Cuarentena
A dos años del inicio del aislamiento: los recuerdos de los primeros días
La segunda quince de marzo de 2020 cambió todo. El virus del que hablaba el mundo, llegaba al país y eso modificaba el escenario que hasta ese momento, era normal. El 15 de marzo se anunció el cierre de algunas actividades de manera preventiva, y de cara a un fin de semana largo, indicaron que se suspenderían viajes. Los anuncios fueron en aumento día a día, hasta que finalmente el 19 de marzo, el presidente Alberto Fernández anunció que entraríamos en cuarentena por 15 días, con aislamiento obligatorio para todas aquellas personas cuyo trabajo no fuera considerado esencial.
Dos años después, ¿cómo recordamos esos días? ¿Qué sensaciones nos quedaron de aquellos días de incertidumbre? En ANB, recopilamos algunas respuestas de barilochenses que rememoran cómo atravesaron el inicio de una época que quedará en la historia, no solo del país, sino del mundo.
Hace dos años iniciaba el aislamiento obligatorio por Covid, ¿Qué recuerdos tenés de los primeros días de cuarentena? ¿Cómo viviste el anuncio?
Jonatan es trabajador de un supermercado, considerado empleado esencial durante todo el aislamiento y recordó que “los primeros días fueron muy difíciles, veías las noticias y mucha muerte, gente que estaba muy mal. Te daba miedo, a pesar de que tu familia esté bien, pero la gente mayor, los nenes. Había mucho miedo, pero a pesar de eso teníamos que ir a trabajar igual. Era muy difícil, al principio la gente no hacía caso, como que tomaban el pelo, no querían usar barbijo ni nada. Te daba un poco de bronca. El anuncio fue como a estar encerrados no más”.
“Los primeros días fueron raros, era como un alivio estar en casa pero a la vez era salir y no ver a nadie, no escuchar ruidos, daba miedo, incertidumbre, no saber qué iba a pasar. El anuncio dio miedo, estábamos trabajando y de pronto nos dijeron “chicos, nos tenemos que ir, nos tenemos que encerrar”. Mucho miedo de qué se viene, qué va a pasar, no saber qué era todo esto”, relató Sofía, trabajadora del rubro hotelero en la ciudad.
“De entrada, fue con mucho miedo y preocupación, porque no teníamos mucha información, estábamos en el medio del campo y no lo viví tan fuerte quizás como en la ciudad, pero siempre tuve mucha preocupación y lamentablemente fue así, porque por este virus se fue mi viejita, así que los recuerdos son los peores”, detalló con dolor, Amelia.
Jimena, madre de una niña pequeña, señaló que “realmente fue raro, para Reni (Renata) fue difícil, ya que empezaba sala de 4 entusiasmada y el no ver más a su seño ni compañeros, no tener pares cerca, fue difícil. Para mí fue también difícil, ya que al estar lejos, solas, se le sumaba la incertidumbre del no saber qué iba a suceder, cómo iba a continuar todo. Ni hablar de lo económico porque trabajo de manera independiente, realmente agradecemos que haya pasado tiempo y que ahora estemos paradas en otro lugar”.
“Los primeros días de la cuarentena nos resultó muy asustadizo todo. No teníamos conocimiento de nada, todo era nuevo. El hecho de usar un barbijo, no sabíamos cómo se iba a manifestar el virus, nada. Fue muy impresionante vernos a todos tapados, tener distancias, los hábitos que se implementaron para la pandemia. Viví el anuncio con miedo, porque tenía miedo de enfermarnos y no sobrevivir, veíamos que había muchas muertes y se ponía peor la mano. Se tornó muy difícil porque se fue resolviendo con el tiempo la forma de vivirlo, todos los días había restricciones diferentes, medidas diferentes. Al trabajar en un supermercado, fue más de cerca, nunca estuvimos en aislamiento, siempre estábamos expuestos y tuvimos que convivir con esto. Eran más las dudas y los miedos. Pero así pasaron los dos años”, señaló Miriam, empleada de un supermercado.
Para Jorge, vecino de Dina Huapi, la situación se vivió de manera similar: “el anuncio lo viví con mucha incertidumbre y miedo. Recuerdo mucho el silencio que había y todos los trámites que había que hacer para salir a la calle. Los permisos que había que tener, si eras par o impar. Fue todo muy loco”.
“El anuncio lo vi en la TV... Se venía escuchando el rumor pero no era nada certero, no parecía creíble lo que estaba pasando...en mí trabajo fueron día a día yéndose compañerxs que tenían algún problema médico... Hasta que finalmente quedamos solo 2. Los primeros días fueron realmente desoladores, llenos de incertidumbre, nadie sabía nada. Salir a la calle era feo, no andaba nadie excepto los controles policiales dónde tenías que mostrar la documentación habilitante para circular. Recuerdo que un día, aún no tenía la autorización para circular, y fuimos con una compañera de trabajo a ver a una abuela que estaba sola, me paró el control policial, no tenía permiso para circular, pero le mostré que era trabajadora social y le expliqué la situación y la persona que iba a ver y me permitió seguir. No se podía andar ni por la playa, a veces, cuando volvía del trabajo tomaba un camino más largo para ir por el lago”, recuerda Camila, trabajadora social del municipio.
Luciana, docente de educación media recordó que al principio pensó: "’Son sólo 15 días, aprovecho para descansar y cargar pilas’... cuando vi que venía para largo, me angustié. De pronto todas las estructuras y herramientas que tenía no me servían (sobre todo en el laburo) y tuve que aprender a habitar la incertidumbre”.
“Fue bastante movilizador, principalmente porque había mucha falta de información concreta. En el momento, justo estaba volviendo de Buenos Aires, alcancé a volar un día antes de los anuncios de que se cerraba todo. El vuelo fue raro, todo el mundo estaba como ‘si vuela, no vuela, si alguien nos contagiará, qué va a pasar, que se viene el fin del mundo’. Al otro día se cerró todo el país, aeropuertos, colectivos, tránsito. Nadie podía salir, fue muy extraño todo”, agregó Carola.
Por otro lado, Cecilia, madre de otro pequeño de cuatro años, manifestó que “jamás pensamos que íbamos a estar encerrados tanto tiempo, que esa iba a ser la política. Nos dio pena porque nuestro hijo empezaba el jardín y solo pudo ir un mes después de haber estado tanto tiempo buscando un jardín y organizarnos como familia. Otra impresión que tuvimos fue que justo se resolvió la cuarentena cuando finalizaba la temporada alta de verano y para mi marido que trabaja con turismo, pensamos que iban a ser como unas vacaciones y que ya después en la temporada alta se acomodarían las cosas. Después vimos que no, que fue para largo. Lo que era trabajo, ya estaba acostumbrada al home office así que no hubo mucha modificación en ese sentido. Era más que nada la incertidumbre de no saber si eran 15 días o u mes y sin embargo, terminó siendo mucho más”. (ANB)