Viedma
Una enfermera fue pateada mientras vacunaba a un niño: cirugía, secuelas y condena judicial
Estaba haciendo su trabajo como cualquier otro día cuando el golpe cambió todo. La enfermera se preparaba para vacunar a un niño en el Hospital de Viedma cuando el pequeño le propinó una patada en el hombro derecho. El impacto, que en apariencia pudo haber parecido menor, desencadenó una serie de consecuencias que se extendieron por meses: atención médica, tratamientos, una intervención quirúrgica y secuelas que persisten tanto en el cuerpo como en la mente.
La ART reconoció el accidente laboral y le otorgó prestaciones médicas hasta el alta, pero negó que las secuelas superaran lo que había determinado la Comisión Médica. Para la trabajadora, esa evaluación quedaba muy lejos de reflejar lo que realmente vivía. Con dolor crónico en el hombro, movilidad limitada y un estado anímico deteriorado, decidió llevar el caso a la Justicia.
En el proceso judicial se realizaron dos pericias especializadas. La médica confirmó que, pese a los tratamientos y a la cirugía, la enfermera continuaba con dolor y restricciones de movimiento, aunque había podido retomar sus tareas laborales. La psiquiátrica fue aún más reveladora: describió un cuadro ansioso-depresivo vinculado al dolor crónico que afectó su vida social, sus actividades cotidianas y su bienestar general.
Con ambos informes sobre la mesa, la Cámara Laboral tuvo los elementos suficientes para fallar: quedó acreditada una incapacidad laboral parcial y permanente. Los jueces consideraron que las pericias eran consistentes con todo lo incorporado al expediente y no encontraron razones para apartarse de las conclusiones de los especialistas.
La condena recayó sobre Horizonte Compañía Argentina de Seguros Generales S.A., que deberá abonarle a la trabajadora la suma correspondiente a la incapacidad reconocida. Una patada que nadie esperaba, y una decisión judicial que llegó para reconocer lo que la aseguradora se había negado a ver. (ANB)