2026-03-06

Neuquén

Accidente, burocracia y rifas: la odisea de una neuquina para conseguir una prótesis que su obra social no le cubrió a tiempo

Adela García sufrió una fractura de clavícula tras un accidente en moto y denunció que su obra social demoraba hasta dos meses en autorizar la prótesis. La compró con ayuda de familiares y amigos.

Una vecina de Neuquén relató las dificultades que atravesó para poder operarse luego de sufrir un accidente de tránsito. A pesar de contar con obra social, aseguró que la cobertura no le garantizaba la prótesis necesaria para la cirugía en un plazo razonable, por lo que terminó comprándola con dinero reunido a través de rifas y ayuda familiar.

El hecho ocurrió el 8 de febrero, cuando Adela García sufrió una caída mientras circulaba en moto. Tras el accidente fue trasladada al Hospital Castro Rendón, donde recibió atención de urgencia y los médicos confirmaron que tenía una fractura de clavícula que requería intervención quirúrgica y la colocación de una prótesis.

Durante esa primera atención, según contó, descubrió que figuraba afiliada a la obra social OSDEPYM, vinculada al sistema de monotributo. Esa situación, lejos de facilitar el tratamiento, derivó en una serie de trámites y demoras administrativas que pusieron en pausa la operación.

Después de la atención inicial, García inició gestiones ante la obra social para conseguir la prótesis que necesitaba para la cirugía.

La obra social le avisó que no le reintegrará el dinero de la prótesis.

 

De acuerdo con su testimonio, la respuesta que recibió fue que debía iniciar el trámite mediante correo electrónico y presentar una serie de formularios médicos y administrativos.

Al revisar su cobertura, desde la entidad le informaron que estaba incluida en el plan 800, una modalidad que solo le permitía recibir atención en hospitales públicos de la región, como los de Neuquén o Cipolletti.

En ese marco, la autorización para la prótesis implicaba un proceso en dos etapas: primero la aprobación de la historia clínica y luego la autorización del implante. Según le indicaron, todo el trámite debía elevarse a la sede central en Buenos Aires.

El problema, según explicó, era el tiempo que demandaba ese circuito. “Me dijeron que podía demorar entre un mes y un mes y medio, incluso si se presentaba como urgente”, relató en comunicación con LU5.

 

Una espera que podía complicar la recuperación

La posibilidad de esperar tanto tiempo generó preocupación en la paciente. Según indicó, los médicos le advirtieron que las fracturas comienzan a consolidarse a las pocas semanas, lo que podría complicar una intervención tardía.

“Esperar dos meses con la clavícula quebrada era demasiado”, sostuvo. Mientras avanzaban los trámites, el hospital le informó que no podía proporcionarle la prótesis porque el sistema establecía que ese insumo debía ser cubierto por la obra social.

Ante esa situación, García quedó en una especie de limbo: debía esperar la resolución administrativa o encontrar otra alternativa para poder operarse.

Frente a la demora, la mujer decidió reunir el dinero para comprar la prótesis por su cuenta. Para lograrlo, recurrió a la ayuda de familiares, amigos y conocidos, quienes organizaron rifas y colectas solidarias para reunir el dinero necesario.

El costo del implante, explicó, variaba según el modelo, pero se encontraba entre los 800 mil y el millón y medio de pesos.

Con ese esfuerzo colectivo lograron adquirir la prótesis y presentarla al equipo médico para programar la cirugía.

 

La operación en el Castro Rendón

Una vez que contó con el implante, García quedó a la espera de la intervención quirúrgica en el hospital público.

La cirugía se llevó a cabo en el Hospital Castro Rendón de la ciudad de Neuquén.

 

La operación finalmente se realizó el 24 de febrero en el Hospital Castro Rendón, donde fue intervenida por el servicio de traumatología.

Actualmente, la mujer transita el proceso de recuperación. “Por suerte la operación salió bien y ahora estoy recuperándome”, expresó.

Durante el proceso previo a la cirugía surgió también la posibilidad de ser atendida por una traumatóloga en Cipolletti. Sin embargo, la derivación no se concretó.

Según explicó García, al investigar la consulta descubrió que la profesional atendía en una clínica privada. Al consultar con la obra social, le indicaron que su plan no cubría ese tipo de prestadores.

El turno que tenía programado finalmente fue cancelado un día antes. “Me dijeron que si quería atenderme ahí tenía que pagar todo como particular”, recordó.

 

Sin posibilidad de reintegro

Luego de haber afrontado el costo de la prótesis, la paciente consultó si existía la posibilidad de solicitar un reintegro por el gasto. La respuesta, según afirmó, fue negativa. “Me dijeron que no hacen reintegros. Que si yo quería la prótesis tenía que esperar el tiempo que ellos demoraran en entregarla”, señaló.

En cuanto a la cirugía, indicó que desconoce si la obra social abonará posteriormente la prestación al hospital público, algo que en teoría debería ocurrir cuando un afiliado se atiende en el sistema estatal.

Tras atravesar todo el proceso, García decidió hacer público su caso para visibilizar las dificultades que, según sostuvo, enfrentan algunos afiliados al momento de acceder a prestaciones médicas complejas.

A su entender, si hubiera esperado los plazos administrativos de la obra social, la operación se habría demorado mucho más. “Si esperaba todas las autorizaciones, todavía seguiría con la clavícula quebrada”, concluyó.

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