Colapsa el Cementerio de Bariloche: contrarreloj aceleran obra de ampliación
El Municipio vuelve a enfrentarse a una problemática recurrente: la capacidad al límite del Cementerio público. "No llegamos a tres meses con esta situación. No hay más espacio", reconocieron a ANB fuentes inobjetables del Centro Cívico.
Las más de 15 mil fosas, ubicadas a extrema proximidad, grafican la acuciante situación que atraviesa el cementerio local, en relación a la capacidad de parcelas en tierra.
Considerando que la cantidad de servicios de sepelio en Bariloche se estima en 80 mensuales, los remiendos y parches aplicados por gestiones anteriores no lograron evitar que hoy se complejice el panorama.
Durante su interinato, en el año 2013, la Intendenta María Eugenia Martini comenzó las gestiones para concretar una obra fundamental, que ampliará la capacidad del cementerio en un 16 por ciento. Se trata de la construcción de una superficie modular de 1857,50 metros cuadrados que albergará cerca de 660 nichos y 1312 urnarios, que finalmente se canalizará a través del programa "Más Cerca, Más Municipio", que financia el Gobierno Nacional. La obra -que supera los 8 millones de pesos de inversión- responde a la necesidad de suplir la escasez de parcelas de tierra.
Consciente de la apremiante situación del cementerio local, el Municipio acelera al máximo el proceso preliminar para concretar la obra.
Por estos días, los pliegos del llamado a licitación están bajo el análisis del Tribunal de Contralor para su aprobación. De concretarse ese paso, la expectativa de la comuna es licitar la obra en el mes de julio de este año, adjudicarla en agosto, y comenzar los trabajos en el mes de septiembre, luego de la veda invernal. "Esa obra es la solución a un problema que tiene 20 años", subrayaron funcionarios consultados por ANB.
La problemática es de larga data. En el año 2006 -durante la gestión de Alberto Icare- ante la exigua disponibilidad de tierra y parcelas, se planteó la posibilidad de trasladar el cementerio a otro sitio, alejado de la urbanización, pero la iniciativa no prosperó.
A modo de remiendo, en el año 2010 se construyeron 30 nichos sobre el paredón sur del cementerio, para atender la falta de capacidad. El costo de las obras ascendió a 45 mil pesos.
"El cementerio municipal se encuentra al límite de su capacidad y no tenemos fondos", reconoció a ANB en 2012 el secretario de Obras y Servicios Públicos, Roberto Bartorelli, en el marco de frustradas gestiones del removido Intendente Omar Goye ante el Gobierno Nacional, para una obra de magnitud.
En tanto, en mayo de 2014, con motivo de la celebración del aniversario de la ciudad, el Gobernador, Alberto Weretilneck comprometió como propia, la inversión para ampliar la capacidad y mejorar el cementerio de Bariloche, con la mencionada construcción de nichos y urnarios. Pero esa obra había sido gestionada por el Ejecutivo que conduce Martini, en el marco del plan "Más Cerca, Más Municipios", y ya contaba con un compromiso de financiamienton. Sólo el trámite administrativo de transferencia de fondos nacionales al Municipio involucraba a la Provincia, únicamente como intermediaria.
Lo cierto es que el cementerio local, está al borde del colapso en su capacidad, entre otras cosas, por falta de previsión ante el súbito crecimiento demográfico de la ciudad, y nula inversión, además del alto costo de mantenimiento, que incluye la tarea cotidiana de más de 20 trabajadores.
Los recursos genuinos permiten el mínimo mantenimiento, pero no la realización de obras de fondo. El presupuesto 2014, estima la recaudación de unos 400 mil pesos en concepto de "derecho de cementerio". Lo recaudado acumulado a abril de este año asciende a casi 160 mil pesos, por lo que hasta el momento, el Municipio está recaudando en relación a lo presupuestado.
Pero, en la práctica, si los familiares no cumplen con el tributo municipal, pasado el lapso establecido para el pago de gravámenes y declarada la caducidad de la "concesión", los restos que se encuentren en los sepulcros deben ser retirados. En caso de incumplimiento, los cadáveres son inhumados en el osario general, según dispone la normativa pertinente. Pero, por estos días, si bien las exhumaciones, reducciones y el uso de fosas comunes alivian la situación "ya no alcanza ese recurso. No hay espacio. El colapso es inminente", insistieron desde el Municipio. (ANB)