2026-08-13

Senillosa

Una mancha de sangre, versiones que no cerraban y un campo en Senillosa: las pistas detrás del caso del hombre muerto en la chanchería

La búsqueda de Mario Andrés Forquera comenzó como una averiguación de paradero, pero una serie de indicios cambió por completo la investigación. Las contradicciones de personas de su entorno, el hallazgo de su ropa y rastros de sangre llevaron a la Policía hasta un puesto rural donde finalmente apareció su cuerpo. Hay tres hombres detenidos.

La desaparición de Mario Andrés Forquera, el neuquino de 46 años que fue encontrado muerto casi un mes después en un extenso predio rural de Senillosa, comenzó a esclarecerse a partir de pequeños indicios. Primero fueron declaraciones que no coincidían. Después apareció su ropa en un sector destinado a la cría de cerdos. Más tarde, los investigadores encontraron rastros de sangre sobre unas maderas.

Esas piezas terminaron por transformar una búsqueda de persona en una investigación por un posible homicidio, que ya tiene tres hombres detenidos y una audiencia de formulación de cargos prevista para este jueves a las 9.

El coordinador operativo del Departamento de Seguridad Personal, Héctor Fabián Ramírez, explicó cómo se reconstruyeron los últimos movimientos de Forquera y de qué manera la investigación terminó concentrándose en un campo ubicado frente al nuevo cementerio de Senillosa.

De Neuquén a Senillosa: el dato que cambió la búsqueda

La denuncia por la desaparición fue presentada el 8 de julio. A partir de allí, la Policía comenzó a reconstruir sus movimientos, vínculos y contactos más recientes.

Según detalló Ramírez, Forquera había sido visto por última vez durante la madrugada del 3 de julio, cuando salió de su vivienda ubicada en Pasaje Montañés al 1400, en Neuquén capital. Eran aproximadamente entre las 0:15 y las 0:30 y todavía había personas celebrando el triunfo de la Selección argentina ante Cabo Verde.

Con la denuncia se difundieron sus características físicas y la ropa que llevaba puesta: una campera roja, un jean azul y borcegos marrones.

Participó la División de Homicidios en el lugar.

 

Las primeras entrevistas permitieron conocer un dato que resultaría fundamental. Forquera tenía familiares, conocidos y un compadre en Senillosa, localidad ubicada a unos 43 kilómetros de Neuquén, y acostumbraba frecuentar un puesto rural de la zona.

La investigación comenzó entonces a desplazarse hacia ese lugar.

El compadre y las respuestas que despertaron sospechas

Los investigadores lograron ubicar al compadre de Forquera y entrevistaron también a otras personas vinculadas con el predio. Fue allí donde aparecieron las primeras contradicciones. “Se logra ubicar al compadre, aparecen inconsistencias en declaraciones y nos alertan de que algo podía haber pasado”, relató Ramírez.

El lugar que frecuentaba Forquera es un campo de aproximadamente 14 hectáreas, ubicado sobre la barda, frente al cementerio nuevo de Senillosa. Dentro del terreno hay un rancho precario, gallinas y un sector utilizado para criar cerdos. Según la información brindada por el coordinador policial, había seis animales.

Las respuestas obtenidas durante las entrevistas hicieron que los investigadores comenzaran a considerar que la ausencia de Forquera podía no ser voluntaria.

Fue entonces cuando se sumó a las tareas la División Homicidios.

Drones, perros y rastrillajes en un terreno de 14 hectáreas

El campo comenzó a ser revisado de manera exhaustiva. Hubo rastrillajes terrestres, perros especializados y vuelos con drones, mientras en paralelo se analizaban datos de telefonía y registros obtenidos de cámaras y domos.

El objetivo era reconstruir no solamente los movimientos de Forquera, sino también determinar con quiénes había estado antes de desaparecer. La búsqueda estuvo condicionada por las intensas lluvias que afectaron a la región, pero finalmente apareció uno de los elementos más importantes del caso.

En el sector donde se encontraban los cerdos fueron halladas prendas que coincidían con las que Forquera llevaba cuando desapareció: la campera roja, el pantalón de jean azul y los borcegos marrones.

A partir de ese descubrimiento, los rastrillajes volvieron a concentrarse en los alrededores.

Se acordonó el lugar del hallazgo.

 

El cuerpo apareció a unos 400 metros del rancho

El 3 de agosto, casi un mes después de que fuera visto por última vez, los investigadores encontraron un cuerpo dentro del mismo predio. Estaba aproximadamente a 400 metros del rancho y cerca del sector donde previamente había sido localizada la ropa.

El avanzado estado de descomposición impidió una identificación inmediata. Posteriormente, los estudios dactiloscópicos permitieron confirmar que se trataba de Mario Andrés Forquera.

Desde entonces se profundizaron las pericias y se realizó la autopsia, cuyos resultados quedaron incorporados a la causa encabezada por la fiscal María Guadalupe Inaudi.

Sin embargo, durante las diligencias apareció otro elemento que podría resultar decisivo.

Una mancha de sangre y la hipótesis de una pelea

Durante la inspección del predio, los investigadores detectaron rastros de sangre sobre unas maderas. Las muestras fueron levantadas para determinar a quién pertenecen y establecer si tienen relación directa con la muerte de Forquera.

Ese resultado podría ser clave para reconstruir qué ocurrió en el lugar y determinar si la víctima fue atacada cerca del rancho antes de que su cuerpo fuera trasladado o abandonado a varios cientos de metros.

La hipótesis que se analiza hasta el momento apunta a un posible conflicto entre integrantes del grupo que solía reunirse en el lugar.

De acuerdo con la información reunida durante la investigación, en el puesto había encuentros en los que se consumían alcohol y drogas.

Ramírez señaló que una diferencia entre integrantes del grupo podría haberse agravado hasta terminar en una pelea que provocó la muerte de Forquera, aunque aclaró que se trata todavía de una línea investigativa preliminar.

Operativo de la Policía de Neuquén en el lugar del hallazgo.

 

Siete allanamientos y tres hombres detenidos

Con los elementos reunidos, la Fiscalía solicitó siete allanamientos en Neuquén y Senillosa, que fueron autorizados por un juez de Garantías y realizados por la Policía provincial. Los procedimientos terminaron con tres hombres detenidos por orden de la fiscal Inaudi.

Dos tienen 39 años y el restante 45. Entre ellos se encuentra el propietario del puesto donde se concentraron los principales rastrillajes y donde fueron encontradas algunas de las evidencias. De acuerdo con la información policial, los tres poseen antecedentes relacionados con robos y delitos contra la propiedad.

La audiencia de formulación de cargos había sido prevista inicialmente para este miércoles, pero finalmente fue reprogramada para este jueves a las 9.

Allí la Fiscalía deberá revelar cómo reconstruye el posible homicidio, qué participación le atribuye a cada uno de los sospechosos y qué peso tienen las pistas que, desde aquellas primeras contradicciones hasta la mancha de sangre encontrada en el campo, terminaron modificando por completo el rumbo de la investigación.

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