En el este
Un desarrollo inmobiliario fue frenado por un amparo impulsado por vecinos
Vecinos de Las Chacras impulsaron un recurso de amparo tiempo atrás, para frenar un desarrollo inmobiliario que se pretendía realizar en un lote de unas 5 hectáreas, en cercanías a la rotonda del aeropuerto.
La Justicia, a través de la Cámara Civil y Comercial, dictó una orden de no innovar en el sector, con la intención de preservar el ambiente. En la sentencia, se aclara que los vecinos que presentaron el amparo, “pretenden una prohibición de innovar respecto de la licencia de construcción de 39 unidades funcionales residenciales”.
Según consta en la sentencia, la licencia para construir en estos lotes propiedad de Federico Amadro Ghiglione, Claudia Lucía Ghiglione y Nieves Beatriz Ghiglione, fue otorgada en diciembre de 2022.
Para los vecinos, el proyecto inmobiliario no cumple con los usos permitidos en el área, la densidad poblacional pretendida para la zona “e impacta negativamente en el medio ambiente por deforestación, contaminación de aguas, agresión de animales autóctonos, etcétera”.
Alexa Dal Bianco señaló en diálogo con ANB que el proceso iniciado comenzó hace más de un año y medio atrás, “cuando nos enteramos por un hecho fortuito, que pretendían hacer un PH, y que no cumple con ninguna de las reglamentaciones de loteos”.
En medio de este debate entre los vecinos, se conoció el proyecto impulsado por el municipio, para desarrollar urbanísticamente el área de Las Chacras, para lo cual, un equipo de profesionales encabezado por la arquitecta Fabiela Orlandi, trabajó para redefinir los criterios bajo los cuales se reestructuraría el sector. “Este espacio permitirá el acceso a tierra y a la vivienda para la población de Bariloche en general ya sea a través de la vivienda individual o desarrollos de viviendas colectivas”.
Al ser notificados sobre este proyecto, los vecinos de los barrios Costa del Sol y Las Chacras, se opusieron fervientemente por el cambio que significaría para la zona. Para los vecinos, la iniciativa del Ejecutivo municipal surge, “luego de que los propietarios no pudieran hacerlo solos, por lo que se “unieron” para hacer esto, con la anuencia del municipio”.
Los vecinos aseguran que el proyecto del municipio está ligado a intereses de privados. Foto: Marcelo Martínez.
“El municipio contrató a la arquitecta para cambiar los parámetros urbanísticos de la zona, justamente de los lotes de algunos empresarios barilochenses que hacen negocios comerciales con la tierra sin servicios”, criticó Dal Bianco.
Si bien la medida de no innovar decidida por la Justicia, aplica a los lotes ubicados en cercanías a la rotonda, para los vecinos, se trata de una misma iniciativa. “La idea del municipio es cambiar los parámetros urbanísticos de una forma poco clara. Interpretan al proyecto como rango 1 como si fuera una iniciativa municipal, cuando es un proyecto privado”, sostuvo la vecina.
En principio, la decisión del juez Federico Emiliano Corsiglia que contó con la adhesión de Marina Esther Venerandi y la abstención de Marcela Sandra Trillini, impedirá que se realice cualquier avance u obra por los próximos 90 días.
“Este es un primer paso, pero frente a esta situación, tenemos la intención de seguir firmes para que el Estado tome políticas adecuadas. Que se respete el uso de la tierra porque ese sector es el único productivo de la Bariloche”, finalizó la vecina.
El proyecto de desarrollo estratégico del este que se conoció en medio de esta contienda, busca modificar los parámetros de la zona y de esta manera, se permitiría la construcción de edificios de hasta 17 metros. Acorde a lo explicado en el proyecto, el objetivo de permitir construcciones en altura es reducir el uso del suelo para evitar mayor impacto.
El proyecto del municipio, que todavía no ingresó al Concejo Deliberante para ser tratado, distingue diversas áreas dentro del sector estudiado y las divide en “Áreas intermedias”, donde se “propone una ocupación de edificación exenta y dispersa, intercalada en la matriz ambiental y con actividades orientadas al turismo, gastronomía o de prestación de servicios de aventura, tanto como residencia de baja densidad”.
Por otro lado están “Áreas urbanas”, que por definición del proyecto se desprende que es la porción del suelo urbano o con aptitud para serlo, que “tienen servicios e infraestructura básicos, o poseen la facilidad de tenerlos por cercanías a los mismos”. En este sector, “la ocupación del suelo tiene una estrategia de consolidación y el completamiento de los vacíos, concentrando en estas porciones las actividades cotidianas, entre ellas, la residencia, el trabajo y el abastecimiento”, indica el Plan.
Además de cambiar drásticamente la conformaciónd del barrio, otras de las quejas de los vecinos apunta a que no hay servicios garantizados. El este de la ciudad es una de las zonas más afectadas por la falta de agua en verano, no cuentan con cloacas y la red de gas, fue pagada por los propios vecinos para la población actual.
Acorde al proyecto, en algunos sectores de la zona en cuestión, de acuerdo a los parámetros establecidos, estarían en condiciones de vivir hasta 240 habitantes por hectárea mientras que en los lugares con mayor sensibilidad ambiental, se reduciría a 16 habitantes por hectárea.
Según el Plan de Reestructuración del Este, la densidad poblacional pasaría de ser de 36,45 habitantes por hectárea, que es lo permitido con la normativa actual, a 83,42 haciendo un promedio de la totalidad de las zonas en las que se permitiría construir.
Los vecinos se mantienen firmes en el rechazo de este proyecto. "No hay un master plan para el este. No queremos que se convierta en el oeste, podemos hacerlo un poco mejor", finalizó Dal Bianco. (ANB)