2015-02-27

Enriquecimiento de uranio: Advertencias en el Estudio de Impacto Ambiental

La investigadora del CONICET y el CRUB encargada de la realización del estudio, detalló las sugerencias para evitar un negativo impacto sobre el ambiente. Volcado de efluentes, tratamiento del agua y la necesidad de construcción de humedales artificiales, las claves. La CNEA responde.

La necesidad de realizar correcciones y obras complementarias para garantizar mitigar los impactos negativos en el ambiente, fueron enumerados durante la audiencia pública por Luciana Ghermandi, Investigadora del Conicet e integrante del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB), de la Universidad Nacional del Comahue (UnCO).

La responsable del Estudio de Impacto Ambiental presentó un resumen de los tres volúmenes -de 517 páginas- que componen ese trabajo, y que tuvo por objeto analizar los alcances del proyecto de enriquecimiento de uranio en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

La profesional admitió que “en la formulación mínima de un proyecto (como el presentado) queda implícito el potencial impacto positivo socioeconómico”, lo cual es también incluido en el informe.

Entre los puntos más destacados de la etapa de operación de la planta, se destacó como necesario evitar el impacto negativo del volcado de efluentes con fluoruro, de los vertidos cloacales. Dijo Ghermandi que, con obras que detalló, esos potenciales problemas son “mitigables”.

El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) recomendó a la CNEA la presentación de una “propuesta de prevención y mitigación en impactos de matriz de operación”, que abarquen la situación de calidad del río Pichi Leufu, las aguas subterráneas, y el manejo de plantaciones de pinos y del ganado.

Pidió además, durante los meses de menor caudal -de diciembre a marzo- reducir la extracción de agua del río, para evitar perjudicar a la población.

Ghermandi detalló que el EIA requiere a la CNEA la construcción de humedales artificiales, para evitar el volcado en los naturales, el resultado de las aguas cloacales y aquellas que son utilizadas para el enriquecimiento de uranio.

“Que la descarga no se haga directamente al río, sino en un humedal artificial construido, así (el agua) llega con una carga menor y un impacto no significativo”, dijo.

Durante su exposición, el Gerente de Gestión Ambiental de la CNEA, Daniel Cicerone, respondió a ese planteo, y explicó que el humedal artificial se encuentra en fase “preoperativa”, esperando que “en marzo o abril”, pueda funcionar plenamente.

En relación al humedal artificial, para el tratamiento de efluentes, “estamos trabajando con el DPA (Departamento Provincial de Aguas) para pasar de fase”, dijo, y admitió que actualmente “el 10 por ciento de los efluentes” se están remitiendo al humedal natural para “mantener íntegro y húmedo” ese espacio, durante estos meses de poca lluvia. Posteriormente, ese humedal será “restituido ambientalmente”, aseguró.

Cicerone explicó que el organismo está “a la espera” que la empresa que desarrolla el trabajo de construcción del humedal artificial “nos diga que está listo, y en ese momento -que estimó entre marzo y abril-, el 100 por ciento de los efluentes pasarán por ese filtro”.

En el caso de los efluentes cloacales -la planta albergará a unas 160 personas durante su fase operativa-, primero serán tratados en una planta tradicional, y luego se destinarán al humedal artificial.

Luciana Ghermandi, responsable del Estudio de Impacto Ambiental, planteo por otro lado, la necesidad de construcción y uso de un repositorio de fluoruro de calcio, ya que se trata de una “sustancia tóxica, e insoluble”. Dicho repositorio deberá, según el Estudio, estar “ubicado en suelo no rocoso, lejos de mallines, en zona de napas de agua subterránea profunda, y cubierto para impedir que vuele”. Recomendó una cobertura inicial de 10 centímetros de espesor, y de 20 cuando llegue a su capacidad máxima.

La profesional recomendó a la CNEA que “cuente con un equipo de divulgación” e invierta recursos para “que la energía nuclear sea vista como una fuente de energía útil para el país, que puede coexistir con los recursos naturales”. (ANB)

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