2015-03-25

Tensa marcha contra el olvido

Las diferencias del presente dividieron la movilización en recuerdo de las víctimas de la dictadura. Hubo acusaciones cruzadas y momentos de tensión. Una multitud caminó las calles de la ciudad en reclamo de memoria, verdad y justicia.

El rechazo unánime a la última y sangrienta dictadura y la exigencia de verdad y justicia, no fue suficiente para zanjar diferencias del presente, y la habitual marcha del 24 de marzo estuvo teñida por enfrentamientos, momentos de tensión y empujones, y discursos dedicados a intentar imponer qué sector político tiene más méritos para atribuirse la potestad de la memoria y la lucha.

Ya en la movilización, los grupos militantes cercanos al Gobierno nacional -La Cámpora, Miles, Unidos y Organizados, Nuevo Encuentro, diversos sectores del Partido Justicialista, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que conduce Jorge Molina, entre otros- marcharon por un lado, mientras que los grupos críticos, con el Partido Obrero (PO) a la cabeza, lo hicieron por otro.

Al llegar el momento de los discursos en la plaza principal del Centro Cívico, la lectura de los referentes del PO de Bariloche fue interrumpida por gritos, abucheos y acusaciones. El pedido de destitución del Jefe del Ejército, César Milani, por su supuesta participación en hechos de violación a los derechos humanos; así como la desclasificación de los archivos de la dictadura; y el desprocesamiento de los luchadores sociales, fueron los pedidos principales del grupo.

“Gorilas”, “integrantes del partido judicial”, fueron algunos de los gritos que el sector kirchnerista dedicó a los jóvenes del Partido Obrero.

La “patoteada K”, como lo llamaron sus militantes, tensó la situación, y se produjeron algunos empujones y amenaza de agresiones.

Minutos después tomó el micrófono el gremialista docente Jorge Molina, quien calificó de “provocadores y antidemocráticos” a los integrantes del PO, y los invitó a realizar “un acto en otro lado”.

“Nosotros somos los que convocamos”, recordó, y cuestionó que se utilice la movilización en recuerdo y repudio de la última dictadura militar, para los reclamos sectoriales del presente.

Ya en años anteriores, las movilizaciones del 24 de marzo estuvieron marcadas por las diferencias entre adherentes y críticos con el modelo nacional impulsado desde 2003. Pero este año, al calor de las disputas electorales, la situación traspasó el límite de la discusión y el debate, y empañó la marcha en reclamo de memoria, verdad y justicia. (ANB)

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