Conmemoración
Crónica de una resistencia: El Abrazo al Limay de 1995
Por Camila Soldati
Corría el año 1995, una época en la que el progreso y la energía eran sinónimos de represas y proyectos hidroeléctricos. Bajo el gobierno de Carlos Menem, un naturalista apasionado llamado Alejandro Beletzki levantó la voz contra un antiguo proyecto que amenazaba con desfigurar el paisaje del ingreso al anfiteatro: la Segunda Angostura.
A simple vista, parecía solo un proyecto más, pero detrás de su fachada se escondían intereses privados y una oscura sombra sobre el río Limay. El grito de alerta fue escuchado por un pequeño grupo de vecinos, unidos por su amor a la naturaleza y su deseo de protegerla.
Se sumaron ingenieros, geólogos y otros vecinos de localidades vecinas que habían vivido los estragos de proyectos similares. Juntos, llegaron a una conclusión aterradora: la Segunda Angostura no solo significaría la desaparición del río, sino también una degradación irreversible de su entorno.
Entre ellos, José Gamez se destacaba como uno de los fundadores de Comunidad Cuenca del Limay, un movimiento que luchaba por la preservación del río. El proyecto, a pesar de ser energéticamente mínimo en comparación con otras represas, se convertiría en una mina de oro para las empresas privadas involucradas, prometiendo ganancias astronómicas en un tiempo récord.
Rosemarie Maderholz, otra activista, señalaba con tristeza cómo en aquellos años, la ecología era un término lejano y la voracidad energética eclipsaba cualquier preocupación por el ambiente.
El grupo creció, atrayendo a más personas preocupadas por el futuro del Limay. Comisiones de difusión, técnicas, jurídicas y educacionales se formaron para abordar el problema desde diferentes ángulos. La Comunidad de la Cuenca del Nahuel Huapi se unió a la causa y organizó un gesto simbólico que pasaría a la historia: el Abrazo al Limay.
A pesar de que no se construyó, el proyecto continúa guardado sin prohibiciones. Foto: gentileza.
El 8 de octubre de ese año, lo que se esperaba sería una manifestación modesta se convirtió en un mar de gente. Desde todas partes llegaron personas en autos, bicicletas y a caballo. Las filas parecían interminables y las orillas del río se llenaron de almas unidas por un propósito: decir "No a la represa" y proclamar "Que viva el Limay". Fue un momento emocionante, un testimonio del poder de la comunidad unida.
Los educadores jugaron un papel crucial. A pesar de un año convulsionado para la educación, los docentes trabajaron incansablemente para concientizar a los jóvenes, quienes a su vez llevaron la preocupación a sus padres. Las familias enteras se unieron al abrazo, llevando consigo la esperanza de un futuro en el que el río seguiría fluyendo libremente.
Pero la lucha no terminó ahí. A pesar del éxito del Abrazo al Limay, el proyecto de la Segunda Angostura seguía acechando en las sombras. Los líderes de la resistencia recordaban las palabras del entonces secretario de Energía de Nación, Alfredo Mirkin, quien menospreciaba sus preocupaciones con desdén. El proyecto seguía latente, una espada de Damocles suspendida sobre la cabeza del río y sus protectores.
A pesar de los obstáculos y las amenazas, aquellos valientes defensores del Limay persistieron en su lucha. Sabían que la clave para proteger su hogar estaba en la unidad y la conciencia pública. En la memoria colectiva de la comunidad quedó marcado un día de unión, el día en que las voces individuales se convirtieron en un coro poderoso que resonó a lo largo de las orillas del río Limay.
En esa muestra de solidaridad y determinación, encontraron la fuerza para seguir adelante, protegiendo un tesoro natural para las generaciones venideras.
Invitación al 28° Abrazo al Limay
Un spot de audio, creado por alumnos de la Escuela N.° 312, invita a la comunidad de Dina Huapi y alrededores al Abrazo al Limay, que se realiza el próximo lunes 9/10 a las 11 hs en la embocadura.
"El 8 de octubre de 1995 se realizó el primer Abrazo al Limay, y hasta el día de hoy lo seguimos realizando. 'El primer Abrazo lo hicimos con la idea de que no se haga el proyecto de poner una represa en nuestro bello río Limay', nos contó un vecino que participó en aquel momento. En ese primer abrazo fueron más de 5000 personas, aunque quienes lo organizaban no pensaban que iban a ir más de 200 personas", narran en el audio los alumnos de la escuela N.° 312.
"Y si bien consiguieron que sea frenado, el proyecto sigue guardado y no hay ninguna ley que lo prohíba aunque sea un área protegida. Por eso este 9 de octubre las y los invitamos a las 11 horas para seguir protegiendo y abrazando a nuestro Limay. Se organizará en Dina Huapi, a orillas del río, como siempre. Ese día cantaremos la canción 'Dulce Limay', ya que la adoptamos como un himno más y también cantaremos el Himno Nacional y el de Río Negro", concluyeron. (ANB)