2015-02-27

Temor y enojo de ambientalistas y pueblos originarios

Durante la audiencia pública por el enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu, detallaron los “puntos no aclarados” en torno a la protección ambiental. Una representante mapuche dijo que los vecinos “tienen miedo”.

Las dudas y temores en torno a las medidas de protección medioambiental, en torno a la reactivación del enriquecimiento de uranio en el Complejo Tecnológico de Pilcaniyeu, fueron expuestas por integrantes de la organización Árbol de Pie, y una representante del pueblo mapuche.

Durante la audiencia pública, y haciendo uso de los minutos asignados a cada ordaro, Ana Wieman planteó que objetan “el desarrollo y el avance de un método de generación de energía que ya demostró suficientemente sus peligros”, y al que consideran “un paradigma de desarrollo” con el cual no acuerdan

Repasó que el expediente “desnuda que la mínima adecuación hacia el cuidado ambiental se debió a las objeciones presentadas, y no por convencimiento propio de la obligación de todos los organismos del Estado de disminuir y minimizar el impacto y la huella de sus actividades”.

“Muestra de esto -dijo- es haber previsto en principio, que el humedal natural y el río Pichi Leufu siguieran siendo receptores de los líquidos contaminados resultantes del proceso”.

Wieman recordó que según el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), “el índice de vulnerabilidad del acuífero debajo del lecho del río es extremo”, y se quejó porque la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEA) “cuestionó la prohibición de volcado de efluentes”.

“No tenemos certeza sobre el momento y los plazos en que se dejará de usar el humedal natural contaminado, ni cuándo estará listo el humedal artificial, ni cuándo se cumplirá con la obligación de remediar el humedal natural”, enumeró, y repasó que la Universidad Nacional del Comahue -responsable del Estudio de Impacto Ambiental-, indicó que “en el humedal natural se observan valores similares a los informados en sectores de minas de uranio”.

Por su parte, Juan José Paterno, de la misma organización, pidió que antes de una nueva aprobación del EIA “desde el Hospital Zonal Bariloche se programe el correspondiente estudio epidemiológico, a fin de poder contar con la herramienta que permita a Salud Pública el estudio de las diferentes enfermedades o eventos relacionados con la salud”.

Para Paterno, “no es ninguna novedad que la industria nuclear oculta los problemas que la radiación causa en la salud y el medioambiente, y que como complemento se desarrolla bajo la presión de intereses económicos, políticos y sociales creados en torno a ella”.

En una misma línea crítica, Luisa Salazar, representente del pueblo mapuche, aseguró que los vecinos de Pilcaniyeu y Pichileufu “tienen miedo”, y “tratan de no usar agua del río o la saca de arriba”, en relación al lugar de ubicación de la planta.

“La gente está aterrada”, resumió, y se preguntó “¿qué pasará en el futuro con los residuos contaminantes?, ¿los están escondiendo?”.

Recordó que durante la etapa de funcionamiento del Complejo Tecnológico, antes de su suspensión a mediados de los '90, las comunidades originarias se vieron impedidas de entrar a la zona. “¿Y después qué nos dejan?, todo muerto y se van”, planteó, y pidió que “se cumplan las condiciones” de cuidado ambiental y social prometidas. (ANB)

Fotos: Luisa Salazar, del pueblo mapuche, y Ana Wieman, de Árbol de pie (foto ANB)

Te puede interesar