2026-05-04
Literatura
Resolvamos el problema
Un viaje, la noche cerrada y una pregunta que incomoda desde el primer momento. En este relato, Daniel Ruiz construye un diálogo inquietante donde una situación límite se transforma en un juego moral cada vez más oscuro.
Imaginate que justo ahora en el medio de la nada, ya entrada la noche, habiendo hecho unos 50 km cruzando la aduna, se te cruza un linyera, un borracho y así de imprevisto el hombre que estaba en la oscuridad de la banquina se cruza frente a la camioneta y sin darte tiempo a frenar o esquivarlo, sencillamente lo atropellamos y lo matamos.
- ¿Qué hacemos? ¿vos qué harías Mabel?
- Fabián, me acababa de dormir. Tres horas nos tuvieron retenidos en esa aduana, nos dieron mil vueltas con los documentos, revisaron toda la camioneta, no una vez, dos veces. ¿No sé qué buscaban? Pero la hicieron larguísima. Me logro dormir y me venís con esta pavada.
- Bueno, dale Mabel, pensá que hacemos en una situación así.
Viste que acá no nos quieren mucho, nadie entendería lo que realmente pasó y de seguro nos meten 30 años presos, y la verdad que te la regalo estar 30 años preso en una cárcel en el extranjero, sin abogado, sin familia, sin dinero, sin nada; si es que no nos aplican la ley marcial, a uno por ser el que manejaba y al otro por cómplice.
- Dos cosas Fabián. Primero ¿cómplice de qué? Si el que manejas sos vos. Y segundo, acá no hay ley marcial. Así que técnicamente ninguna aplicaría al caso.
- Mirá Mabel, acá no nos quieren, así que seguro nos la aplican igual. Bueno, dale pensá qué harías.
- Ay, no se Fabián, supongo que llamaría a una ambulancia.
- ¿Acá, a la ambulancia? Si no hay señal.
- Bueno Fabián, no sé, esperaría que pase un auto para que de aviso a emergencia.
- ¿Y que venga la policía y nos metan preso? No Mabel, eso tiene que estar descartado, dirían que veníamos distraídos, muy fuerte, tomando mate; a ellos no les importaría que nuestro conducir hubiera sido el correcto, respetando nuestro carril, con el vehículo en condiciones. No les importaría que el tipo que atropellamos era un borracho y que de la nada se nos tiró a cruzar por lo que nos fue imposible evitar golpearlo. Vos y yo sabemos que no hubo ningún tipo de intención, pero a ellos no les va a importar y nos culparían sin dudarlo. Imagínate al jurado popular, antes de empezar siquiera el juicio ya dictarían sentencia firme. Nos hundiría la condena social y seriamos declarados culpables.
- ¿Y qué se yo Fabián? No sé, me voy.
- ¿Te vas? ¿A dónde Mabel? ¿Y dejas el cuerpo de una persona, ahí tirado, en el medio de la ruta?
- Bueno Fabián, entonces me quedo y busco ayuda.
- Mabel, hace más de una hora cruzamos el puesto fronterizo menos transitado del país, acá no pasa nadie, no nos cruzamos un solo auto. Nada. Además vos entendés que iríamos presos. Que te pensás que declararía el señor que frenara a asistirnos, si frena alguien, claro. ¿Qué crees que va a pensar?
- Mirá Mabel, te estoy hablando de un accidente del cual no somos responsables, donde el único responsable es este linyera, que completamente borracho se nos cruza y lo pasmos por arriba, muriendo en el acto y metiéndonos en este embrollo.
- Bueno Fabián, lo dejo y me voy. Déjame dormir.
- Al cuerpo lo van a encontrar Mabel. Van a realizar un rastrillaje por toda la zona, van a hacer peritajes, van a determinar la causa de muerte. Van a buscar testigos, rastros, indicios, lo que sea para esclarecer el caso y encontrar al culpable de haber atropellado, matado y abandonado a un hombre que solo intentaba cruzar la ruta. Van a investigar las cámaras de la aduana, van a determinar que vehículos cruzaron las horas previas al accidente.
- ¿Vos viste pasar muchas camionetas en la última hora? Bueno, yo tampoco.
- Van a identificar a todos los vehículos que pasaron las horas previas a la hora estimada del deceso del cuerpo. Imagínate la cara del investigador cuando distinga una patente extranjera, ¿Adiviná por donde van a empezar a buscar?
- Van a ubicarnos, van a peritar a la camioneta y aunque nosotros no veamos rastros y nos perezca que está limpia, van a encontrar algo. Ahí no vamos a poder excusarnos. Van a determinar que por un manejo imprudente atropellamos a un señor y que la muerte podría haberse evitado. No van a encontrar ninguna frenada previa al accidente; a eso súmale que nos van a acusar de abandono de persona y que por nuestra culpa se murió un buen hombre. ¿Vos te crees que van a evaluar que era un linyera alcoholizado cruzando mal una ruta en la oscuridad de la noche? Vos te crees que van a evaluar que el linyera no aportaba nada a esta sociedad. No Mabel, vas a ir presa.
