2014-11-22

Los restos del Padre Currulef ya descansan en Virgen Misionera

Se realizó este sábado el traslado solicitado por la comunidad del barrio y la Parroquia.

El último deseo del padre Juvenal Currulef y la comunidad de la Parroquia Virgen Misionera, se cumplió este sábado. Un importante grupo de vecinos y funcionarios acompañaron y recibieron los restos del cura, fallecido el 31 de mayo pasado.

El traslado se convirtió en una verdadera fiesta popular, que incluyó presentación de grupos musicales, un multitudinario almuerzo compartido, y mensajes convocando a recordar el espíritu del trabajo desarrollado por "el negro" Currulef.

El depósito de los restos en la Parroquia fue autorizada por el Ejecutivo municipal, luego del pedido formal del Prebisterio y el Obispo de la Diócesis de Bariloche, además de organizaciones sociales e instituciones de la ciudad. En la Resolución que autoriza la inhumación de los restos del padre en el predio de la parroquia, se especifica que "dicha parroquia fue fundada por el propio padre Currulef, donde ejerció su ministerio sacerdotal hasta su fallecimiento , trabajando por la educación, la igualdad de oportunidades, la dignidad de la persona, el trabajo digno y la vivienda propia de quienes menos tienen".

Nacido en Bariloche, "araucano", el "negro" Currulef inició la construcción del proyecto social-educativo más importante de Bariloche: el barrio y las escuelas y colegios del Virgen Misionera. Fue a su regreso del Alto Valle rionegrino, de donde tuvo que huir, acosado por los militares de la dictadura, que balearon su casa en Ingeniero Huergo.

Su historia, como la de muchos sacerdotes que optaron por dar su vida por los sectores populares, está plagada de marchas y contramarchas, avances y dificultades, alegrías y riesgos. La "Familia de Nazareth" que construyó junto a su compañera de toda la vida, Graciela, con "hijos y nietos espirituales" que lo llaman "papá" y "abuelo", lo acompañó y apuntaló en su tarea.

Currulef nació en Bariloche, en la década del '30, y cursó la Primaria en la Escuela 16. Su madre murió muy joven, y fue criado por padrinos españoles. La Secundaria la realizó en Bahía Blanca, en un colegio salesiano, y se ordenó sacerdote en Villa Devoto.

Un par de años menor que Carlos Mugica, fue compañero de ruta y amigo del cura villero.

Durante la década del '70 regresó a Río Negro. Pasó por Valcheta, y recaló finalmente en el Alto Valle. Su actividad parroquial comenzó a traerle problemas: sus apelaciones a una Iglesia comprometida con los pobres, su trabajo entre los Sacerdotes del Tercer Mundo, su tarea pastoral en la conservadora sociedad del Alto Valle no pasaron inadvertidas. Fundó en Ingeniero Huergo su primera escuela -San Franciso Javier-, pero su casa fue baleada, sufrió amenazas, y, en complicidad con Miguel Hesayne -Obispo de Viedma, desde 1975- decidió volver a Bariloche. Fue en 1981. Junto a él, Graciela Belli, una joven que desde los 18 años comparte su vida con Currulef. Su compañera.

Lejos de "esconderse" en Bariloche, el "negro" comenzó con su tarea pastoral en la Parroquia del barrio de Melipal, y rápidamente tomo contacto con la realidad de las 50 familias que conformaban el pequeño conglomerado que luego sería el barrio Virgen Misionera. Adonde finalmente regresó este sábado. (ANB)

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