2026-08-20

Efeméride

VIDEO| 17 años sin Beto Icare: el intendente que Bariloche todavía recuerda con afecto

A 17 años de su muerte, la figura de Alberto “Beto” Icare continúa ligada a una de las dimensiones más difíciles de medir en política: el vínculo con la gente. Fue concejal, intendente en dos períodos y volvió a ganar una elección que no pudo asumir. Su historia política comenzó mucho antes, en los barrios, el deporte y el trabajo comunitario.

Hay dirigentes que quedan asociados a una obra, a una elección o a una determinada etapa de gobierno. Y hay otros cuyo recuerdo, con el paso de los años, se sostiene por algo diferente: la manera en que lograron vincularse con una comunidad.

Alberto “Beto” Icare pertenece, para muchos barilochenses, a ese segundo grupo.

Este jueves se cumplen 17 años de su fallecimiento. Murió el 20 de agosto de 2009, a los 64 años, después de atravesar durante sus últimos años distintos problemas de salud. Su partida provocó una fuerte conmoción en Bariloche y una multitud se acercó a despedirlo en la Sala de Prensa de la Municipalidad.

Pero para entender por qué su nombre todavía aparece con tanto afecto cuando se habla de intendentes de Bariloche hay que volver bastante más atrás que a su llegada al Municipio.

"Beto" falleció el 20 de agosto de 2009, a los 64 años, después de atravesar durante sus últimos años distintos problemas de salud. Foto: Chiwi Giambirtone

Antes de ser intendente, fue vecino

Icare nació en Bariloche el 30 de julio de 1945. Fue técnico industrial y antes de ingresar de lleno a la política transitó distintos espacios laborales y comunitarios. El deporte, especialmente el fútbol, ocupó un lugar importante en su vida, tanto como jugador como dirigente.

También tuvo una fuerte participación barrial. Fue presidente de la Junta Vecinal del barrio San Francisco I y desarrolló tareas vinculadas al trabajo social en la Cooperativa de Electricidad Bariloche.

Ese recorrido fue construyendo un perfil que luego sería una de sus principales características políticas: el contacto directo con los vecinos.

En testimonios y homenajes posteriores a su muerte se repiten conceptos como sencillez, humildad, compromiso social y cercanía. La Legislatura de Río Negro, por ejemplo, destacó en 2009 su transparencia, honestidad y “sencillez y simpleza” y recordó su costumbre de escuchar a quienes llegaban hasta su despacho.

En 1999 llegó al Concejo Municipal. Allí ocupó el despacho 19, un espacio que décadas después volvería a llevar su nombre.

Una llegada a la Intendencia en medio de una crisis

Su salto a la Intendencia ocurrió en un momento particularmente complejo para Bariloche.

En 2002, después de la renuncia de Atilio Feudal, se convocaron elecciones para completar el mandato. Icare, entonces concejal vecinalista, se impuso con el 26% de los votos. Recibió un municipio atravesado por una profunda crisis económica e institucional, con una deuda millonaria, salarios municipales atrasados y una recaudación muy deteriorada.

Aquella elección tuvo además un significado político particular: un dirigente de origen vecinalista logró imponerse en una ciudad que atravesaba un fuerte desgaste de sus estructuras políticas tradicionales.

Icare asumió el 25 de mayo de 2002 y completó el período hasta diciembre de 2003. Ese mismo año volvió a presentarse y fue elegido por el voto popular para conducir la ciudad.

Fue entonces cuando comenzó su primer período completo al frente del Ejecutivo municipal.

En 2002, después de la renuncia de Atilio Feudal, se convocaron elecciones. Icare, entonces concejal vecinalista, se impuso con el 26% de los votos. Foto: Chiwi Giambirtone

El intendente que volvió a ganar

Su estilo de conducción, basado en el diálogo y en una presencia cercana a los barrios, terminó convirtiéndose en una de las marcas más reconocibles de su figura.

En 2007 volvió a competir y ganó nuevamente las elecciones municipales. Sin embargo, esta vez la historia fue diferente: su estado de salud le impidió asumir el nuevo mandato.

Había conseguido algo que pocas veces ocurre en la política local: ganar tres elecciones consecutivas para la Intendencia, aunque solo pudo ejercer dos períodos. El propio Concejo Municipal lo recordó oficialmente como alguien que había sido elegido intendente en tres oportunidades.

Su salud se fue deteriorando y finalmente murió el 20 de agosto de 2009.

Lo que queda después de una gestión

Con el paso del tiempo, naturalmente, las gestiones pueden ser discutidas. Se pueden revisar las obras realizadas, las decisiones tomadas, los aciertos y también los errores de cada gobierno.

Pero hay otra dimensión de la política que resulta bastante más difícil de medir: El cariño.

Y en el caso de Icare, esa parece ser una de las marcas más persistentes de su paso por la vida pública de Bariloche.

Años después de su muerte, los homenajes continuaron. En 2009 el Concejo Municipal decidió que el Gimnasio Municipal Nº 3 llevara su nombre, destacando su trayectoria política, deportiva y social.

En 2024, el mismo cuerpo decidió denominar Alberto “Beto” Icare al despacho 19, precisamente el lugar que había ocupado cuando fue concejal. La resolución volvió a poner en primer plano su perfil sencillo y humilde y el vínculo estrecho que había construido con los vecinos.

Y en cada aniversario vuelve a aparecer la misma idea: antes que el intendente, antes que el concejal y antes que el dirigente vecinalista, para muchos barilochenses Beto era simplemente Beto.

El hombre del barrio San Francisco. El futbolero. El que escuchaba. El que podía cruzarse con un vecino y quedarse conversando. El que llegó a la política desde lugares mucho más cercanos a la comunidad que a las estructuras tradicionales del poder.

Quizás la historia sea la encargada de poner su gestión en perspectiva y de discutir cuánto hizo, qué decisiones tomó y cuál fue exactamente su lugar en la historia política de la ciudad.

Pero hay algo que 17 años no parecen haber cambiado. El recuerdo afectuoso de una parte importante de Bariloche.

Hoy, esas imágenes vuelven a traerlo por un instante. Fotografías de Beto Icare, de sus años en la política, de su gestión y de aquella ciudad que lo convirtió en intendente y que, muchos años después, todavía lo nombra con la misma familiaridad.

Porque algunas figuras políticas quedan en los archivos. Otras quedan en la memoria. Beto Icare, para muchos barilochenses, quedó en el corazón. (ANB)

 

Te puede interesar