Ciencia y educación
Gente Nueva asumió la gestión del Jardín Maternal del Centro Atómico
Bariloche suma una experiencia inédita de articulación entre el sistema científico y el educativo. La Fundación Gente Nueva asumió la gestión del Jardín Maternal del Centro Atómico Bariloche (CAB), un espacio al que asisten hijos e hijas de profesionales y trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
La iniciativa representa un nuevo paso para una organización con más de cuatro décadas de trayectoria en la ciudad y abre la posibilidad de generar vínculos entre uno de los centros científicos más importantes del país y una extensa red educativa con fuerte arraigo territorial.
Al espacio asisten hijos e hijas de profesionales y trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Foto gentileza
“Consolidar este proyecto expresa una decisión clara de no quedarnos quietos y animarnos a dar un salto de escala”, destacó Federico Ingaramo, presidente de la Fundación Gente Nueva. Según explicó, la propuesta es posible gracias a una cooperación institucional que involucra al Centro Atómico Bariloche, la comunidad educativa y distintos actores de la ciudad.
Para la organización, el desafío tiene un valor especial porque pone en diálogo su trabajo educativo, comunitario y barrial con una institución de reconocimiento nacional e internacional como el Centro Atómico. La apuesta común está centrada en la educación, el conocimiento y el fortalecimiento de lo público.
la propuesta es posible gracias a una cooperación institucional que involucra al Centro Atómico, la comunidad educativa y distintos actores de la ciudad. Foto gentileza.
La dirección del jardín estará a cargo de Dan Andelman, acompañado por Betiana Jaimez en la coordinación educativa. Ambos tendrán la responsabilidad de poner en marcha un proyecto que recoge la experiencia acumulada por Gente Nueva en sus jardines maternales y de infantes, así como en diversos espacios destinados a las infancias.
Jaimez señaló que el proyecto es el resultado de un largo proceso de construcción colectiva. “Fueron muchas las idas y vueltas para ir encontrando los puntos de este camino, desde lo administrativo hasta el proyecto pedagógico y las posibilidades de articulación entre el ámbito científico y las propuestas educativas que ya desarrolla Gente Nueva”, indicó.
Entre los objetivos inmediatos figuran la consolidación del equipo de trabajo, la generación de un ambiente estimulante para los niños y niñas y la implementación de una propuesta pedagógica contextualizada. A mediano plazo, la intención es profundizar los vínculos entre el Centro Atómico y otros espacios de la Fundación, fortalecer la formación docente y consolidar una propuesta educativa sostenida en el tiempo.
La intención es profundizar los vínculos entre el Centro Atómico y otros espacios de la Fundación. Foto gentileza
“Queremos construir comunidad y fortalecer el vínculo con las familias, además de profundizar la articulación entre el CAB y los distintos espacios educativos de Gente Nueva”, expresó Andelman.
Actualmente, la Fundación Gente Nueva coordina 12 establecimientos educativos entre jardines, escuelas primarias y secundarias, donde estudian alrededor de 2.600 alumnos y alumnas. Además, sostiene centros educativos para personas adultas, espacios de formación profesional, comedores comunitarios y diversos programas vinculados al acceso a la tierra, el hábitat y el desarrollo cultural.
Desde la Comisión de Familias del Centro Atómico también valoraron la incorporación de Gente Nueva al proyecto. Consideraron que la articulación permitirá fortalecer tanto la dimensión pedagógica como comunitaria del jardín, favoreciendo nuevos proyectos compartidos y una mayor integración con otras experiencias educativas de la ciudad.
A través de este Jardín Maternal del Centro Atómico se fortalece un inédito vínculo entre ciencia y educación. Foto gentileza
El inicio del ciclo lectivo 2026 estuvo marcado por una imagen cargada de simbolismo. Padres, madres, docentes y estudiantes participaron de una fotografía colectiva bajo el histórico “manzano de Newton”, un retoño obtenido en 1980 por el entonces presidente de la CNEA, Alberto Castro Madero, y plantado en el predio como homenaje a la creatividad, la observación y la capacidad de hacerse preguntas.
Desde entonces, el árbol acompaña a generaciones de estudiantes, investigadores y visitantes del Centro Atómico Bariloche, convertido en un símbolo vivo de la curiosidad y el pensamiento científico. Ahora, también será testigo de esta nueva experiencia educativa que busca acercar esos valores a las primeras infancias. (ANB)