la firma busca que los estudiantes incorporen desde el comienzo hábitos vinculados con la prevención de riesgos.

“Mi Bus impulsa a los estudiantes a iniciar su vida laboral bajo la premisa de que la seguridad e higiene es un valor agregado fundamental”, afirmó.

En ese sentido, señaló que los jóvenes reciben capacitación desde el momento en que ingresan a la empresa y que el objetivo es que incorporen buenas prácticas antes de comenzar a desarrollar sus tareas.

“La educación en ese sentido evita que adopten prácticas que luego podrían resultar en un abordaje tardío en materia de prevención de riesgos”, sostuvo Vargas.

La experiencia de los estudiantes del CET 2 en Mi Bus muestra así cómo las pasantías pueden funcionar como un punto de encuentro entre la educación técnica y el empleo: una instancia en la que los jóvenes ponen a prueba lo aprendido, adquieren nuevas herramientas y comienzan a construir un recorrido laboral antes incluso de obtener su título. (ANB)

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