Dolor
Falleció Graciela Narváez, una voz comprometida con la realidad social
Bariloche amaneció este sábado con una noticia difícil de asimilar: el fallecimiento de la periodista Graciela Narváez, una de las voces más reconocidas y respetadas del periodismo local, cuya trayectoria estuvo marcada por el compromiso profesional, la sensibilidad social y una permanente vocación por contar aquello que muchas veces permanecía al margen.
Nacida el 1 de marzo de 1954 en Córdoba, Narváez parecía tener el periodismo escrito desde muy temprano. Apenas tenía seis años cuando salía a la vereda, papel y lápiz en mano, a jugar a entrevistar vecinos. Una escena que, con el tiempo, terminaría convirtiéndose en una verdadera forma de vida.
Aunque comenzó a estudiar Abogacía, no dudó en cambiar de rumbo cuando se abrió la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Allí comenzó a formarse en el oficio que la acompañaría durante décadas y que ejercería con pasión, compromiso y una profunda mirada humana.
En 1979, junto a Raúl Martiniau, decidieron radicarse en Bariloche, ciudad que ya conocían tras haberla elegido como destino de luna de miel. Embarazada de cinco meses, llegó a la ciudad y rápidamente encontró un lugar en el periodismo local. Su desembarco fue en “El Diario”, de Carlos Fontanarrosa, donde fue recibida por Rodolfo “Pancho” García, entonces jefe de redacción. Allí escribió su primera nota: una historia sobre el Nahuelito, el mítico habitante del lago Nahuel Huapi.
En 2019 fue reconocida por el Concejo Municipal como "Periodista Decana". Foto gentileza
Su inconfundible tonada cordobesa, lejos de ser un detalle menor, llegó a convertirse en un obstáculo en tiempos difíciles. Durante la intervención militar en Radio Nacional, aquella forma de hablar le cerró puertas. Sin embargo, el profesionalismo, la dedicación y una formación constante terminaron imponiéndose, permitiéndole construir una trayectoria tan amplia como respetada.
Entre 1986 y 1992 se desempeñó como periodista en el Municipio de Bariloche, junto a Isabel Moreiras de Bustos. A lo largo de su carrera fue editora, productora, corresponsal y cronista en numerosos medios locales y nacionales, entre ellos Ámbito Financiero, Mañana del Sur, Redacción 87, Diario Prensa, El Observador del Sur, Diario Unión, La Última, Unión, El Cordillerano y Cadena 3, entre otros.
Pero Graciela fue mucho más que una periodista. Quienes la conocieron destacan una mujer de convicciones firmes, profundamente comprometida con la justicia social y con una sensibilidad especial hacia las desigualdades, los derechos vulnerados y las historias que otros preferían no mirar. Su trabajo estuvo atravesado por la defensa de causas colectivas y por un compromiso permanente con sus colegas y las nuevas generaciones de periodistas.
Su libro fue presentado en julio de 2025 y fue distinguido por el Concejo.
En 2019, el Concejo Municipal la distinguió como “Periodista Decana” de Bariloche. En aquel reconocimiento se destacó “la huella imborrable” dejada en el periodismo local y su compromiso con la formación de nuevas generaciones y la defensa de los derechos de trabajadores y trabajadoras de prensa.
En los últimos años también había encontrado en la escritura otro territorio desde el cual narrar el mundo. Su libro Al límite, una recopilación de cuentos atravesados por problemáticas sociales, la exclusión, las heridas de la historia y las resistencias colectivas, fue declarado de interés municipal por su aporte cultural y social.
La noticia de su fallecimiento deja un profundo dolor en el ámbito periodístico y en amplios sectores de la comunidad barilochense. Se va una periodista de enorme trayectoria, pero también una mujer comprometida, una compañera de luchas y una voz que eligió, siempre, mirar de frente la realidad.
Bariloche despide a una periodista. Muchos, también, a una compañera de luchas. (ANB)