La economía como una gran táctica de fútbol
Por Mario Antonio Bevilacqua (*)
Hoy más que nunca existe una gran similitud entre la economía y sus formas de aplicación y el fútbol, una pasión argentina con todas sus variantes tácticas. Las últimas elecciones nacionales me hicieron recordar a las viejas antinomias futboleras entre Carlos Salvador Bilardo y Cesar Luis Menotti.
Me imagino por un momento si podríamos los argentinos elegir a nuestro técnico de la selección nacional a través del voto. Creo sin lugar a equivocarme que se generaría un clima tan caldeado a lo vivido en estas últimas semanas. Las pasiones nos gobiernan y muchas veces no nos dejan ver el contexto. Nos guiamos por sentimientos profundos y arraigados que obstaculizan la realidad. La única verdad es que hoy tenemos un nuevo técnico (Presidente) que aplicará un estilo de juego (Plan económico) con jugadores (Ministros) diametralmente opuesto a lo vivido en estos últimos años. Como siempre, lo único que importa son los resultados (bienestar general) que dirán si el cambio fue positivo o negativo.
Como en el fútbol, el nuevo técnico (Presidente) tiene en su cabeza cómo debe funcionar el equipo, qué esquema de juego aplicará y elegirá a los jugadores que se puedan adaptar a dicho sistema. Por lo general cada entrenador (Presidente) tiene una forma de ver el fútbol (La Política) muy personal. Como se dice en la tribuna mueren con su idea. ¿Qué se quiere decir con esto? Cuando elegimos a un técnico sabemos de antemano qué fútbol vamos a recibir. Por ejemplo: Bilardo seguramente jugaría con un esquema de 3-5-2, o sea con 2 puntas, 4 de contención, uno creativo en el medio y una línea de 3 en el fondo. Algo similar podemos encontrar cuando votamos a un gobierno determinado. Sabemos a ciencia cierta qué política económica llevará a delante en su gestión de gobierno. No podemos pretender que cambie su táctica, ya que la llevará a cabo hasta sus últimas consecuencias.
En la economía como en el fútbol, cada plan de juego o de gobierno tiene un motivo de ser. Para el que lo lleva a cabo es el mejor, no tiene grietas, pero todos sistemas aún los infalibles tienen fortalezas y debilidades. Jugar con un esquema 4-3-3 nos permite tener mayor penetración en el área contraria, pero al mismo tiempo podemos perder el dominio del medio campo, o sea el manejo de la pelota. Lo mismo sucede en la economía cuando dejamos que el mercado libremente maneje las variables que regulan la vida de un país. La pelota no la maneja nuestro equipo. La tiene el rival (El Mercado) y con ella nos puede o no hacer un gol. Todo depende de nuestra defensa. Si el balón no lo tenemos es muy difícil que podamos abastecer a nuestros delanteros para que perforen la red. En el caso inverso, planificar el partido con un sistema 3-5-2 le brinda al equipo tener una mayor posesión de la pelota, pero dilapida la posibilidad de tener más presencia en el área rival. Tener el esférico no implica necesariamente dominio del juego con muchas chances de gol. A veces se tiene mucho tiempo la pelota y se maneja en forma intrascendente. Algo similar puede suceder en la economía cuando el Estado administra el balompié a través del gasto público incentivando al consumo para que no suban los índices de desocupación. Seguramente no se incrementará dicho parámetro pero a la inversa podría aumentar la tasa de inflación o la posibilidad de que nos fabriquemos un gol en contra.
Los primeros 100 días de gobierno nos darán la primera señal de cómo va a jugar nuestro equipo. Tendremos que estar atentos a los entrenamientos y a los primeros partidos amistosos. Sólo nos queda por ahora como se dice en la jerga futbolera "dejar trabajar al nuevo entrenador". Ojalá que juegue para todo el estadio y no solamente para la platea.
(*) Contador Público.