Neuquén
Declararon culpable a un hombre que golpeó y ató a su pareja a un poste en Neuquén
Un hombre fue declarado penalmente responsable por haber golpeado, lesionado y atado a un poste de luz a quien era su pareja, en un grave hecho de violencia de género ocurrido en la ciudad de Neuquén. La resolución fue tomada a pedido del fiscal del caso, Gastón Medina, durante una audiencia de procedimiento abreviado.
El episodio ocurrió el 15 de octubre de 2024 en el barrio Cordón Colón. Según la investigación del Ministerio Público Fiscal, la pareja discutía dentro de un vehículo cuando el acusado, identificado como Juan Eduardo Paredes, comenzó a atacar a la mujer.
De acuerdo a la acusación, el hombre la golpeó con puños y patadas, además de agredirla con una manguera. Luego la ató con una soga a un poste de luz ubicado en la vía pública.
Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió múltiples hematomas y fracturas en un brazo y en un dedo. Las lesiones le demandaron 45 días de recuperación y le impidieron realizar sus tareas habituales.
Durante la audiencia, Paredes reconoció su responsabilidad penal por el delito de lesiones graves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, en calidad de autor.
El acuerdo fue homologado por unanimidad por el tribunal integrado por los jueces Lucas Yancrelli y Marco Lupica Cristo y la jueza Natalia Pelosso, quienes lo declararon responsable del hecho.
El fiscal Medina sostuvo que la pena deberá ser de cumplimiento efectivo debido a que el acusado tiene un antecedente condenatorio previo por violencia de género correspondiente al año 2022.
Además, el tribunal fijó para el próximo 11 de septiembre la audiencia de cesura, instancia en la que se definirá la condena.
Prisión domiciliaria
Luego de la declaración de responsabilidad, el fiscal solicitó —de común acuerdo con la defensa— que el acusado cumpla prisión domiciliaria para resguardar a la víctima.
La medida fue dispuesta por seis meses, con control mediante tobillera electrónica o rondines policiales. También se autorizó al condenado a salir únicamente por cuestiones laborales y escolares de lunes a viernes.
Además, se le prohibió acercarse a menos de 300 metros de la víctima y mantener cualquier tipo de contacto.