- Y bueno no se Fabián, lo cargo en la camioneta.
- ¿Y qué hacemos con el cuerpo Mabel? ¿Vos moviste alguna vez un cuerpo? ¿Escuchaste la frase “peso muerto”?
- Bueno Fabián, somos dos ¿verdad? ¿Supongo que no me vas a dejar cargar un cuerpo sola?
- Bueno, dale Mabel, te ayudo. ¿Pero qué hacemos?
- No se Fabián, íbamos juntos, quiero pensar que me ayudarías a pensar cómo resolver este lio. Supongo que lo cargaríamos, lo trasladamos unos km, nos metemos por el campo y lo tiramos por ahí y seguimos viaje.
- Ay Mabel, estamos en la misma, lo van a encontrar.
- Ya sé Fabián, lo tiramos en el río. Nos ubicamos en un punto con buena correntada, nos aseguramos que nadie nos vea y lo tiramos, y que se lo lleve la corriente.
- Ah, genial Mabel, ahora sí estaría todo resuelto. El único tema es que si por casualidad alguien que a lo lejos estaba acampando nos viera deshacernos del cuerpo ahora solo deberíamos eliminar también al testigo y así asegurarnos de no dejar cabos sueltos.
- No Mabel, muy arriesgado, siempre alguien te puede ver, todo se complica y ahí ya no hay como arreglarla. Además en el rio lo van a encontrar. Van a determinar que la causa de muerte no fue ahogo por inmersión, van a trabajar con todas las hipótesis posibles, y esto que estamos haciendo es claramente una de ellas. Si nosotros lo pensamos, ellos ya lo pensaron. Van a peritar los posibles lugares donde se podría haber descartado el cuerpo y ahí van a encontrar huellas, rastros, van a usar perros, van a saber que desde una camioneta dos personas de más de 1,70 cm, posiblemente un hombre y una mujer ambos entre 75 y 90 kg aproximadamente estuvieron involucrados en el hecho. Van a determinar qué tipo rodado era el vehículo involucrado, tipo de cubiertas, van a buscar todo lo que los lleve a nosotros.
- Entonces Fabián ¿Descartamos la idea el río?
- Ya sé, lo enterramos, en algún monte, nos aseguramos que nadie nos vea. Un buen pozo y listo. Y acá nadie se entera. Además ¿Quién va a reclamar a un linyera? Ni familia debe tener.
- No Mabel. Enterrarlo en el medio de la noche tampoco va a ser la solución, los caranchos van a empezar a rondar en la mañana y algún perro que ande por la zona va a escarbar. Lo van a encontrar antes que nos demos cuenta.
- ¿Y si le tiramos cal viva, Fabián? Mirá, al tipo nadie lo busca, ni lo reclamarían jamás, es cuestión de tenerlo bien tapado atrás. La caja es cerrada, lo metemos debajo de los colchones y le tiramos cosas encima, por si hay algún control de rutina. Aunque acá ni controles hay. Solo hay que llegar al primer pueblo, comprar cal, buscar un lugar alejado y ahí sí, un buen pozo, lo tapamos con cal y el resto es un proceso físico químico.
- Mabel, ¿vos sabes lo que tarda en deshacerse un cuerpo producto del efecto de la cal? Bueno, yo tampoco, la verdad que no tengo idea. No Mabel, no sirve, lo van a encontrar.
- En la chacra de mis tíos, en el medio del campo, ellos criaban chanchos, yo de chico siempre iba con mis hermanos, no sé si será cierto, pero mi tío contaba que los chanchos comen cualquier cosa que les tires y siempre nos relataba la historia de un fulano que se metió a robarle unas crías, se dieron cuenta por los gruñidos que empezaron a dar los lechones. No habían pasados ni diez segundos que los gritos del hombre denotaban una desesperación atroz. Mi tío Estaba lejos pero los escuchaban igual. Para cuando llegó, el tipo ya no gritaba, se lo estaban terminando de comer entre 8 chanchas. Si hubiese tardado unos 2 minutos más, no dejan nada.
- Mirá Mabel, llegamos. Vamos a desayunar.
- No estuvo mal, esperaba algo más básico teniendo en cuenta que en este pueblito no hay ni un alma. Apenas dos perros tirados en el medio de la calle que la usan de sofá y no se molestaron siquiera en ladrar cuando le pasamos por al lado. Pobres bichos, es la muerte misma este lugar.
- No fue nuestra culpa Fabián, la marcha atrás fue letal. ¿Cómo íbamos a saber que esos perros tenían dueño y que este también dormía en la calle? Ahora no hay otra. Resolvamos el problema.
Fin.
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