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Reconocimiento

EIRU, la empresa de investigadores de la UNRN que fue distinguida con un Premio Perfil

La firma fundada por Lucas Garibaldi y Fernanda Santibañez recibió el Premio Perfil 2026 al Mejor Aporte del Sector Privado. Desarrolla herramientas que combinan inteligencia artificial, imágenes satelitales y el trabajo de las abejas para monitorear la biodiversidad y aportar a la agricultura regenerativa.
09/09/2026 16:15 Hs.
EIRU combina inteligencia artificial, imágenes satelitales y el trabajo de las abejas. Foto gentileza.
EIRU combina inteligencia artificial, imágenes satelitales y el trabajo de las abejas. Foto gentileza.

Una empresa creada por investigadores vinculados a la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y al sistema científico fue reconocida a nivel nacional por el desarrollo de soluciones tecnológicas destinadas a la agricultura regenerativa y la conservación de la biodiversidad.

Se trata de EIRU, fundada por el biólogo y doctor en Ciencias Agropecuarias Lucas Garibaldi y la geógrafa y doctora en Ciencias Agropecuarias Fernanda Santibañez, que recibió el Premio Perfil 2026 al Mejor Aporte del Sector Privado.

La distinción se entregó durante la XVI edición de los Premios Perfil, realizada en la Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, en una ceremonia encabezada por Jorge Fontevecchia, CEO de Editorial Perfil. Los premios reconocen a personas, instituciones y proyectos por sus aportes en áreas como la cultura, la ciencia, el deporte, la economía y el sector productivo.

Garibaldi es director del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD), de doble dependencia UNRN-CONICET, y docente de la Licenciatura en Agroecología de la Universidad Nacional de Río Negro. Santibañez también forma parte del IRNAD y desarrolla su trabajo en el ámbito de la agroecología y el monitoreo de la biodiversidad.

Ciencia aplicada para medir la biodiversidad

EIRU combina inteligencia artificial, imágenes satelitales y el trabajo de las abejas para obtener información sobre los ecosistemas. El objetivo es generar herramientas que permitan monitorear la diversidad de vida a gran escala y aportar datos para su recuperación.

Al recibir el premio, Garibaldi destacó el recorrido que llevó a transformar años de investigación científica en una herramienta de aplicación concreta.

“Estamos muy contentos. Venimos peleando desde abajo desde hace más de 20 años para que el conocimiento científico tenga una aplicación real y sirva para mejorar la calidad de vida de todos nosotros”, expresó.

El investigador explicó que uno de los principales desafíos frente a la crisis ambiental es justamente poder medir qué está ocurriendo con la biodiversidad.

“Darnos cuenta de que estamos destruyendo el ecosistema es el primer paso, pero medir algo tan básico como la biodiversidad es muy difícil y costoso”, señaló.

En ese sentido, explicó que el desarrollo de EIRU apunta a resolver esa dificultad mediante un método que permite medir la diversidad de vida a gran escala, con la posibilidad de utilizar esa información para avanzar en procesos de restauración.

“Eso es justamente lo que solucionamos en EIRU: creamos un método para medir la diversidad de vida a gran escala, poder restaurarla y tener así una mejor calidad de vida”, sostuvo Garibaldi.

El aporte de la universidad y el sistema científico

Durante la ceremonia también estuvo presente el vicerrector de la Sede Andina de la UNRN, Diego Aguiar, quien acompañó al equipo y destacó el vínculo entre investigación, innovación y desarrollo productivo.

“Este reconocimiento demuestra el enorme potencial que tiene la investigación científica cuando logra transformar el conocimiento en soluciones concretas para la sociedad”, afirmó.

Aguiar resaltó además que el trabajo desarrollado por Garibaldi, Santibañez y el equipo de EIRU refleja la capacidad de la universidad pública y del sistema científico para generar innovación y proyectos productivos, al mismo tiempo que busca responder a problemas ambientales.

En particular, señaló la importancia de este tipo de desarrollos frente a los desafíos que atraviesan la producción agropecuaria y de alimentos.

El reconocimiento obtenido por EIRU coloca así en el centro de la escena a una iniciativa surgida desde el ámbito científico y académico, que busca llevar el conocimiento sobre biodiversidad fuera de los laboratorios y convertirlo en información útil para tomar decisiones y recuperar los ecosistemas. (ANB)