2026-06-02

Neuquén

Solidaridad: dos gemelas prematuras están internadas en Neuquén y su familia necesita ayuda para acompañarlas

Azul y Celeste nacieron con menos de un kilo y permanecen en neonatología. Sus papás son crianceros de Loncopué y no tienen ingresos.

La vida de Viviana y su familia cambió de golpe cuando sus gemelas nacieron mucho antes de tiempo y debieron ser trasladadas de urgencia a Neuquén. Desde entonces, Azul y Celeste permanecen internadas en neonatología del hospital Castro Rendón, mientras sus papás intentan sostenerse lejos de su casa, sin trabajo y con muchas necesidades básicas por resolver.

La familia es de Tricahuera, un paraje rural ubicado a unos 60 kilómetros de Loncopué. Viviana y su esposo pertenecen a la comunidad Millaín Currical y viven de la crianza de animales. Su economía depende, principalmente, de la venta de chivos y de la producción de queso durante la temporada. Este año, sin embargo, no pudieron trabajar con normalidad por las complicaciones del embarazo y por la internación de las bebés.

Todo comenzó el 13 de marzo, cuando Viviana empezó con contracciones mientras se encontraba en la zona de veranada, cerca de Caviahue. Cursaba un embarazo de 26 semanas y venía con controles por diabetes gestacional, un cuadro que le provocaba subas importantes de azúcar pese a los cuidados.

Ese día fue trasladada desde el campo hasta Loncopué y luego derivada a Zapala. Allí llegó directamente a quirófano y le practicaron una cesárea de urgencia. Las gemelas nacieron con muy bajo peso: una pesó 950 gramos y la otra, apenas un kilo.

Horas después del parto, las bebés fueron derivadas a Neuquén para recibir atención especializada. Viajaron sin su mamá, acompañadas por el equipo médico, porque necesitaban llegar cuanto antes al hospital Castro Rendón. Viviana quedó internada en Zapala y recién pudo viajar al día siguiente.

 

“Estaban entubadas y llenas de cables”

El primer encuentro con sus hijas fue una imagen difícil de olvidar. Cuando Viviana llegó a Neuquén y pudo ingresar a neonatología, encontró a Azul y Celeste rodeadas de cuidados médicos, entubadas y conectadas a distintos equipos.

“Cuando bajé a ver a mis bebés, estaban en la neo, con cables, entubadas”, contó la mujer a ANB. Desde entonces, su rutina se concentra casi por completo dentro del hospital. Pasa la mayor parte del día acompañando a las niñas, pendiente de cada control, cada avance y cada indicación médica.

Después de varias semanas en terapia neonatal, las gemelas lograron pasar a neonatología intermedia. Para la familia fue una noticia esperanzadora, aunque los médicos les aclararon que todavía queda un camino por recorrer.

Azul evoluciona de manera favorable y ya comenzó a tomar mamadera. Celeste, en cambio, avanza más despacio: todavía necesita oxígeno y continúa alimentándose por sonda. Según le explicaron a su mamá, deben bajarle la asistencia de forma gradual porque cuando se la reducen demasiado, se desatura.

“Celeste va un poco más atrasada. Está con oxígeno todavía y no toma mamadera, se alimenta por sonda”, relató Viviana.

Las bebés están en Neo del hospital Castro Rendón.

 

No pueden volver al campo

La situación de salud de las niñas también modificó los planes de la familia para cuando llegue el alta. Por su condición de prematuras, los profesionales les indicaron que no será recomendable regresar al campo, al menos durante esta primera etapa.

El lugar donde vive la familia no cuenta con luz ni gas. La calefacción es a leña y las condiciones del invierno cordillerano representan un riesgo para dos bebés que todavía necesitan cuidados especiales. Además, si Celeste recibiera el alta con oxígeno, la permanencia en el campo sería aún más compleja.

“Me dijeron que no me puedo ir al campo porque las nenas son prematuras y hace mucho frío. Yo allá no tengo luz, no tengo gas, nada”, explicó Viviana.

Por ese motivo, la familia necesita instalarse en Loncopué, pero no tiene vivienda en el pueblo. Una de las mayores preocupaciones es conseguir dinero para afrontar un alquiler cuando las niñas puedan dejar el hospital o cuando sean derivadas nuevamente a Zapala antes de regresar a su localidad.

 

Cinco hijos quedaron en la comunidad

Mientras Viviana y su esposo permanecen en Neuquén, sus otros cinco hijos continúan en el campo. Tienen 7, 9, 14, 17 y 18 años. Allí siguen con la escuela y la vida diaria, organizándose entre ellos y con el acompañamiento familiar posible.

La distancia hace que todo sea más difícil. Viviana está lejos de sus hijos mayores, pero al mismo tiempo no puede despegarse de las gemelas. Su día transcurre entre la sala de neonatología, los controles médicos y los momentos breves de descanso.

“Estamos todo el día en la neo. A veces salimos un ratito a tomar mates y después volvemos. Nos quedamos hasta la noche”, contó.

Durante más de dos meses, Viviana permaneció alojada en el hospital. Hace pocos días fue trasladada a un hotel porque debían realizar arreglos en la habitación donde estaba. Allí también se alojaba su esposo, pero ahora les informaron que la cobertura no alcanzaría para los dos padres.

La noticia generó una nueva preocupación. Él había decidido quedarse hasta que las bebés recibieran el alta o fueran derivadas a Zapala, pero sin alojamiento y sin ingresos, la situación se vuelve cada vez más difícil.

Campaña solidaria.

 

Una ayuda urgente para comida, pañales y alojamiento

Viviana explicó que hoy no tienen recursos para sostenerse en Neuquén. Su esposo no percibe un sueldo y el trabajo familiar quedó frenado desde que comenzó la emergencia médica. Lo poco que podían generar con los animales durante el verano no fue posible este año.

“Estamos sin nada. Necesitamos para pañales, para comer, para poder seguir acá”, expresó.

Aunque el hospital cuenta con comedor, muchas veces no llegan a retirar la comida porque permanecen durante horas dentro de neonatología acompañando a las bebés. Los gastos cotidianos, por mínimos que parezcan, se acumulan: pañales, traslados, alimentos y elementos necesarios para las niñas.

Por eso, la familia inició un pedido solidario. Cada colaboración permitirá acompañar la internación de Azul y Celeste y ayudar a sus papás a sostenerse hasta que puedan regresar a la zona de Loncopué con condiciones seguras para las pequeñas.

Cómo colaborar

Quienes puedan ayudar a Viviana, Azul, Celeste y su familia pueden realizar aportes al siguiente alias:

Alias: Viviana.844.duque.mp

La familia necesita colaboración económica para comprar pañales, alimentos, cubrir gastos básicos y reunir dinero para un alquiler en Loncopué, donde deberán quedarse cuando las niñas reciban el alta médica.

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