2022-11-05

Viajes

San Lorenzo: una experiencia para vivir Salta de otra manera a minutos de la capital

A solo 15 minutos de la ciudad, se encuentra este pequeño municipio que se caracteriza por su verdes yungas y las actividades vinculadas a la naturaleza.
Por Claudia Olate

San Lorenzo, un municipio ubicado a solo 15 minutos de Salta capital, se ofrece como una oportunidad para vivir un viaje diferente, con todas las propuestas de la ciudad, pero también, con actividades vinculadas a la naturaleza a solo un paso.

Si bien se puede ir desde la capital a pasar el día o conocer algunos de sus atractivos, San Lorenzo se encuentra en constante crecimiento turístico y apuesta por ser un lugar elegido para descansar, con amplia oferta hotelera y gastronómica.

Al viajar hasta San Lorenzo, se puede apreciar rápidamente el cambio en el paisaje y cómo el verde comienza a intensificarse, con cerros cubiertos de árboles y cursos de agua que cruzan el camino.

Además, el estilo arquitectónico de este lugar es una atracción en sí misma. Se conformó como una villa veraniega y ahora, en un rápido recorrido, se pueden observar construcciones típicas del clasicismo europeo y el neocolonial, que son parte de la historia de inmigrantes que conformó este pueblo.

Diferentes estilos se ven a lo largo de las dos avenidas arterias de San Lorenzo, y llegando al final de “La Dávalos” (como la conocen los lugareños), se encuentra la imponente Quebrada de San Lorenzo, como el final de un recorrido imperdible.

Mariano López Rivas detalló que en San Lorenzo se pueden hacer actividades al aire libre . Foto: Alfredo Burgos.

“San Lorenzo es verde”, remarcó Mariano López Rivas, del área de Turismo del municipio y agregó que en el pueblo “se pueden hacer avistaje de aves, caminatas, salidas en cuatriciclos, trekking de distinta dificultad, cabalgatas”.

Este municipio se ofrece como una opción ideal para desconectar de la rutina y practicar actividades más vinculadas al turismo aventura, o simplemente, disfrutar de un mate a la orilla del río San Lorenzo que baja por su famosa quebrada homónima.

“Invitamos a todos a recorrer este lugar. En la quebrada hay un espacio con artesanías, ideal para disfrutar de una tarde en familia o amigos”, manifestó López Rivas.

Además, San Lorenzo cuenta con otros atractivos que no se deben dejar de conocer. Uno de ellos es la iglesia San Lorenzo Mártir que fue construida entre 1910 y 1912. En su interior se encuentran imágenes muy antiguas de estilo barroco, y otras contemporáneas, realizadas por artesanos salteños.

Único en su estilo, también está el museo didáctico de la Gesta Güemesiana y Gaucha, en el que se puede disfrutar de maquetas a escala que narran distintos momentos de la histórica gesta, columna vertebral de la historia de Salta.

Otra parada obligada, que se encuentra camino a la Quebrada de San Lorenzo es el Castillo. Con su imponente torre de 25 metros, es una construcción única y que marcó un antes y un después ya que, para hacer los cimientos, utilizaron dinamita por primera vez en la historia de Salta.

La Quebrada de San Lorenzo es un lugar idea para disfrutar de la naturaleza. Foto: Alfredo Burgos.

Las piedras del Castillo fueron acarreadas desde los ríos San Lorenzo y Castellanos a lomo de mula y se usó cemento en la construcción, como novedad para la época. Los techos de bovedilla fueron hechos con rieles del ferrocarril y las rejas que rodean la casa fueron hechos con caños de fusiles Remington usados en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay.

Con guías de sitio, como explicó López Rivas, se pueden hacer distintos trekkings de baja a alta dificultad. “Hay caminatas que van de las 2 horas hasta otras de 7 u 8”, remarcó. Es una opción ideal para los aventureros que quieren ver San Lorenzo desde las alturas.

Conocer las yungas a caballo

Una de las propuestas imperdibles en San Lorenzo es conocer las laderas de sus cerros con una hermosa cabalgata, y para eso, hay expertos en el tema como Martín Vivanco Arias que se confiesa un fanático de los caballos.

Vivanco Arias, jugó al polo y al pato, hizo salto y equitación y luego, encontró en las cabalgatas, una forma de vivir de lo que lo apasiona.

En la Finca Lesser, que hereda el nombre por el río que la bordea, se dedican también, a la cría de ganado. Para llegar, hay que tomar una calle de ripio que termina en la estancia, donde una vieja casona delata los años en los que se construyó.

En la Finca Lesser se hacen cabalgatas de un par de horas, medio día o día completo. Foto: Alfredo Burgos.

La Finca tiene unos 50 caballos mansos y tranquilos, para disfrutar de una cabalgata por sus extensas tierras. “Soy un aficionado al caballo, todo lo que sea caballos me encanta y desde hace unos 30 años, hacemos cabalgatas”, relató y agregó “nos sacamos el gusto de recibir gente y salir a caballo”.

Las cabalgatas también varían en intensidad o dificultad, de acuerdo a las condiciones físicas y conocimientos de cada turista o visitante que llega al lugar. “Hacemos cabalgatas que pueden ser de 2 personas hasta 100. Armamos el grupo, hacemos salidas de medio día o un día e incluye un almuerzo gaucho y lo relacionado al tema”, dijo en referencia al asado con el que se espera a aquellos que eligen la opción del Día Gaucho, quienes, además, disfrutan de algún artista local vinculado a la cultura gauchesca.

En la Finca Lesser, “estamos a 1400 metros sobre el nivel del mar. El clima es muy lindo, pero al fondo los cerros llegan a los 4000, por lo que hay una diversidad enorme. Tenemos clima monzónico, seis meses de seca y seis meses de agua”, detalló.

Recorrer las yungas a caballo es una gran propuesta para disfrutar. Foto: Alfredo Burgos. 

La cabalgata sale de la finca y desde el inicio, ya es alucinante. De a poco se empieza el ascenso, después de cruzar un pequeño arroyito. A los pocos minutos, la altura ya permite visualizar el campo mucho más allá, lleno de un verde que cambia totalmente de acuerdo a la época en la que se lo visite.

Martín Vivanco Arias y Pedro, el guía que nos acompaña, son expertos en el campo y no mezquinan relatos, anécdotas, información sobre los paisajes que se ven, la historia del lugar, la forma de vida en la estancia.

Desde la parte más alta del recorrido, se puede ver San Lorenzo y todas las yungas que lo rodean, dueñas de un verde único que invita a contemplarlo en completa tranquilidad. El almuerzo gaucho nos espera a la vuelta, con la cordial atención de Josefina González Diez, la compañera del hombre fanático de los caballos, quien además, se encarga de contar detalles de la casona que fue de su abuela, en otra época de Salta.

Conocer San Lorenzo es casi una obligación para quienes visiten Salta y hacerlo con una cabalgata, seguramente dejará recuerdos y experiencias hermosas para cualquiera que elija esta propuesta.  (ANB)

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