Aniversario
INTA, más de 60 años de trabajo mancomunado con el sector rural
Un 4 de diciembre, hace casi siete décadas, se creó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en un país marcado por la diversidad geográfica, climática y productiva, que acentuaba la necesidad de contar con una institución que nucleara el trabajo en ese ámbito.
En Bariloche, se creó una primera agencia de extensión y luego, se conformó la Estación Experimental Agropecuaria Bariloche, donde actualmente trabajan 108 profesionales dedicados a fortalecer al sector rural de la región.
Durante esos años el INTA, a través de la investigación en los principales sistemas productivos, el desarrollo de tecnologías y la asistencia técnica a los productores, llegó a distintas regiones y rincones de la Patagonia Norte.
Desde 2018, su fuerte articulación con el Conicet le permitió constituir además el Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias Bariloche (IFAB) dependiente del INTA y CONICET.
“Tenemos un área de influencia que llega desde el norte de Neuquén hasta la mitad de Río Negro”, explicó a ANB el director local de la institución, Mauro Sarasola y añadió que “abarcamos distintos sistemas productivos, ya que varían de acuerdo a la región. Hay sectores áridos donde prima la ganadería ovina y caprina, otros donde hay productividad agrícola, por ejemplo, y otros donde se fortalece la horticultura”.
Estas mismas diferencias son las que generan particulares desafíos, tanto para los profesionales como para los productores mismos, quienes en muchos casos forman parte de economías vulnerables que intentan, con esfuerzo, sumarse al circuito de producción local.
El INTA “tiene una particularidad, que no se da en todos los países, que es poder tener la investigación y extensión en la misma institución”, remarcó Sarasola. Sobre esto, añadió que como principal objetivo, siempre buscan “acompañar a los productores en aplicar tecnologías, y en muchos casos, se trata de una co-producción de conocimientos, porque hay muchos productores que llevan años de trabajo y nos transmiten valiosa información. Por más que llevemos tecnología, hay que validarla y ponerla en uso”.
La Estación del INTA está ubicada en el este de la ciudad. Foto: Marcelo Martínez.
El trabajo que encabezan, desde hace años, distintos profesionales vinculados al sector productivo rural, permitió modificar y mejorar algunos aspectos, especialmente en lo que a organización se refiere.
“Ha mejorado bastante el trabajo con productores rurales. Ahora, por ejemplo, trabajan en la venta en conjunto de lana. Se asocian, acopian y la venden todos juntos. En eso acompaña el INTA y también el Gobierno Provincial. Cada año es mayor la cantidad de kilos de lana que se vende y eso es una buena señal”, manifestó.
Si bien se destaca el desarrollo y mejoras que se registran en los sectores productivos de la región, la realidad actual, en un contexto de recorte y ajuste, no escapa al INTA ni a sus trabajadores y mucho menos, al sector rural.
“La caída de programas impactó mucho en la región, como Cambio Rural, por ejemplo, que agrupaba a promotores y productores. De todas maneras, son impactos recientes que todavía no se pudieron medir en indicadores de producción”, explicó Sarasola.
Además, no solo tienen efectos las políticas nacionales en la región, sino también “el cambio climático, por el cual están atravesados los productores. Es un desafío, cada vez hay menos agua, menos lluvia y hay que readaptarse para poder producir en estas condiciones”, remarcó.
En cuanto a la preocupación manifiesta por los trabajadores días atrás por la posible reducción de personal, Sarasola explicó que “hay una inquietud general porque se presentó un plan de reducción y ajuste, llamado de Modernización, aunque por suerte no fue aprobado así como se planteó”.
En este sentido, el referente explicó que el INTA tiene un Consejo Directivo Nacional que no está conformado por integrantes del instituto y es el cual aprueba o no los distintos planteos que se realizan. Es decir que es una institución con control social porque lo que se aprueba y desaprueba lo establece el sector para el cual trabajamos”.
De todas maneras, “en INTA Bariloche somos menos que hace 10 años, porque se registró una reducción paulatina del 20% del personal. No hubo ingresos ni con gobiernos anteriores ni ahora. En 2013 éramos 130 trabajadores, ahora 108”. Sarasola destacó, de igual forma, que a este número se suman, investigadores y becarios del CONICET.
Este plantel de trabajadores, y a través de la investigación, la extensión, la vinculación tecnológica, lleva adelante un trabajo mancomunado con la gente, productores, familias rurales, comunidades, cooperativas, emprendedores, pymes, quienes producen, procesan, agregan valor y comercializan sus productos. (ANB)