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Del hospital a la vereda: trabajadores del Castro Rendón harán una feria para mostrar que el sueldo ya no les alcanza

Médicos, enfermeros, administrativos y profesionales de distintas áreas venderán productos, harán trueque y ofrecerán servicios frente al hospital más grande de Neuquén. Dicen que no es un hobby ni un emprendimiento: es la forma que encontraron para sobrevivir.
30/04/2026 11:58 Hs.
La feria es organizada por trabajadores de Salud Mental.
La feria es organizada por trabajadores de Salud Mental.

Detrás de cada guardia, cada turno largo y cada atención en el Castro Rendón hay trabajadores que, además de sostener la salud pública, hacen malabares para llegar a fin de mes. Este jueves, muchos de ellos saldrán a la vereda del hospital a vender productos y hacer trueque para mostrar una realidad cada vez más dura: el salario ya no alcanza.

La actividad será este jueves, de 11 a 15, sobre calle Talero 150, en el ingreso al personal del hospital. La fecha no fue elegida al azar: será en la previa del Día del Trabajador y busca convertirse en una postal concreta de cómo golpea la crisis salarial incluso a quienes sostienen una tarea esencial.

Nosotros no somos feriantes, somos trabajadores y trabajadoras de salud que no llegamos a fin de mes”, resumió con crudeza Paulina Rodríguez, trabajadora del área de salud mental y una de las impulsoras de la iniciativa.

La idea empezó a tomar forma casi como una confesión colectiva. Charlas entre compañeros, comentarios en pasillos y recorridas por distintos servicios terminaron dejando en evidencia algo que muchos intuían, pero pocos dimensionaban: puertas adentro del hospital, una enorme cantidad de trabajadores hace malabares para sostenerse.

Guardias, horas extras, recargos… y después de eso, vender tortas, tejidos, sahumerios, productos de cosmética, marroquinería o cualquier servicio posible. “No vendemos para ahorrar ni para darnos gustos. Vendemos para pagar el alquiler, la comida, las cuentas”, explicó Rodríguez en Radio CALF.

Lo que más impactó, según contó, fue descubrir que la situación atraviesa a prácticamente todas las áreas del hospital. Desde profesionales con título universitario hasta trabajadores de sectores técnicos o administrativos comparten la misma necesidad: buscar una segunda fuente de ingreso porque el sueldo formal quedó demasiado atrás.

Incluso, relató, algunos servicios ya organizan pequeñas ferias internas los días de cobro.

El sueldo de los trabajadores de salud ronda el millón y medio, segun la trabajadora. 

 

La vergüenza silenciosa

Uno de los aspectos más duros que apareció durante la organización fue el peso emocional que cargan muchos trabajadores. “A muchos compañeros les daba vergüenza contar que venden cosas. Son personas con formación, con trabajo estable, pero igual tienen que salir a hacer algo extra para sobrevivir”, contó.

Para Paulina, esa vergüenza no debería existir, porque no se trata de una falla individual, sino de una crisis estructural que empuja a trabajadores esenciales a multiplicarse para cubrir lo básico. “Nos pasa a todos. No es un problema personal, es salarial”, insistió.

En una provincia donde el costo de vida viene escalando fuerte, el alquiler aparece como uno de los principales golpes al bolsillo. Según relataron desde la organización, gran parte de los trabajadores consultados alquila y en muchos casos el salario se esfuma casi por completo en ese gasto.

“El sueldo muchas veces alcanza para alquilar… y nada más”, explicó.

En ese contexto, planes de vivienda o créditos quedan lejos para muchos trabajadores que ni siquiera cuentan con terreno propio o capacidad económica para asumir nuevas deudas. La sensación, dicen, es que el empleo formal ya no garantiza estabilidad.

Cómo será la feria

La jornada tendrá puestos sobre la vereda de calle Talero, en una zona amplia, y ofrecerá una variedad tan grande como las historias detrás de cada trabajador. Habrá comida, artesanías, tejidos, joyería, productos regionales, sahumerios y múltiples servicios.

La dinámica será particular: como muchos participantes estarán trabajando dentro del hospital, la feria irá cambiando durante el día. “No podemos dejar de cumplir nuestras tareas, así que nos organizamos por turnos entre servicios”, explicó Rodríguez.

Es decir, mientras algunos venden, otros estarán en sus puestos dentro del hospital. Una imagen que resume con fuerza la doble exigencia que denuncian.

Aunque habrá intercambio y venta, el objetivo principal no es comercial. La feria busca exponer una situación crítica y generar presión de cara a futuras negociaciones salariales.

“Nosotros queremos que nuestro sueldo alcance. No queremos depender de vender en una vereda”, sostuvo Paulina.

La expectativa está puesta en la próxima mesa salarial prevista para junio, donde esperan mejoras concretas después de años de pérdida frente al costo real de vida.

Los puestos serán rotativos en la feria, para que los trabajadores puedan cumplir sus turnos de trabajo.

 

La otra crisis: profesionales que se van

El deterioro salarial también empieza a tener otra consecuencia fuerte: la salida de trabajadores hacia el sector privado o la necesidad de sostener múltiples empleos.

En salud mental, explicó Rodríguez, la fuga de profesionales es constante. Pero también ocurre en enfermería, pediatría y otras áreas sensibles.

“Muchos se van porque no pueden sostenerse. Y los que quedan terminan sobrecargados”, señaló.

Eso sucede, además, en un contexto de creciente demanda en salud pública, donde cada vez más personas recurren al sistema estatal.

Una invitación a mirar de cerca

Los organizadores esperan que vecinos, pacientes y comunidad se acerquen, compren o simplemente conversen. “No hace falta solo venir a comprar. También es importante que la gente vea lo que está pasando con quienes la atienden todos los días”, expresó.

La feria será, en definitiva, mucho más que una venta de productos. Será una forma de ponerle rostro a una realidad incómoda: la de trabajadores de salud que después de sostener el sistema público, también tienen que salir a rebuscársela para sobrevivir.

Este jueves, en la puerta del Castro Rendón, no solo habrá puestos y trueque. Habrá un mensaje claro: cuando quienes cuidan a otros no llegan a fin de mes, la crisis deja de ser individual y se vuelve un problema de todos.