Consumo
Los aumentos en el precio de la carne no paran y comer asado ya es un lujo
Los aumentos en los alimentos son constantes y si bien hubo épocas en las que se incrementaban los precios en determinado segmento, ahora, cualquier producto es caro. Entre ellos, la carne es casi un lujo y las ventas registran fuertes caídas.
Argentina se caracterizó durante décadas, por ser un país con alto nivel de consumo de carne, pero los niveles se desplomaron en los últimos meses y este podría ser el peor año para la venta de proteína animal en los últimos 100 años.
La Bolsa de Comercio de Rosario emitió un informe que muestra la caída en el consumo a nivel nacional, con un promedio estimado para este 2024 de 44,8 kilos de carne vacuna por persona en el año. No se registraba una cifra similar desde 1920, cuando el piso fue 46,9 kilos por persona.
"Entre enero y mayo de este año se absorbieron internamente 870.000 toneladas res con hueso, solo superando a igual período de 2021 y marcando una caída del 14% respecto de los primeros cinco meses del año pasado", explicaron en este informe.
Los aumentos impactan en la cantidad de carne que compran los barilochenses. Foto: Marcelo Martínez.
En Bariloche, el aumento se siente y lo sienten los carniceros. “Desde el año pasado se notó mucho la baja en el consumo”, indicó a ANB Teo, de una carnicería ubicada en la avenida 12 de Octubre, a metros de la rotonda.
Sobre esto, indicó que desde 2022 a esta parte, los incrementos han sido abrumadores. “En 2022 el kilo de media res se pagaba 700 y pico. El año pasado, 2400 y ahora pago más de 5 mil pesos”, relató.
A estos aumentos, se les suman los incrementos en los servicios, especialmente la luz, que también se trasladan a los precios que paga el cliente cuando compra un kilo de carne.
Los precios hicieron mella en los bolsillos y los consumidores moderaron sus compras. “Antes compraban para tener, en cantidad, ahora vienen y compran más para el día a día”, señaló Teo.
Como una forma de incentivar el consumo, algunas carnicerías implementaron el uso de las tarjetas de crédito. “Es una forma de mover la mercadería, porque si yo no vendo, se echa a perder, no es algo de almacén que puede quedar en la góndola”, señaló.
Vanesa, de una carnicería ubicada en el barrio San Francisco III, contó que muchas personas compran carne y la pagan en cuotas. “La gente usa mucho la tarjeta de crédito para pagar la comida”, señaló.
Vanesa indicó que muchas personas compran carne con tarjetas de crédito, en cuotas. Foto: Marcelo Martínez.
De todas maneras, el incremento en todo tipo de alimentos, “normalizó” el precio de la carne. Teo indicó que “hubo momentos en que aumentaba solo la carne y la gente dejaba de comprar porque prefería comprar verduras. Ahora, comerte una ensalada o comprar un poco de picada para hacerte un guiso, es casi lo mismo”.
“Se nota mucho el aumento, en todo”, indicó Marta, de una pollería y almacén del Ñireco y agregó que las personas buscan mucho las ofertas. “Ponemos siempre un precio especial si llevas dos kilos de supremas o alitas de pollo, por ejemplo, y lo eligen mucho”, señaló.
En muchos lugares, las ventas se centran en los primeros días del mes, cuando los trabajadores perciben sus salarios. “Del 1 al 20 trabajamos con la gente que cobra un sueldo y del 20 a fin de mes, con los jubilados”, explicó Teo.
“La gente compra lo que esté más barato. La paleta es el corte más económico que tenemos y lo llevan para todo, bifes, estofado, tuco”, contó Lautaro, de la carnicería ubicada en calle México.
Los precios hacen que comer un asado, sea cada gusto vez más esporádico. Foto: Marcelo Martínez.
Vanesa, agregó que “en las Fiestas de fin de año, se llevaban un costillar. Ahora vienen y se llevan una tirita de carne” y añadió “los aumentos son semana a semana. Hasta ayer, teníamos cortes a 7 u 8 mil pesos el kilo, hoy ya nada baja de los 10 casi”.
Si bien quienes pueden, siguen comprando carne y compartiendo el asado de los fines de semana, se notó una retracción en el consumo, una búsqueda de ofertas e incluso, una sustitución por otras carnes más económicas como pollo o cerdo.
El informe elaborado por la Bolsa de Rosario explica que “el consumo de carne vacuna en Argentina se encuentra en una tendencia decreciente desde la segunda mitad del siglo pasado, en la medida en que ha ido siendo sustituida por otras fuentes de proteínas. Como resultado de estos escenarios, en 2024, el consumo de carne bovina en Argentina podría llegar a ser el más bajo desde que se cuenta con datos”. (ANB)